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El Nuevo Diario
Lunes 3 de Julio de 2000 | Managua, Nicaragua
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Nunca la prostitución fue más abierta y sofisticada
Masajes, sexo y disimulo nacional
*** «Fantasías» incluyen sesiones con varias mujeres a la vez
*** Anuncios de contratación piden muchachas sin experiencia
*** Centros son visitados por hombres económicamente solventes


KARLA CASTILLO
Managua

«Ofrecemos fantasías orientales...», rezaba un anuncio clasificado, hace un par de años. Me llamó la atención porque soy amante de los adornos y pensé visitar el lugar. Las obligaciones del trabajo me lo impidieron y un día de tantos, un familiar que casualmente estuvo en ese mismo sitio haciendo unos trabajos de construcción, me informó: ¿Sabés cuáles son las fantasías?... pues son una, dos o tres mujeres, las que quiera pagar el cliente.

El negocio que mencionaba el clasificado es en realidad un centro de masajes que se hacía anunciar en los periódicos, pero con un nombre elegante, que daba la impresión de cualquier venta de artículos para ornamentación.

Se trataba en verdad de un prostíbulo, cuyas promociones incluían las orgías sexuales o caprichos carnales que estuvieran al alcance del bolsillo de cada cliente. Por versiones no confirmadas, supe que montar este tipo de negocio no es nada del otro mundo, ya que sólo se necesita pagar la misma licencia que ostentan los salones de belleza y no se vincula para nada con la Policía.

Poco tiempo después identifiqué a un cliente fijo de estos lugares. Es un profesional, conocido mío, que entre plática y plática me confesó que es asiduo visitante de esos centros de masajes y que, incluso, ha comprobado que, aunque el personal de cada negocio cambie, las o los masajistas nunca quedan desempleados, porque inmediatamente consiguen trabajo en otro sitio similar. «Van rotando en todas las salas de masajes y siempre uno se las encuentra de nuevo», se rió este personaje.

«NUEVA Y SIN EXPERIENCIA»

Ahora los clasificados son más directos. Por lo general solicitan personal nuevo, «sin experiencia», sobre todo mujeres de buena apariencia y edades comprendidas entre los 18 y los 25 años. Lo de «sin experiencia» denota que lo de menos es que sepan aplicar masajes.

Posteriormente, en actividades propias de mi profesión, acudí a corroborar una denuncia hecha por vecinos de una supuesta sala de belleza, sobre que allí se ofrecían servicios sexuales a clientes adinerados. Lo primero que vi, en las afueras del local, fueron varios vehículos lujosos estacionados.

Aunque la dueña del local negó rotundamente que allí trabajaran meretrices, algo hizo evidente que había más que un salón de belleza. Un pequeño bar muy bien apertrechado con finos licores estaba a la par de una puerta cuyos vidrios lucían polarizados, como ocultando lo que había al otro lado.

Sólo un hombre estaba en una silla, mientras una joven le cortaba el cabello. No logré divisar a los dueños de los otros tres vehículos -tipo «camionetona»-, en la sala principal, donde hablé con la dueña del negocio.

Por lo demás, las jóvenes que allí vi no demostraban ejercer el oficio más antiguo de la humanidad, pero no logré averiguar qué ocurría detrás de la puerta de vidrios oscuros.

Que yo sepa y según me dicta mi experiencia, los salones de belleza comunes y corrientes no ofrecen licor a sus clientas. Tampoco reciben exclusivamente clientela masculina, como pude observar en esa ocasión en la sala de masajes que menciono.

No obstante, no publiqué la información referida al supuesto prostíbulo elegante de un sector exclusivo de Managua, porque en mis manos no tengo pruebas fehacientes de que allí exista más que un simple salón de belleza.

Cabe recordar un caso reciente que salió a luz pública como un delito vinculado a esos centros de masajes. Dos jóvenes estafaron a una empresa de tarjetas de crédito, hasta por 160 mil córdobas.

Gran parte de este dinero era obtenido por los estafadores que hoy están en prisión, para pagar servicios sexuales en diversos centros de masajes, donde la sesión de una hora de duración costaba por lo menos cuatrocientos córdobas.

Aunque la Policía parece no darse por enterada de la magnitud del problema, la verdad es que los centros de «masajes» han proliferado por toda la capital, con toda la carga de peligro que la expansión de enfermedades de transmisión sexual -incluyendo el SIDA- significa.

Según nuestras fuentes, el cobro por «sesión» oscila entre los 150 y los 400 córdobas, lo que tiene que ver con el tipo de fantasía ofrecida por las masajistas.

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Pero hay salas de masajes verdaderas antetítulo—

Policía: Delito difícil de probar

*** «Andamos detrás de dos o tres», asegura comisionado Bendaña *** El lío es que cuando las agarran, todas niegan ser meretrices...y vienen los líos *** Varios altos oficiales fueron sancionados con varios salarios tras ser demandados

¿Salas de masajes? algunas lo son. Pero lo cierto es que muchos negocios de este tipo, que se anuncian por los medios de comunicación, no son más que una especie de burdeles discretos, que atraen clientes con propaganda de doble sentido.

