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Viernes 27 de Octubre de 2000 | Managua, Nicaragua
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Consultorio Médico
El tratamiento de la inflamación de próstata

Dr. Hiller

Estimado Dr. Hiller: Tengo prostatitis crónica. Mi médico no ha encontrado ninguna infección, pero me ha aconsejado que siga tomando antibióticos. En caso de que no hay infección alguna, ¿de qué sirven los antibióticos? Me he enterado de que hay un producto herbolario llamado quercetin que puede ayudarme. ¿Hay algún estudio médico que avale ese producto?

Estimado Lector: El término prostatitis significa inflamación de la próstata. En ocasiones la causa puede que sea de origen bacteriano, aunque en la mayoría de las ocasiones se desconoce el origen de la infección.

A pesar de ello, aun cuando el origen de la infección no haya podido ser identificado, la prostatitis responde a un tratamiento antibiótico, lo cual ha llevado a muchos especialistas a pensar que algunos casos de prostatitis son ocasionados por una bacteria prácticamente inidentificable.

Los estudios realizados, aunque escasos, indican que el quercetin puede ayudar a disminuir los síntomas de la prostatitis crónica.

La próstata es una glándula que añade un nutriente fluido al semen para que éste produzca esperma. Aproximadamente tiene el tamaño de una nuez y está ubicada justo debajo de la vejiga masculina y frente al recto. La uretra, un conducto por el que fluye la orina de la vejiga al exterior del cuerpo por el pene, atraviesa esta glándula.

La prostatitis es la molestia urinaria más común entre los hombres de menos de 50 años y la tercera más común entre los ancianos.

LOS SINTOMAS COMUNES

Los síntomas son muy parecidos a los de otras infecciones del sistema urinario y pueden ser: micciones difíciles y/o frecuentes; dolor en el bajo vientre, en las ingles, en el pene, en el recto, en los testículos; problemas de erección; fiebre, dolor en los músculos y en las articulaciones; y eyaculación dolorosa.

Cuando se tengan indicios de que se padece una prostatitis, el médico deberá comprobarlo mediante la introducción de un dedo, con un guante aséptico, en el recto del paciente. Esto permitirá al médico comprobar el grado de la inflamación, y si hay bulto, hinchazón u otros cambios en la textura de esta glándula.

Los análisis de orina son también de gran ayuda para detectar si hay infección o inflamación, y para determinar qué ha podido causarlas.

Un sistema de calificación elaborado por el Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos en diciembre de 1995, estableció tres categorías de prostatitis sintomática. Categoría I (prostatitis bacteriana aguda), entre un 1 y un 5% de los casos, y la categoría II (prostatitis bacteriana crónica), que comprendía entre un 5 y un 10% de los casos.

El resto eran clasificadas dentro de la categoría III (prostatitis crónica no bacteriana, también conocida como síndrome del dolor pélvico crónico). La categoría III a su vez se subdividía en tipo IIIa (inflamatoria) y IIIb (no inflamatoria).

La prostatitis bacteriana aguda, a pesar de que es la clase menos frecuente de la prostatitis, es la más fácil de diagnosticar y de tratar. Sus graves síntomas se desarrollan rápidamente. Además sus síntomas urinarios/pélvicos se manifiestan por lo general en forma de fiebre, escalofríos y náuseas.

MASAJE EN LA PROSTATA

La bacteria que la causa puede ser descubierta en un análisis normal de orina, y la próstata se calienta, se hincha y se vuelve extremadamente sensible. La enfermedad responde rápidamente a los antibióticos, y normalmente cuatro semanas de tratamiento bastan para curarse.

Por el contrario, los síntomas de la prostatitis crónica tienden a desarrollarse mucho más lentamente. Generalmente son de carácter leve, pero pueden ser persistentes y recurrentes durante un largo período de tiempo.

El tipo de prostatitis crónica no puede ser determinado con exactitud simplemente basándose en los síntomas; el médico debe buscar indicios de que la próstata se haya infectado o inflamado.

Varias muestras de orina y de fluido prostático, tomadas antes y después de un masaje en la próstata, pueden servir para determinar si la bacteria y/o las células inflamatorias se hallan presentes y, si es así, cuál ha sido su posible origen (uretra, vejiga o próstata). En la más conocida de esas pruebas, la prueba de «las cuatro tazas», dos muestras se toman antes del masaje de la próstata y dos después.

