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Reformas
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Una de las facetas poco conocidas del juez Walter Solís, suplente del Juzgado Segundo de Distrito del Crimen de Managua, quien se encuentra en la picota de la opinión pública nacional debido a los dos últimos fallos descabellados que ha emitido a favor de los procesados Byron Jerez Solís y Alejandro Carrión McDonough, es que en la década de los ochenta fungió como jefe de la entonces Policía Sandinista en el departamento de Madriz, ostentando el rango de teniente.
Transcurrían los primeros años de la Revolución Popular Sandinista, cuando Walter Solís despachaba en las oficinas de la Policía donde antes funcionaron las del Partido Liberal Nacionalista del ex dictador Anastasio Somoza Debayle. Pocos compañeros de armas de Solís quedan en las filas de la Policía Nacional acantonada en Somoto a excepción del capitán Leonel Sánchez Valdivia, actual jefe de investigaciones criminales (DIC) en el departamento de Madriz. Otros como Eddy Betanco, Antonio Medina Rodríguez, Noé Morazán Palma, Julio Ruiz Vílchez, originarios de esta cabecera departamental, se retiraron y están en la vida civil. Este corresponsal de EL NUEVO DIARIO, conversó con los licenciados en Derecho Armando Herrera Corrales y Rodolfo Alfaro García, actual Presidente del Consejo Departamental Electoral en Madriz, y con Ramón Arsenio López Ruiz, quienes dijeron no tener mucha referencia acerca de su actuación durante el período que fungió como jefe de la entonces Policía Sandinista. «Él llevaba vida marital con la señora Mireya Mejía, lo que pasa es que ahora ha cambiado muchísimo físicamente, pero es el mismo que estuvo aquí», dijo un abogado que solicitó su anonimato. Respecto a los dos fallos monstruosos que dejan en entredicho al poder judicial en Nicaragua, el jurisconsulto que omitió su nombre manifestó que la actuación de Walter Solís, deja mal parado al gobierno de turno. En su opinión los cien mil córdobas y el vehículo Niva, ofrecidos por el abogado Carlos Loásiga y su esposa, la también abogada Lila Bermúdez, a doña Maura Catalina Gómez Ríos, viuda del señor Pablo Absalón Leal Aguirre, quien fue muerto a tiros por Alejandro Carrión McDonough, a cambio de que retirara la denuncia, pudieron haber ido a parar a las manos del ex jefe de la Policía de Madriz, en recompensa por su fallo. «Es mis 64 años de existencia no he visto algo tan monstruoso como esto, no se descarta que Solís, quien es miembro del Frente Sandinista, haya recibido orientaciones de la dirigencia de ese partido para dejar mal parado al gobierno que preside Arnoldo Alemán», dijo el licenciado en Derecho, quien agregó que es evidente que Byron Jerez Solís sobornó al juez para que la exonerara de culpa y así fue. EX PROCURADOR LO RECUERDA Consultado por el NUEVO DIARIO, el licenciado Arturo Armijo Talavera, conocido cariñosamente como «Tito», dijo desde su bufete jurídico en esta cabecera departamental, que durante el ex teniente Walter Solís fungió como jefe de la Policía Sandinista en Madriz, a él le correspondió estar al frente de la Procuraduría Departamental de Justicia. «Yo conocí de varios abusos cometidos por ese señor, como el ocurrido contra don Julio Flores, residente en el área rural de Somoto, a quien acusaba de estar involucrado presuntamente en el delito de abigeato, y por puro antojo lo retuvo, y en la localidad de San Luis tenía el ganado. Fui a hacer ser una revisión del caso, junto a los doctores Víctor Manuel Talavera Huete e Ignacio Buitrago González, y comprobamos la inocencia del acusado, él tenía en sus corrales reses criollas y otras que había comprado y lógicamente le pertenecían, dijo el ex Procurador Departamental de Justicia, con gran prestigio en el ramo de la abogacía. También mencionó que por capricho, Walter Solís mandó a citar a una señora de mucho respeto en Somoto (ya fallecida), a quien la culpaba de haber hurtado una considerable cantidad de dinero que estaba en el inmueble de un hermano de ella, quien falleció de un infarto. Aseguró que el ex oficial del orden público la llamaba y la citaba para las nueve de la mañana, en la estación policial, se llegaban las doce del mediodía y no la atendía. A lo mejor lo que quería era recuperar el dinero para quedarse con él. Mencionó el ex Procurador, que con un señor de Ocotal de apellido Rubio, también tuvo sus rifis rafas, por la propiedad de una tenería. Estando en Somoto, a Solís quizás nunca se le atravesó por la mente llegar a ser abogado, pero lo consiguió, y ahora está en la palestra pública por los dos últimos fallos delictuosos emitidos, que ponen en entredicho la actuación del poder judicial en Nicaragua. Compartir:
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