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El Nuevo Diario
Lunes 24 de Julio de 2000 | Managua, Nicaragua
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NUESTRA AMERICA
"LA MAQUINA", un manantial de energías naturales

Lesbia Espinoza Gutiérrez

Hola amorosos, siempre contentos, felices y optimistas, no? Bueno, ya sabemos que hay un refrán o dicho popular que dice:

"Al mal tiempo, buena cara". Total en qué vamos a cambiar o mejorar la situación si a los problemas les hacemos mala cara?, lógicamente en nada. Pues lo mejor es poner nuestra mejor cara, nuestro más bello rostro, la más feliz de las sonrisas, no permitir que las situaciones adversas nos agobien y tratar con mejor ánimo de encontrar solución al problema.

Aunque también hay otro dicho que dice: "A lo hecho pecho".

Eso es sabio, no les parece? O, "Tomar al toro por los cuernos "O sea que debemos enfrentar la situación, los problemas con soltura, con ánimos, mucho ánimo, con optimismo e inteligencia.

Al despedirnos la semana pasada en nuestros acostumbrados encuentros, estuvimos de acuerdo en que seguiríamos por la zona de Diriamba. Pues ya hoy, vamos rumbo a una interesante reserva ecológica conocida como "LA MAQUINA". Si alguno de ustedes está cansado, aturdido no sólo de los problemas que ocasiona la vida moderna, la cotidianidad, sino además el estrés que causa el vivir en la ciudad, el corre corre del trabajo, la oficina y un montón de etcéteras, pues lo mejor es irse a un lugar especial donde podamos recuperar parte de la energía perdida.

En este viaje maravilloso de hoy nos acompañan entre otros amigos, dos muchachos guapísimos; el dulce norteamericano Glenn Siegel quien vino desde New Jersey y el brasileiro-nicaragüense Felipe Maranhao, destacado corredor de motocross.Y por supuesto la bella Geraldine Alexandra, destacada estudiante nicaragüense quien ahora hace su maestría en la Fordham University de New York. Felipe, es hoy nuestro gentil vaqueano y es un ufano conocedor de toda esta zona. Con mucho amor,nos habla de cada árbol y cada parte de La Máquina.

La Máquina, ubicada en el kilómetro 58 y medio en la carretera que va de Diriamba hacia las playas de La Boquita y Casares, es el sitio ideal para un reencuentro con la naturaleza. Así como en el mar encontramos dos elementos apreciados por el organismo humano, como son el mercurio y el ozono, en el verdor y el oxígeno del bosque encontramos la posibilidad de revitalizar nuestros pulmones y nuestra circulación sanguínea.

El agua y el sonido de la cascada de las aguas que forman el Río La Máquina, nos hacen trasladarnos a un mundo soñado, como fabricado para nuestro exclusivo bienestar. Hasta las aves parece que se ponen de acuerdo para darnos la bienvenida con su concierto acogedor .

Casi diario, en las primeras horas de la mañana, los que cuidan este complejo turístico, liberan las compuertas de la presa que forman la cascada para limpiar las aguas, sobre todo a la presa que sirve como poza para bañarnos.

De La Máquina se aprovecha cada centímetro de tierra, de aire y de agua. Bajo la sombra de dos centenarias Ceibas, el árbol sagrado de los africanos, se puede permanecer largo rato, en una banca o en una tropical hamaca, quizás disfrutando de la lectura de nuestro libro preferido o con la charla amena de nuestros amigos.

Quienes prefieran disfrutar galopando un caballo criollo y visitar el bosque interno, está en su pleno y justo derecho. Aquí todo es permitido. Lo que es prohibido en La Máquina, es dejar de soñar, dejar de disfrutar. ¡Ya lo saben!

A mí me apasiona ver los hermosos árboles del Brasil; ellos me envuelven con la curiosa y repetida arquitectura de sus troncos. ¿Cuántos de ustedes conocen este árbol? Aquí los Maranhao; Berenice, Felipe y Emiliano se esmeran en contemplar y mimar a la naturaleza. Arboles y fuentes acuíferas son cosa sagrada. Alrededor de 60 especies forestales representadas en 20,000 árboles, diseminados en unas 154 hectáreas, son tratados diariamente con mucho cariño y como si se tratara de un enfermo de cuidado, que en verdad es lo que son las especies en vías de extinción, los Maranaho y su equipo recorren palmo a palmo de esta finca, vigilando que el leñador impune no se robe un pedazo (más) de nuestro pulmón.

¡Cuánto esmero cuidando 400 árboles padre! Un ejemplo digno de seguir por quienes cocinan con gas y sobre todo por quienes cocinan con leña. Aprender a usar el bosque de manera racional es urgente. Felipe nos cuenta que el mismo bosque tira leña, que no es preciso derribar los enormes troncos para usarlos como leña. El viento y el tiempo se encargan sabiamente de poner al alcance de la mano del hombre las ramas secas. ¿Por qué derribar un árbol lleno de vida para quemarlo luego? Eso es un crimen que debería ser penado fuertemente por todas las leyes.

Apoyemos y cuidemos esta maravillosa reserva ecológica. La Máquina es un verdadero refugio de energías naturales.



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