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Viernes 24 de Marzo de 2000 | Managua, Nicaragua
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Rehabilitarse para vivir
Oportunidad de muchos en el «Aldo Chavarría»
¿Rehabilitación?
¿Acaso no es sólo para los que sufren accidentes o derrames cerebrales?


KARLA CASTILLO
Managua

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Pues no es así. Día a día nacen niños con pies planos, otros vienen al mundo con síndrome de Down o parálisis cerebral. Muchos adultos padecen los estragos de las enfermedades reumáticas o de la amputación de sus miembros por la diabetes. Un sector amplio de la población, de cualquier edad, de repente se involucra en accidentes de tránsito o de otro tipo y enfrentan cierta discapacidad.

A todos ellos se les interpone en su camino el reto de vencer sus limitaciones, si es que desean volver a llevar una vida normal, y allí es donde precisamente surge la importancia de un centro integral al servicio del pueblo, como lo es el Hospital Nacional de Rehabilitación «Aldo Chavarría».

Su director, el doctor Raúl Jarquín Argüello, fisiatra -que en «cristiano» quiere decir especialista en rehabilitación-, explica que el hospital atiende a muchas personas, unas de tratamiento ambulatorio, que van a dormir a sus casas, pero regresan todos los días al centro; y otros que están internos, bien porque residen en los departamentos y no pueden salir, o porque su estado es delicado y amerita atención las 24 horas del día.

A este joven médico de 36 años de edad, al igual que a sus subordinados, le corresponde a diario atender a muchas personas con los problemas ya apuntados. Cada caso es diferente, aunque comparta algunas características con otro. LOS JOVENES Y LOS OPTIMISTAS PRIMERO

Por supuesto que los que más rápido se rehabilitan son los jóvenes que tienen ánimo para salir adelante. Pero ni qué decir de esos señores mayorcitos que entienden que la vida no acaba cuando se presenta una discapacidad que les resta funciones sicomotoras.

Los niños son quizás los pacientes predilectos de este centro, porque gozan de un cuidado excepcional. Al comienzo mencionábamos el problema de los pies planos, porque dependiendo de la gravedad del caso, ocurre que algunos chiquillos no pueden ni siquiera caminar o correr y por eso deben aprender a hacerlo, mientras se acostumbran a los zapatos ortopédicos.

¿Por qué se atiende a los niños con parálisis cerebral o con síndrome de Down -conocido como mongolismo-?, le preguntamos al doctor Jarquín Argüello, ya que es poco conocida esta faceta de su especialidad.

Ocurre que hay muchos niños que nacen con estos problemas y que pueden desempeñar algunas funciones, aunque nunca llegarán a actuar como personas con el cien por ciento de sus capacidades.

Es posible enseñarles a vestirse solos, a su cuido personal e incluso a comer y caminar y, en algunos casos, hasta a colaborar con sus padres en algunas actividades, pero eso quizás no lo saben muchas personas que hasta se avergüenzan de estos pequeños, porque nacieron diferentes a los demás, apunta el galeno. LO PSICOLOGICO A LA PAR DE LO FISICO

Jarquín Argüello no obstante, hace énfasis en que las personas que sufren de una discapacidad, sea congénita, por enfermedad o adquirida en accidente o en otro suceso, deben también superar el trauma sicológico que conlleva su problema.

«Esto es así. Uno de repente pierde una pierna y lo común es que la persona se deprima, porque siente que ya no es igual a los demás y que no podrá volver a ser como antes. Por supuesto que no será como antes, porque tiene un miembro menos, pero puede trabajar, estudiar, caminar y vivir plenamente de nuevo, con una prótesis, y eso es lo que debe entender y aceptar», señala el fisiatra.

A partir que la persona reconoce su nuevo estado, esto en el caso que se trate de alguien que no nació así, es que empieza su rehabilitación.

Ejercicios y atención psicológica van de la mano con el esfuerzo propio y eso sólo se logra si el paciente está consciente y de acuerdo en ser tratado para reinsertarse a la sociedad.

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ALGUNOS QUE NO CAMINARAN

En el centro hay personas que saben que no podrán volver a caminar, sin embargo tratan de adaptarse lo mejor posible a su nuevo estado.

Tal es el caso de doña Rosa López, quien a sus 42 años de edad y con cinco hijos menores, fue baleada por un sujeto en una comarca del municipio de Paiwas. Ella, desde hace varios meses, está tratando de al menos mover sus piernas y las gruesas gotas de sudor que le recorren el rostro hablan por sí mismas del enorme esfuerzo que realiza con los ejercicios.

Los casos más dramáticos son, quizás, los de los jóvenes que quedan parapléjicos a consecuencia de caídas desde copas de árboles u otras alturas. Por lo general, cuando hay una lesión medular, el paciente no vuelve a caminar, pero puede valerse por sí mismo usando una silla de ruedas y allí también es válida la rehabilitación.

El mensaje central del doctor Jarquín Argüello es para la persona con un problema de este tipo, para que, como se dice popularmente, no se «eche a morir», porque entra en una nueva etapa de su vida que puede sobrellevar si está dispuesto a rehabilitarse.

El Hospital Aldo Chavarría está ubicado en el kilómetro cinco de la carretera Sur y aunque mayoritariamente brinda servicios gratuitos, también tiene una sala privada donde los precios van de acuerdo al estudio que las trabajadoras sociales realizan a la familia del enfermo.



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