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Sábado 1 de Julio de 2000 | Managua, Nicaragua
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Desastres naturales de Nicaragua
(Fragmentos de este libro, que será presentado el próximo 5 de Julio)

Jaime Wheelock Román
Managua

La amenaza real

Nicaragua está cruzada de amenazas naturales. No sólo por el número y la frecuencia de eventos extremos, sino por la variedad de las fuentes que los originan. Esta exposición a tal diversidad de desastres, pareciera ser una condición bastante excepcional. Países latinoamericanos como Paraguay, Ecuador, Argentina, Chile o Uruguay, pocas veces son afectados por huracanes, incluso en países tropicales como Cuba, Puerto Rico u Honduras, los terremotos, erupciones y tsunamis son poco frecuentes.

Hemos levantado, a partir de las fuentes disponibles, un catálogo de los desastres ocurridos desde los primeros años de la colonia española. Este catálogo si bien incompleto, permite establecer que el tamaño de la amenaza natural en Nicaragua es de las más altas del continente. Desde 1500 a 1999, el número total de eventos que ocasionaron daños personales y materiales fue mayor de 500. Esta cifra representa una tasa de ocurrencia de por lo menos 100 eventos dañinos por siglo, uno cada año. En realidad las cifras deben ser mayores puesto que para los desastres climáticos, por la dificultad de fuentes disponibles, se abarcó sólo el período comprendido entre 1876 y 1999.

* Sismos dañinos y terremotos 190

* Erupciones volcánicas 153

* Desastres climáticos 174

Entre todos los eventos catalogados, se encontraron 25 de magnitud extrema, 11 de los cuales ocurrieron durante el presente siglo. Es muy probable que este incremento obedezca a mejores registros nacionales y que por lo mismo, el promedio de ocurrencia -11 por siglo, sea el más cercano a la realidad. Lo cierto es que cualquier nicaragüense a lo largo de su vida promedio se ha visto y se verá expuesto a varias catástrofes nacionales capaces de comprometer su vida y su bienestar y los de su familia.

Los riesgos humanos y materiales

Cada uno de los que habitamos en este país tiene un determinado nivel de riesgo. Este riesgo es de qué grado? Si consideramos el período transcurrido en los últimos treinta años, encontramos que 14,000 personas perecieron por eventos naturales entre 1970 y 1999. Relacionadas estas magnitudes con el promedio de población, el nivel de riesgo del nicaragüense promedio respecto a los desastres es de 1 por cada 6.200. Es decir, por cada 6.200 habitantes, 1 va a morir por efecto de desastres. Este nivel de riesgo es alto. Sólo para fines comparativos, estudios conducidos por el PNUD, establecen una probabilidad de muerte por terremoto de 1/23,000 para quienes viven en países altamente sísmicos como Irán y asimismo, del 1 por cada 2 millones para quienes viven en California (PNUD, 1994-6).

La probabilidad de morir a causa de un desastre no es la misma para Nicaragua en general que para ciertas zonas del país especialmente peligrosas zonas bajas expuestas a inundación; poblaciones cercanas a volcanes activos, a laderas inestables o zonas de fallamiento en la costa del Pacífico. Por ejemplo, la ciudad de Managua. En los últimos sesenta años por efectos de los terremotos de 1931 y 1972 murieron en la capital 11.500 personas un nivel de riego del 1 por cada 1800 habitantes. O puesto de otro modo, la probabilidad de morir por terremoto es 3 veces y media más alta en Managua, comparada con el promedio de quienes viven en otras partes del territorio.

Aún dentro de Managua el riesgo es mayor para el que vive próximo a fallas activas. Durante los terremotos de 1931 y 1972 -cuyas magnitudes no fueron superiores a 7.3 Richter, los edificios y viviendas construidos sobre fallas colapsaron. Estos dos terremotos destruyeron las secciones sobre fallas de la ciudad y no la ciudad entera. Por otra parte, aquellos edificios construidos con técnicas y materiales de calidad apropiada, resistieron las sacudidas sísmicas, mientras los de taquezal o los mal reforzados se desplomaron. Esto indica que aún para el mismo evento, existe una población expuesta a mayor riesgo que otra. El mismo ejercicio de reflexión puede trasladar a erupciones y amenazas climáticas.

El impacto humano y material producido por las catástrofes naturales, a pesar del tamaño relativamente pequeño de Nicaragua, son comparativamente de las más alta del continente. Según cifras del CEPAL, entre 1970 y 1998 murieron por desastres naturales 87.080 personas en América Latina y El Caribe. De estas 13,398 15%, correspondieron a Nicaragua. En ese mismo período en toda la región se reportaron 12 millones de damnificados, mientras Nicaragua aportaba 1 millón 360 mil, o sea un porcentaje de 11.2 (CEPAL, 1999:30 y ss).

El incremento del riesgo y la vulnerabilidad

Estudiosos indican que la ocurrencia de calamidades naturales viene aumentando un 50% cada década entre 1900 y 1990 y acelerándose significativamente desde 1950 (Kreimer y Munasinghe, 1994:3). Esta tendencia es muy clara en Nicaragua. La mayoría de los nacidos después de la Segunda Guerra Mundial tenían poca familiaridad con huracanes azotando poblaciones del Pacífico, hasta los años 80. Desde entonces los huracanes Alleta, Juana, César, Mitch y las tormenta, Bret, Ger, Lily, Marcos y Andrés, se ensañaron sobre extensas zonas del país, dejando 3258 muertos y 960 mil damnificados.

Se ha sugerido que este incremento obedece a modificaciones naturales en las corrientes marinas y los patrones de viento aparejados a los fenómenos del Niño y La Niña. Ciclos intensificados de sequía o de lluvias desastrosas, se están intercalando con mayor recurrencia en Nicaragua en los últimos veinte años. La evidencia de perturbaciones en el ambiente y ecosistema es fuerte. La mayoría de estudiosos concluyen que la degradación ambiental provocada por acciones humanas probablemente ha tenido un impacto significativo de largo plazo. Como quiera que sea, la vulnerabilidad a los eventos climáticos se ha incrementado en países tropicales como Nicaragua.

Sin despreocuparnos por la incidencia desastrosa de estos cambios climáticos, debemos admitir que otros factores son también responsables de incrementos en la vulnerabilidad de la población. La pregunta obligatoria es, porqué los desastres causan demasiados muertos en Nicaragua? La búsqueda de respuestas nos lleva a examinar motivos de origen social y humano.



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