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  Viernes 18 de Febrero de 2000 | Managua, Nicaragua
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Falsas creencias de la salud y la sexualidad femenina


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En medio de tantos mitos y falsas creencias que envuelven al ser humano, existe uno específico de la mujer, acerca de la salud relacionada con su sexualidad.

El útero fue el órgano al que se le atribuían poderes misteriosos, y al que se le asignaron la mayoría de las dolencias femeninas y los desórdenes de personalidad.

Era común, a fines del siglo pasado, la extirpación del clítoris, practicada por médicos dementes, para casos de «ninfomanía o masturbación insaciable» o también la extirpación del útero y de los ovarios con fines «psicoterapéuticos».

Estas falsas concepciones del poder del útero determinan que algunas mujeres aún piensen erradamente cosas como que la histerectomía o ligadura de trompas, causa cambios en el funcionamiento sexual; pueden tornarse frías y apáticas en relación con los hechos sexuales, y perpetúan así el mito de que las mujeres son seres creados alrededor del útero.

Instituciones de planificación familiar dan cuenta que asociar el hecho reproductivo al hecho placentero, es más común de lo que a simple vista puede parecerle a un grupo culto.

Mientras más bajo sea el estrato cultural, más ideas mágicas se presentan. Para mujeres de estratos altos, la ligadura de trompas o la histerectomía (extirpación del útero o matriz), puede ser interpretada con mayor facilidad como una opción de disfrute sin la consecuencia reproductora; pero para la gran masa de la población, incluso la masculina, no tener útero es dejar de ser mujer, ser asexual.

En consulta nos encontramos con hombres que no volvieron a tener relaciones con sus mujeres después de la histerectomía, ya sea por cáncer de útero o por cualquier otra causa.

CULTURA LLENA DE PREJUICIOS

Lo cierto es que tienen la sensación de que ellas ya no son las mismas, o que existe un profundo vacío (hueco) que no les permite tener el mismo placer de antes. Muchas mujeres llegan a presentar no sólo alteraciones sexuales, sino también desórdenes de comportamiento.

En relación con la menstruación, hecho fisiológico que se produce en la pubertad femenina, se ha dicho, reforzado el proceso de la reproducción, que es el «llanto de un útero desengañado». Esto se refiere a la no fecundación durante el mes.

Históricamente se han dado innumerables interpretaciones. Para la cultura judaica la mujer está impura durante esos días y no debe practicar relaciones coitales. Este valor que ha sido transmitido casi intacto a nuestra cultura, permitió que la menstruación fuera concebida como una enfermedad dolorosa, que generó la expresión «las mujeres sufren cambios», hasta el punto de que la mayoría odian estar con la menstruación o regla.

Los mitos menstruales no sólo están referidos al hecho doloroso, sino a posibles consecuencias negativas de tipo orgánico. Por eso es que muchas mujeres creen que no deben bañarse, tomar líquidos ácidos, hacer deportes y mucho menos tener relaciones sexuales, lo consideran anti higiénico también.

Lo cierto es que existen cambios fisiológicos, que explican algunas alteraciones emocionales y orgánicas durante ese período.

Dentro de las falsas creencias que alteran la salud sexual femenina e impiden a la mujer que se abandone a la experiencia erótica, está la idea de que la iniciación sexual siempre es traumática y dolorosa. (La primera relación).

SOMOS SERES SEXUADOS

Para la mayoría de las mujeres su educación está llena de mensajes prejuiciados en relación con lo sexual. Se teme que cualquier acción del cuerpo femenino puede traer consecuencias negativas. Los falsos mensajes siempre le han dicho a la mujer que debe ser casta y pudorosa; por cada manifestación sexual debe estar camuflada en un comportamiento de negación del hecho para no ser censurada, mal vista por su pareja.

El organismo tenso, lleno de preocupaciones y pensamientos oscuros, no puede acceder al placer. Un cuerpo-mente no experimentado y no dispuesto va a vivir como dolorosa y desgraciada su primera experiencia; la vagina no lubrica y el cuerpo no sensualizado sólo puede experimentar dolor y angustia.

Acerca de la maternidad o embarazo, muchas mujeres acceden a ello más como una imposición externa que por una convencida decisión. Esto podría generar actitudes especiales de las mujeres embarazadas ante la sexualidad. Cabe anotar que muchas mujeres afirman tener una actividad sexual placentera durante el embarazo.

Si esto ha sido constante, se observa en esta época una contractibilidad uterina cuando se tienen orgasmos por manipulación, pero sólo en muy contados casos no hay ninguna contraindicación para evitar el coito.

Se pueden señalar otras tantas falsas creencias como algunas enfermedades físicas, estéticas como la obesidad o la extrema delgadez, el envejecimiento, que no tienen ninguna relación con el deseo y el placer sexual. Pero sí que los tabúes han hecho de la humanidad unos fieles creyentes o muchas veces buenas excusas para disfrazar otros males o alteraciones como las disfunciones sexuales, por ejemplo la frigidez, la anorgasmia. Es válido decir que la actitud va muy acompañada de los conocimientos y derechos que tenemos como seres sexuados.

Lic. Ledia Gutiérrez Lanzas. Psicóloga Clínica. Clínica Psicológica «Mente Sana». Telefax: 244-2539. Celular: 088- 42410.


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