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Viernes 2 de Junio de 2000 | Managua, Nicaragua
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De los adolescentes
Cambios físicos y psicológicos


Esta época de la vida, La Adolescencia no sólo se caracteriza por todos los cambios corporales, como crecimiento del vello en sus genitales, axilas, cambio de voz, redondes de sus muslos, menstruación, eyaculación, crecimiento de mamas, pene, testículos, etc. También experimenta una serie de crisis, se siente en un mundo diferente, se debate entre ese ser infantil y protegido y uno supuestamente fuerte e independiente como es el adulto.

Dos sentimientos complementarios predominan en esta etapa: un sentimiento claro de la propia identidad consiste en que comienza a darse cuenta del propio yo como algo distinto, comienza a saberse una persona de características específicas, con motivaciones propias; el otro sentimiento es el de totalidad, es decir, de congruencia interna consigo mismo.

La atención que presta él y la joven a su aspecto físico se constituye en una de las preocupaciones fundamentales de la edad.

Junto con el proceso de independencia de la familia y la aproximación al grupo de compañeros de su misma edad, donde adquiere seguridad en sí mismo, ellos le dan relevancia a su aspecto físico y a su desempeño en los roles esperados.

En la adolescencia se empieza a pensar seriamente en sí mismo y hay preocupación por la veracidad de sus propias ideas y convicciones. Es en este momento cuando lanza sus críticas a la sociedad, propone nuevos modelos de conducta, establece sociedades y formas familiares «perfectas» y se enfrenta críticamente con los planteamientos morales, religiosos o sociales de sus padres y de los adultos. Todo esto es reflejo de la construcción de sus rasgos de personalidad.

EN BUSCA DE LA IDENTIDAD

Los y las jóvenes tratan de conseguir una respuesta congruente a la gran pregunta ¿Quién soy yo? Se enfrenta a muchas dudas, a múltiples cambios de opinión, es la búsqueda interminable de sentido y de respuesta.

Su humor es muy cambiante, de lo muy sociable a lo aislado y pensativo, quiere estar solo.

La búsqueda de identidad es muy común en todas las etapas de crecimiento de la vida, pero en la adolescencia alcanza un punto de crisis específico dado el elevado número de cambios que en ella se desarrollan.

Otras identidades comienzan a buscarse como la identidad de raza, de cultura, de status social, de religión y política son parte de una búsqueda apasionada, a la que les llamamos «rebeldía».

El proceso para adquirir la identidad sexual incorpora los siguientes elementos:

PROCESO PARA ADQUIRIR IDENTIDAD SEXUAL

- Una imagen corporal que es genéricamente específica y relativamente libre de distorsión, en particular a lo que se refiere con los genitales.

- La habilidad para superar la culpa, vergüenza y las inhibiciones infantiles asociadas con pensamientos y conductas sexuales.

-Una ausencia de conflicto y confusión sobre la orientación sexual.

-Una progresiva satisfacción en la vida sexual libre de disfunciones sexuales o de compulsión.

-Una toma de conciencia progresiva de ser una persona sexual y del valor de lo sexual en la propia vida.

Todo esto nos permite considerar que la adquisición de una real identidad sexual no es cosa fácil, que es todo un proceso de aprendizaje, donde influyen determinantes biológicos y las experiencias previas.

Sexualmente se consideran maduros, pero aún son incapces de satisfacer sus necesidades sexuales. El mundo de la publicidad y el ambiente lo invitan a ejercer una sexualidad que en apariencia se ve fácil.

COMPRENSION Y RESPETO

Aparecen con frecuencia en los y las jóvenes sentimientos de inutilidad, de que no sirve para nada. El y la adolescente es juzgado por sus logros y sus éxitos o fracasos. Incluso él mismo se juzga por ellos, toma como punto de referencia a su modelo.

El problema fundamental, es el idealismo inherente a la concepción de la realidad. Ese idealismo se transforma lo que el (la) joven percibe y el resultado puede ser una percepción muy engañosa de la realidad; advertirá que sus logros han quedado bastante atrás de lo que fueron sus expectativas y falsas esperanzas o ilusiones.

Se da cuenta de su engaño y es un momento doloroso, el resultado final y real es otro diferente al esperado, se sentirá estafado sin remedio: culpa a la sociedad. Una mayor madurez podrá llevarlo a una conclusión distinta.

Cuando los padres aportan con la compresión y el respeto se da menos la crisis, ese dolor de pasar solos el período de la transición «de niña a mujer», «de niño a hombre».

Recordemos que cuando se conoce más del asunto mejor lo manejaremos.

Lic. Ledia Gutiérrez Lanzas.

Psicóloga Clínica.

Clínica Psicológica «Mente Sana».

Telefax: 2442539.

Celular: 088-42410.



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