El comisionado Carlos Bendaña, vocero de la Policía Nacional, al respecto dice que las autoridades ya están informadas sobre estos establecimientos que han proliferado en los últimos años en nuestro país.

«Andamos detrás de dos o tres de estos negocios, documentando expedientes, para caerles cuando logremos comprobar que allí se comete el delito de proxenetismo», señala Bendaña.

Proxenetismo, precisamente, según el vocero policial, es un delito muy delicado y difícil de probar. Esto, porque por lo general, la dueña de un establecimiento que ofrece servicios sexuales contrata mujeres que por su espontánea voluntad ejercen la prostitución y, aunque las maten, jamás dirán que su patrona a la vez es su «rufiana».

«ES POR AMOR»

«Comúnmente, estas mujeres dicen que se acuestan con los clientes por amor, y de eso nadie puede contradecirlas», destaca el alto oficial.

El comisionado Bendaña señala que desde una experiencia anterior, la Policía tiene mucho cuidado en el trato con las trabajadoras sexuales.

Recordó que a petición de la ciudadanía, hace algunos años trataron de desalojar a las meretrices y homosexuales que ofrecen sus servicios en la avenida Bolívar, los que daban un feo aspecto al lugar.

POLICIAS «ERIZOS»

Lo que dejó esa acción fue un recurso de amparo a favor de las meretrices, que el Tribunal de Apelaciones decretó, dándoles la razón para prostituirse en cualquier sitio. A la vez, varios altos jefes policiales fueron sancionados con una fuerte multa equivalente a varios salarios, por lo que no quedaron «convidados» a volver a meterse con el gremio.

Pero Bendaña es enfático al señalar que si se llega a descubrir que hay menores de edad trabajando para una de estas salas de masajes, él o la propietaria se verán en problemas, porque esto es corrupción de menores, otro delito tipificado en nuestro Código Penal.

Actualmente, según el vocero policial, las autoridades siguen de cerca los pasos de las empleadas, propietarias y clientela de los establecimientos bajo sospecha.

«Esto es muy difícil, pero sabemos que hay gente adinerada y hasta altos funcionarios y políticos que asisten a salas de masajes que son simples burdeles», destacó. Los barrios más modestos son los sitios ideales para este tipo de negocio, porque despiertan menos suspicacias y ofrecen servicios más baratos.

Bendaña señala que la Policía no tiene medios legales para combatir este tipo de negocios, porque no hay leyes que les permitan sacar a las meretrices de esos sitios e ingresarlas a centros reformatorios, los cuales tampoco existen en nuestro país.

Leyenda***

«Estamos dando seguimiento a varios centros de masajes donde sospechamos que practican la prostitución», dijo el comisionado Carlos Bendaña, vocero de la Policía Nacional. (Foto: Moisés González Silva).

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Asegura experta en belleza: antetítulo—

«Masaje no incluye a los genitales»

*** Se trata de aplicar movimientos y fricciones que provoquen relajamiento

Doña Josefina Pérez es propietaria de la academia de belleza «Josephine’s» y últimamente está brindando cursos de masajes relajantes a las jóvenes interesadas en aprender técnicas en esta disciplina.

Desde el cuello hasta los glúteos y los pies, doña Josefina muestra a las alumnas -porque no hay un solo varón interesado en aprender- cómo aplicar fricciones y movimientos que provoquen una sensación de relajamiento al cliente, sea hombre o mujer.

En su clase se estudian esquemas del cuerpo que señalan los puntos donde con mayor énfasis se debe presionar, y, a decir verdad, en ninguno se incluye la zona genital.

La señora Pérez distingue entre el masaje relajante, del masaje reductor y del que sirve para disolver la celulitis, ya que estos últimos tienen otras técnicas y son solicitados sobre todo por damas que pretenden mejorar sus formas.

«Yo siempre les digo a las muchachas que para hacer masajes relajantes a un cliente, para nada se le debe tocar los genitales», destaca a manera de lección moral doña Josefina.

En su academia, el curso de masajes es impartido durante cuatro semanas, en sesiones de tres horas sólo los jueves, y al mismo acuden un promedio de diez alumnas, todas jóvenes, que entre ellas practican las técnicas aprendidas.

Leyenda***

En este boceto del pie humano, las alumnas de la academia de belleza Josephine’s aprenden los puntos básicos para la aplicación de masajes relajantes, en los que de ninguna manera se debe incluir los genitales. (Foto: Moisés González Silva)

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Aspira a masajista

Náyade Pérez tiene 22 años de edad, es casada y también madre de un niño de dos años. Su interés en aprender las técnicas de masaje es porque pretende instalar una sala de belleza completa en su natal San Rafael del Sur.

