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El Nuevo Diario
Lunes 6 de Marzo de 2000 | Managua, Nicaragua
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Salud ocupacional o la relación trabajo-enfermedad

Erwin A. Aguilar Gámez*

El trabajo y la ética laboral son reglas fundamentales de la vida en todas partes del mundo. El desarrollo de un país no se mide por las luces de neón o el número de autos del año en las carreteras. Se mide por los termómetros sociales que nos indiquen el estado de salud, educación, vivienda y bienestar social de la sociedad.

La mayoría de nosotros pasamos casi una tercera parte de nuestro tiempo en el lugar de trabajo y a pesar de la mecanización, la automatización y el microprocesador, estamos expuestos a productos químicos, a la falta de higiene industrial, a la insalubridad, a los ruidos y falta de los requisitos mínimos para desempeñar el trabajo, que va desde el mobiliario, la temperatura y condiciones inapropiadas para un ser humano.

La salud ocupacional es un tema de discusión y controversia debido a la magnitud del problema y a los intereses involucrados en el mismo, generalmente de índole económica y de justicia social y justicia ambiental.

Por otra parte, esta especialidad de la salud pública se ignora o se mira con poco interés y, a veces, se cuida celosamente por los intereses económicos de la empresa, dejando a un lado los derechos del trabajador.

Trataré de explicar, con algunos ejemplos este tema de gran valor para el desarrollo de una nación. Los retos son enormes y todos los profesionales de la salud tienen que estar capacitados para reconcer cuando hay un problema y prevenir los daños que puedan ocurrir. Así, si pensamos

1) en una joven técnica de laboratorio, embarazada, que va a su ginecólogo y le pregunta si debe cambiar de trabajo o dejar de trabajar en el laboratorio, por temor a que los productos químicos con los cuales está en contacto, representan un riesgo y daño para ella y su niño;

2) en un empleado de la construcción que siempre ha trabajado levantando objetos pesados, consulta con un ortopedista y le pide que le aclare si está lisiado por su problema crónico de dolor en la rabadilla;

3) en un chofer de camión que va a su médico y le pide que le explique porqué tiene que esperar tantos días o meses, para volver a trabajar, después de haber padecido un infarto del miocardio;

4) en un empleado de la industria química, que sabe que los plaguicidas que él produce en su fábrica han sido prohibidos en los países donde se inventaron;

5) en un trabajador de una cementera o una mina, que padece de asbestosis y cáncer de los pulmones, le pregunta al médico si es posible demandar a la compañía por daños y perjuicios por su enfermedad;

6) en un patólogo que observa células anormales cancerosas provenientes de mujeres de mediana edad y de una determinada región del país;

7) en una fábrica de hilados y tejidos donde los empleados empiezan a padecer de enfermedades de las vías respiratorias;

8) en niños con problemas neurológicos, dificultades en la escuela, que nos hacen pensar que la fuente del problema radica en un envenamiento por plomo, por el polvo acumulado en la ropa del papá quien viene de trabajar en una fábrica de pilas o acumuladores de automóviles; etc.... nos hace pensar que estamos frente una situación muy seria.

En los países subdesarrollados las condiciones laborales agravan más el problema de la salud ocupacional porque la mayoría de aquellos que tienen trabajo lo hacen en el campo agrícola, en la pequeña industria y situaciones en las cuales ellos son sus mismos patronos o trabajan en una compañía muy pequeña.

En estos países vemos que las tasas de desempleo son escalofriantes. Los economistas afirman que llega a más del 50%. Más grave aún es el subempleo cuya tasa de crecimiento es mucho mayor cada año.

En general los trabajadores están bajo mayor riesgo de peligros ocupacionales o laborales por un sinnúmero de razones que incluyen, entre otros, bajos niveles de educación, analfabetismo, poco conocimiento del trabajo que hacen y a lo que están expuestos, debido a un mal entrenamiento, cierto nivel de conformismo y predisposición a no reclamar porque eso puede poner en peligro su trabajo, que aunque sea malo, es mejor que no tener nada.

Otro factor es la gran prevalencia de enfermedades infecciosas y malnutrición, la falta de infraestructura en recursos humanos para el diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades relacionadas con la actividad laboral que se desempeña. Ya no digamos los bajos salarios.

Los grupos más vulnerables en los países subdesarrollados lo constituyen las mujeres, que además de cumplir con sus funciones de amas de casa y madres y esposas se enfrentan física y emocionalmente a los peligros de sus trabajos.