En la prostatitis bacteriana crónica (Categoría II), tanto las células inflamatorias como la bacteria están presentes en la próstata. En el Tipo IIIa, las células inflamatorias se hallan presentes, pero no hay señales de bacteria. En el Tipo IIIb no hay ni células inflamatorias ni bacteria.

Incluso, a pesar de que la falta de pruebas de que haya inflamación en el Tipo IIIb, antiguamente conocido como prostadinia, la enfermedad todavía está clasificada como una forma de prostatitis.

ANTIBIOTICOS PARA LA CRONICA

Al igual que con la prostatitis bacteriana aguda, la prostatitis bacteriana crónica se trata con antibióticos. Es necesario tomar antibióticos durante bastante tiempo, al menos de 6 a 12 semanas, en casos de prostatitis bacteriana crónica, ya que a los medicamentos les es muy difícil actuar en la próstata.

Si los síntomas continúan o vuelven a aparecer, es recomendable masajear la próstata dos o tres veces a la semana para provocar la expulsión de las bolsas de pus, de la bacteria y los desechos fuera del organismo.

Se desconoce la causa que origina la prostatitis IIIa y IIIb, por lo que está claro que el tratamiento es difícil. Al final, los síntomas normalmente disminuyen, pero a veces no han desaparecido por completo. No pocos especialistas piensan que algunos casos se deben a que la bacteria escapa a toda detección, pues pueden ser algunas clases de bacterias que normalmente no causan problemas.

En un esfuerzo para erradicar la posibilidad de una infección oculta, los antibióticos han sido utilizados en ocasiones para tratar la IIIa, y menos a menudo para tratar la IIIb.

Otras medidas que quizá puedan servir para disminuir los síntomas son los masajes prostáticos; los analgésicos; anti-inflamatorios; tomar medicamentos que reduzcan la tensión muscular pélvica y/o mejorar el flujo urinario; y medidas de autoayuda como reducir el estrés, baños calientes, capacidad de respuesta bionatural y cambios en los hábitos alimenticios, en la dieta, en el comportamiento sexual o en la práctica de ejercicio físico.

Quercetin es un extracto natural bioflavionide que se encuentra en las plantas. Está presente en un alto porcentaje en alimentos y bebidas tales como el vino tinto, el té verde y las cebollas. Hay pruebas de que quizá sirva para aliviar algunos casos de prostatitis.

El Instituto de Urología Masculina de Encino, California, y el Centro Médico de Harbor- UCLA de Los Angeles, realizaron una investigación médica doblemente ciega y con placebo para probar los efecto del quercetin sobre la Categoría III de prostatitis.

EL FARMACO QUERCETIN

A treinta pacientes se les administró al azar una dosis de 500 miligramos de quercetin o de placebo dos veces al día. Al cabo de un mes, los síntomas se redujeron una media del 35% en el grupo del quercetin comparados con el 7% del grupo del placebo.

En un 67% de los pacientes que tomaran quercetin se observó una reducción de los síntomas cuantificada en al menos un 25% (un nivel que los pacientes señalaron como significativo), mientras que sólo un 20% de los pacientes que tomaron placebo dijeron sentir alguna mejoría.

Como seguimiento a esta fase de la prueba en la que se utilizó placebo, se realizó otra con carácter adicional, en la que a 17 enfermos se les aplicó un producto (comercializado como Prosta-Q) que contenía 500 miligramos de quercetin combinado con otras sustancias para realzar su capacidad de absorción.

La media de reducción de síntomas en dichos pacientes fue del 44%, de ellos un 82% experimentó una mejoría en los síntomas cuantificada en un 25%. Las conclusiones de esta investigación, dirigida por el doctor Daniel Shoskes, fueron publicadas en el número de diciembre de 1999 de la revista especializada Urology.

Los productos médicos naturales, al igual que los medicamentos convencionales, pueden producir efectos secundarios y/o interactuar con otros fármacos, por ello la palabra «natural» no significa necesariamente seguridad.

Aunque los efectos secundarios e interactuaciones del quercetin parece que son mínimos, el bioflavinoide puede interferir la acción de ciertos antibióticos. Informe siempre a su médico de cualquier producto de medicina natural o medicamento normal que esté tomando, tanto si se lo han recetado como si no.



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