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Jueves 6 de Julio de 2000 | Managua, Nicaragua
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Raza, ineptitud, corrupción: subdesarrollo

Ing. Rolando Hernández Aburto

Lunes 26 de junio del 2000

Una fría mañana del invierno de 1957, estábamos en la Universidad Central de Madrid, recibiendo clase los cinco alumnos del Dr. Antonio Lasheras-Sanz, -estudiantes de Actuaría de Seguros-, quien por unos minutos suspendió la clase, para referirnos la anécdota siguiente: «Yo admiro muchísimo al pueblo alemán, que nació para el trabajo, el orden, la disciplina, todo lo contrario de nosotros los españoles. Una vez en Alemania, cuando asistía como delegado de España a un congreso europeo sobre seguros sociales, le pregunté al delegado alemán: ¿Cómo tenéis vosotros organizado el Departamento de Inspectoría en vuestro Instituto de Seguros Sociales?, respondiéndome así: Nosotros en Alemania no necesitamos inspectores, porque no son necesarios. Los empresarios pagan cumplidamente a la institución, porque para eso hacemos las leyes, sencillamente para que se cumplan. ¡Qué gran diferencia de conducta al compararla con la nuestra, mis queridos alumnos!». Don Antonio tenía tres doctorados: leyes, economía y actuaría.

A propósito de esta gran diferencia de cultura, los europeos suelen decir que: «EUROPA TERMINA EN LOS PIRINEOS», en esa imponente cordillera que separa a Francia de España, y digo imponente, porque la visité en varios sitios cuando regresaba a España, conduciendo mi automóvil, que compré en Alemania, en un viaje de turismo de dos meses, en mis vacaciones de verano, en 1958: viajando por siete países, por tierra, que es como se conocen mejor.

Es una realidad innegable que, con la conquista de América realizada por España, se cambió en el Nuevo Mundo, los Pirineos, por el Río Grande. Me estoy refiriendo al Río Grande que sirve de frontera sur al Coloso del Norte, Estados Unidos, y a su vez es la frontera norte de Hispano América: frontera que separa el súper desarrollo económico del norte, y el subdesarrollo del sur. Ambas zonas geográficas de América, pobladas por dos razas totalmente diferentes: como también lo comentaban Don Antonio, del otro lado del Atlántico, con referencia a dos razas tan distintas como son la alemana y la española, aunque ambas pertenezcan a la raza blanca.

Comentemos ahora brevemente nuestra política criolla regional centroamericana. En el más leído y prestigioso rotativo de Nicaragua, EL NUEVO DIARIO, del sábado 24, se publicó la información referente a las declaraciones de uno de los diputados nicaragüenses del Parlacén, quien afirmó con mucho aplomo, lo siguiente: «CON SOLO LO QUE SE ROBA UN GOBERNANTE CENTROAMERICANO, SE PUEDEN MANTENER DIEZ PARLACENES».

Por otro lado, el presidente de Guatemala acaba de señalar en la cumbre de Panamá, que el Parlacén le cuesta 20 millones de dólares a los pueblos de Centro América: Y NO HA CUMPLIDO SUS METAS DE LOGRAR LA INTEGRACION REGIONAL, CON LOS VEINTE DIPUTADOS CENTROAMERICANOS.

Ahora resumamos: ¡INEPTOS!, les reprocha el presidente de Guatemala; ¡LADRONES!, le responde el diputado aludido; ¡INDISCIPLINADOS», llamó al pueblo español, en 1957, un prestigioso catedrático de la Universidad de Madrid, de cuyo pueblo descendemos: con todos sus defectos; «¡INEPTOS Y CORRUPTOS!», espetó recientemente a los dirigentes políticos hispanoamericanos, la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, doña Madeleine Albright. Opiniones sumamente negativas.

Y ya que he mencionado a los Estados Unidos, cabe recordar que, a principios de este siglo veinte que está por concluir, Rubén Darío expresó con su verbo inmortal este verso: «Los Estados Unidos son potentes y grandes. Cuando se estremecen hay un hondo temblor que pasa por las vértebras enormes de los Andes. Si clamáis se oye como el rugir del león».

Hoy en Nicaragua, desafortunadamente, lo que hay es un hondo temblor provocado por el hambre extrema que padece la gran mayoría del pueblo nicaragüense, a la que han contribuido muchísimo a llevarlo a ese deprimente estado, los dirigentes políticos nicaragüenses, tan pésimamente calificados: tanto interna como externamente.

Hoy, también hay un hondo temblor en el Parlacén, pero esta tembladera no es provocada por el hambre, sino por la ambición, la cual hizo soltar tremendos improperios al citado diputado: ¡¿QUE DIRIA FRANCISCO MORAZAN, SI RESUCITARA?!

En este explosivo y conflictivo escenario regional centroamericano, ¿tendremos los nicaragüenses siquiera un mínimo de esperanza de redención?: estando ubicados en el corazón de América, en una región con elevadísimo grado de subdesarrollo económico y poquísima cultura política, a casi dos siglos de habernos independizado de España, en una zona integrada por pequeñas y débiles naciones desunidas, provenientes de una Patria común. Como consecuencia de la desunión no sólo de Centro América, sino de Hispano América, en 1903, Teodoro Roosevelt, a quien dirigió Rubén Darío el verso mencionado, incluido en su inmortal «Oda a Roosevelt», este presidente de los Estados Unidos pudo vanagloriarse expresando: «I TOOK PANAMA» («ME APODERE DE PANAMA»), debido precisamente a la debilidad causada por la desunión de las naciones que engendró España en el Nuevo Mundo. A México lo partieron en dos.

En conclusión: desafortunadamente los nicaragüenses no tenemos la más mínima esperanza de redención, con los políticos que tienen nuestra Patria.



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