No cree que su profesión sea mal vista y, al contrario, cuenta con la aprobación de su marido, quien no se molesta en que ella aplique masajes tanto a varones como mujeres.

Pero está clara de que hay establecimientos «de medio pelo», donde ofrecen servicios sexuales, más que masajes. «Lo mío es profesional, pretendo dar este servicio, porque mucha gente vive tensionada por las obligaciones de sus trabajos, entonces necesitan relajarse», recalca la joven.

Opina que la clientela de los masajistas irá en aumento, en la medida que la gente trabajadora sienta la carga de estrés que ahoga con el ritmo acelerado de estos tiempos.

Leyenda**

El masaje es una actividad profesional con la que muchas personas, especialmente mujeres, se ganan la vida ayudando a relajarse a los demás. (Foto: Moisés González Silva)

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MINSA debería vigilar para evitar enfermedades antetítulo—

El SIDA toca las puertas

No es para menos. Hay alarma entre algunos trabajadores de estos centros de masajes que están conscientes del peligro que corren al atender sexualmente a personas de dudoso comportamiento.

Esto fue confirmado por Georgina Ruiz, responsable de Nimehuatzin, una fundación dedicada a la prevención del Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida -SIDA-.

Nimehuatzin no atiende específicamente a un grupo de población, sino que dirige campañas para alertar por el comportamiento individual como única forma para prevenir el SIDA.

«No es un grupo especial, incluso, de los noventa casos positivos de SIDA que actualmente atendemos, trece son amas de casa que llegaron vírgenes al matrimonio. No obstante, ellas fueron contagiadas por sus esposos que tenían un comportamiento sexual promiscuo», reitera Ruiz.

La entrevistada enfatiza que Nimehuatzin no presta ningún tipo de seguimiento a las meretrices ni a los locales donde éstas laboran. Es más, sabe de la existencia de centros de masajes, pero por referencia de personas que llegan a la fundación, preocupadas por la posibilidad de haber contraído SIDA.

Respecto a los trabajadores de centros de masajes, Georgina explicó que se trataba de dos o tres hombres jóvenes, que atienden a personas de ambos sexos, con las que también sostienen relaciones íntimas.

Estos hombres jóvenes al parecer no procuran ningún tipo de protección al momento de hacer el sexo con sus clientes, por lo que son proclives a contraer el virus VIH, que provoca el SIDA.

Pero Georgina se niega a generalizar esta situación y señala que probablemente, en algunos centros de masajes se utilice condón con las y los clientes.

Subraya que el hecho de que una persona que brinda servicios sexuales tenga en sus manos el certificado de salud que la declare sana, no significa que esté «libre» de SIDA. «Muchas personas se hacen el examen cuando están en el período llamado ventana, que es durante los primeros seis meses después de la entrada del virus, y no se detecta nada, porque en ese tiempo aún no se producen los anticuerpos», alertó Georgina.

De modo que las autoridades del Ministerio de Salud deberían dar seguimiento a esos centros donde se ejerce solapadamente la prostitución, para por lo menos garantizar el abastecimiento de preservativos y charlas para prevenir lo que se conoce como «El Mal del Siglo».

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Ese «negocio» no existe en las leyes antetítulo—

MINSA no puede controlar nada

¿Cómo actuar cuando una forma de ganarse la vida no existe en las leyes? Esa pregunta es a la vez la respuesta que da el Ministerio de Salud, que no puede controlar ningún sitio donde se ejerza la prostitución, de forma abierta o solapada.

La directora de la dependencia del MINSA que atiende las enfermedades de transmisión sexual -ETS- y el SIDA, se encuentra de subsidio y no pudimos obtener la versión oficial al respecto, tras indagar a través de la oficina de relaciones públicas, a cargo de la periodista Adelayda Moncada.

No obstante, logramos conversar de manera informal con una persona que labora en esa área, quien nos confió que, como la prostitución es ilegal en nuestro país, las autoridades de Salud no pueden controlar las enfermedades que puedan surgir de esta actividad ilícita.

«Sabemos que hay prostíbulos disfrazados, pero no podemos ingresar a ellos, porque son sitios particulares cuyos dueños no se preocupan por la salud de sus trabajadores y trabajadoras, mucho menos por la clientela», destacó nuestro entrevistado.

Al no existir legalmente la prostitución, el MINSA no tiene asidero legal para invertir recursos en la prevención o tratamiento de enfermedades de transmisión sexual.

«Atendemos a las personas que nos buscan. Algunas veces visitamos sectores, no sitios específicos. Vamos a lugares como la carretera Norte y la Avenida Bolívar y tratamos de hacer labor de convencimiento, sin exigir a nadie que abandone la prostitución», señala.

Agrega que en los Centros de Salud hay atención para personas infestadas por las ETS y el SIDA, sean éstas trabajadoras sexuales, gays o heterosexuales. No hay distingo.



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