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Viernes 16 de Junio de 2000 | Managua, Nicaragua
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Una dieta especial para controlar la epilepsia

D.H. Hiller.
Managua

Estimado Dr. Hiller: He oído decir que la epilepsia infantil a veces puede controlarse mediante una dieta. ¿De qué dieta se trata? ¿Sirve también para los adultos?

Estimado Lector: Una dieta especial rica en grasas llamada «dieta ketogénica», puede reducir a la mitad la intensidad de los ataques epilépticos. Aunque se utiliza básicamente para los niños, parece que esta dieta sirve también para los epilépticos adultos.

Los alimentos ricos en hidratos de carbono y almidón, son el combustible más adecuado para el cuerpo humano, pues proporcionan energía de un modo inmediato. Las grasas, por otra parte, son destinadas por el organismo como reserva para que sean utilizadas cuando no pueda disponerse de hidratos de carbono; por ayuno, en caso de inanición o causa de una dieta ketogénica.

En tales ocasiones, el organismo quemará las grasas para obtener energía, primero agotará las grasas de los alimentos consumidos y luego se servirá de las grasas almacenadas.

Se tiene constancia de que la actividad física decae durante el ayuno desde los tiempos bíblicos. En 1921, un investigador simuló un cuadro médico de inanición para desarrollar una dieta que obligaba al organismo a usar las grasas más que los hidratos de carbono para producir energía. Cuando el organismo quema las grasas, se producen unas sustancias químicas llamadas ketones, de ahí dieta ketogénica (que produce ketones).

En la dieta ketogénica «clásica», la proporción de calorías obtenidas de grasas en relación a dietas sin grasas (hidratos de carbono y proteínas combinados) es normalmente de 3 a 1 ó de 4 a 1. En una dieta normal, esta proporción es aproximadamente de 1 a 2 ó de 1 a 3. Además, la cantidad total de calorías asimiladas en una dieta ketogénica es un 75% de la que se produce en una dieta normal, igual sucede con los fluidos cuyo porcentaje es similar. MEDIA CADENA TRIGLICERIDA

Normalmente la dieta ketogénica se aplica de un modo gradual, seguida de uno o dos días de ayuno. En un primer momento, los niveles de azúcar en la sangre serán alarmantemente bajos. Durante ese período, los epilépticos por lo general necesitan ser hospitalizados para que puedan ser controlados estrechamente y así sus familiares reciben las explicaciones oportunas respecto a la dieta.

Un aceite llamado de Media Cadena Triglicérida (MCT) puede ser muy útil en la dieta ketogénica. Este aceite se convierte en energía mucho más rápidamente que otras grasas, y, además, su aporte energético es superior a los hidratos de carbono. Las cualidades laxantes del aceite MCT son muy valiosas contra el estreñimiento, un problema común a todas aquellas personas que siguen una dieta ketogénica.

Si se toma aceite MCT, éste ha de introducirse en la dieta poco a poco, a fin de prevenir las molestias estomacales que puede producir en aquellas personas poco habituadas a consumir aceite. El aceite MCT puede formar parte de la dieta ketogénica clásica o como un componente básico de una variante de la misma llamada «dieta MCT».

La dieta MCT fue desarrollada por Huttenlocherto para crear una alternativa más atractiva y fácil de llevar que la dieta ketogénica clásica. El 60% de las calorías de esta dieta proceden del aceite MCT, el cual produce más ketones que otras grasas. En esta variante de la dieta ketogénica se permiten más proteínas e hidratos, así como un mayor número total de calorías.

Algunas investigaciones indican que diversas variantes de la dieta MCT disminuyen el número de ataques epilépticos tanto como la dieta clásica. Algunos investigadores y médicos sugieren que la dieta clásica puede que sea ligeramente más efectiva, y que los enfermos que no respondan a la dieta MCT deberían intentar cambiarse a la dieta clásica.

En las dietas ketogénicas se echa en falta un número importante de vitaminas y minerales, por lo que ciertos aportes alimenticios son siempre muy recomendables. Sin embargo, estos complementos dietéticos no deben llevar azúcar o hidratos de carbono, porque incluso una pequeña cantidad extra de hidratos de carbono puede contrarrestar los efectos de la dieta en cuestión de horas. LAS TIPICAS MOLESTIAS

Las molestias típicas de las dietas ketogénicas son: náuseas, vómitos, estreñimiento e hinchazón, pero normalmente pueden ser controladas; en ocasiones estos efectos secundarios se vuelven contra sí mismos con el resultado de que el organismo se ajusta a la dieta.