En muchos casos, cuando sus maridos han tenido que irse a las ciudades en busca de trabajo, las mujeres, especialmente las campesinas, tienen la difícil tarea de hacer todo el trabajo físico de cultivar pequeñas parcelas, criar los hijos y mantener la casa. Los niños representan una fuerza laboral valiosa y se exponen a muchos peligros además de los abusos físicos, emocionales y morales.

El problema de la salud ocupacional es inmenso. Los trabajadores están expuestos a toda clase de peligros relacionados con su trabajo, desde el trabajo en una oficina, una universidad, hasta el campo y la industria.

Sin embargo, un trabajador a lo mejor no se da cuenta de que su padecimiento está relacionado con la labor que desempeña, pero aun cuando las evidencias lo demuestren, el miedo a perder el trabajo le impide poner queja alguna, ni un informe, ni mucho menos documentación; por otra parte, muchos problemas de salud ocupacionales pasan desapercibidos hasta por el médico, que no puede ver, algunas veces, la relación entre la enfermedad y el trabajo que la persona desempeña.

Establecer una relación directa entre el trabajo y la enfermedad es asunto complicado, debido a que casi siempre hay un lapso de tiempo entre el haber estado expuesto, por ejemplo, a un tóxico y el desarrollo de los efectos o el diagnóstico en el organismo humano. Esto hace que la relación causa-efecto sea difícil definir.

Hay muchas variables biológicas además de las actividades laborales y no laborales a la que un trabajador está expuesto, o, se complica más, porque la relación misma puede dar lugar a equivocaciones o porque los reglamentos para establecerla no son lo sumamente estrictos.

No obstante, hay que admitir que muchos de los problemas de salud ocupacional se pueden prevenir y su prevalencia indica que hay individuos o grupos, legal y económicamente responsables, por los mismos o por no hacer nada por evitarlos.

No sólo se hace mal por no hacer el bien sino que por dejar de hacerlo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estudió los problemas de salud ocupacional en 24 países entre los años 1971 a 1975 y de 1975 a 1980.

El análisis demostró, que aunque la tasa de lesiones fatales haya disminuido en los países desarrollados durante la década de los setenta, ésta se ha mantenido igual o mayor en los países en vías de desarrollo.

En casi la mitad de los países estudiados por la OIT las tasas aumentaron entre la primera y la segunda mitad de la década. La OIT encontró que en 21 países subdesarrollados las lesiones que no eran tan graves como para causar la muerte del trabajador aumentaron en un 5,3% durante el período de 1976-1980. En los países desarrollados disminuyeron.

Las explicaciones sobre los problemas de salud ocupacional en los países en vías de desarrollo incluyen el uso de maquinaria anticuada u obsoleta, que en la mayoría de los casos no es más que maquinaria usada en países desarrollados.

Otra causa es el mal mantenimiento y la poca seguridad en el cuidado del equipo; trabajadores mal entrenados; un diseño inadecuado de la fábrica y de los lugares donde se instala el equipo; falta de equipo de protección personal que aún, en el mejor de los casos, si se usaran podrían causar daños más que bien por que no se toma en cuenta el estado de salud del operario.

De aquí que el factor salud ocupacional puede estar en mayor peligro por enfermedades endémicas, el hacinamiento, la falta de higiene en las viviendas además de la malnutrición.

Tomemos en cuenta el factor de «el derecho a saber» por parte de los trabajadores y patronos. Esto ha dado lugar a problemas sociales y éticos en relación a los peligros en el trabajo, la privacidad del contenido de los expedientes médicos de los trabajadores, y el proponer que mujeres en la edad fértil se abstengan de trabajar en algunos centros que vayan en peligro de su salud.

Los países subdesarrollados tienen un grave problema en sus manos. Esto se agrava porque las leyes que reglamentan la importación de productos tóxicos o importación de maquinaria, no son efectivas, no existen, o se ignoran.

Por otra parte, hay que considerar la inadecuada infraestructura y los pocos recursos humanos; la cercanía de las viviendas, barrios, o colonias a los centros de producción; el desarrollo económico; y los servicios de salud y cuidado primario

* Nueva Orleans, Louisiana, EEUU, Enero del 2000.

* Erwin A. Aguilar, PharmD, MS, MPH Clinical Research Director Section of Nephrology Department of Medicine School of Medicine in New Orleans LOUISIANA STATE UNIVERSITY HEALTH SCIENCES CENTER 1542 Tulane Avenue New Orleans, LA 70112





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