Otras complicaciones que pueden darse pueden ser: piedras en el riñón, deshidratación severa y niveles extremadamente bajos de azúcar en la sangre. También los niveles de colesterol pueden subir con la dieta, aunque las repercusiones a largo plazo que la misma pueda tener en los pacientes no han sido bien estudiadas.

Los efectos positivos de la dieta ketogénica aparecen gradualmente, por lo que los enfermos deben darse un plazo de al menos seis semanas antes de juzgar si este régimen alimenticio ha sido un éxito o un fracaso. Si los enfermos no padecen ningún ataque epiléptico en un período prolongado de tiempo (en unos dos años más o menos), deben volver lentamente a una dieta normal y corriente.

Aunque es posible que no vuelva a producirse ningún ataque en aquellos que sigan la dieta, no está muy claro si ello se debe a que la dieta supone una «cura» o que los ataques han remitido por medios naturales mientras los enfermos estaban siguiendo la dieta.

La dieta ketogénica fue muy popular en los años 20 y 30, cuando la elección para los epilépticos se limitaba al fenobarbital y al bromuro. A medida que fueron desarrollándose nuevos medicamentos contra la epilepsia, el uso de la dieta disminuyó. Hubo un cierto resurgir del interés público por esta dieta gracias a la difusión pública que a principios de los 90 tuvo el tratamiento seguido por unos niños en la Universidad Johns Hopkins.

En el número de diciembre de 1998 de la revista especializada pediátricas, el doctor John Freeman y sus colegas de Johns Hopkins publicaron las conclusiones de su investigación sobre 150 niños epilépticos que siguieron una dieta ketogénica.

Un año después de comenzar la dieta, 11 niños (el 7% de los participantes originales) no tuvieron ningún ataque; en otros 30 niños (20% de los participantes) los ataques se redujeron en un 90%, en 34 niños (el 23%) los ataques se redujeron entre un 50 y un 90%. EFECTOS DE LOS FARMACOS

A pesar que los ataque se redujeron sustancialmente en más de la mitad de los pacientes, bastantes niños no pudieron continuar con la dieta, las razones aducidas más comunes fueron un inadecuado control de los ataques y la rigidez de la misma.

La dieta ketogénica puede combinarse con fármacos antiepilépticos, eliminando o disminuyendo la medicación en caso de que aumenten los efectos secundarios. La medicación antiepiléptica se redujo en un 74% de los pacientes del doctor Freeman que llevaron la dieta durante un año, de los cuales un 48% no requirió ningún medicamento.

La presión sanguínea de algunos enfermos que estén tomando Fenobarbital puede aumentar si a la vez están siguiendo una dieta ketogénica, en cuyo caso la dosis de dicho fármaco debe reducirse para evitar complicaciones tales como un efecto sedante excesivo. Algunos medicamentos, como el valproate, aumentan el riesgo de contraer ciertas dolencias tales como letargo, náusea, vómitos, afecciones hepáticas e inflamación cerebral.

Aunque la dieta ketogénica se utiliza principalmente con los niños, las investigaciones indican que puede ser igual de beneficiosa para los adultos. En una de dichas investigaciones, dirigida por el doctor Joseph Sirven de la Clínica Mayo, 11 adultos con dificultades para controlar los ataques siguieron la dieta. Tras ocho meses, siete enfermos continuaban aún con la dieta.

Los ataques se redujeron en un 90% en tres de ellos, y de un 50 a un 89% en otro tres, y en menos del 50% en el paciente restante. Mientras siguieron la dieta, los pacientes experimentaron algunos trastornos digestivos y otros efectos secundarios. Ocho dijeron sentirse demasiado hambrientos, cinco perdieron peso, y todas las nueve mujeres participantes tuvieron ciclos menstruales irregulares.

Las conclusiones de la investigación del doctor Sirven fueron publicadas en el número de diciembre de 1999 de la revista especializada Epilepsia. Una investigación mucho más antigua -hecha en 1930- sobre 100 adultos reveló que, tras un año, el 12% no padecía ataque alguno, el 44% empezaban a mostrar una mejoría considerable y el 44% no mostró mejoría alguna.

Las dietas ketogénicas se suelen seguir cuando se padece una intolerancia grave a los efectos secundarios de los fármacos antiepilépticos o cuando no se pueden controlar adecuadamente los ataques.

Para ser eficaz la dieta debe seguirse rigurosamente. Si a los enfermos se les hace muy difícil seguirla, y les causa trastornos y molestias de cierta importancia, deben volver a seguirla pero esta vez bajo la dirección de un médico especialista.



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