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  Viernes 7 de Enero de 2000 | Managua, Nicaragua
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Más comercio sexual de niños en Nicaragua y Centroamérica
Alarmante prostitución infantil
* Impactante reportaje del Washington Post
* Mayoría de los degenerados son gringos
* Taxistas inescrupulosos son los alcahuetes


Por Serge F. Kovaleski

La explotación sexual de niñas y niños, ejercida especialmente por hombres norteamericanos, ha alcanzado proporciones alarmantes en Centroamérica, según activistas de la niñez, que han dicho que la región es ahora una prioridad en su lucha contra la prostitución y pornografía infantil.

La mayor razón del crecimiento del comercio sexual de los niños centroamericanos, dicen los activistas, es que el destino tradicional para tales actividades, fundamentalmente Tailandia y Filipinas, en los últimos dos años han dado pasos para disminuir el negocio del turismo sexual al promulgar leyes y sentencias más severas así como campañas de alerta pública.

La prostitución entre los niños que viven y trabajan en las calles de América Latina -se estima que son unos 40 millones- han sido una consecuencia de la pobreza en la región. Pero mientras en países como Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Nicaragua han hecho esfuerzos para promover sus playas, volcanes y sus lugares turísticos naturales como destino turístico, también se atrae a un mayor número de hombres de Norteamérica, Europa, y otros países latinoamericanos que buscan sexo con niños.

«Lo que estamos viendo es el lado oscuro del turismo», dijo Heimo Laakkonen, la representante de la UNICEF en Costa Rica. Laakkonen dijo que la explotación sexual en menores no es un problema nuevo en la región. «Con el incremento del turismo, el problema ha empeorado».

SE JACTA DE SU BARBARIE

Sentado en un bar en el Hotel Del Ray, una reciente tarde, un bartender californiano de 33 años, llamado David, dijo que es su segundo viaje a Costa Rica en dos años. David habló apasionadamente de cómo buscó en varios anuncios en Internet que ofrecían jóvenes prostitutas en Costa Rica en su esfuerzo por tener sexo una muchacha que no haya tenido experiencias sexuales.

David, un regordete y despeinado hombre, y quien insistió usar sólo su primer nombre, se jacta de cómo ha podido arreglar con uno de los muchos taxistas ligados al comercio del sexo, para llevarle una niña de 13 años de la casa de sus parientes pobres que viven en vecindarios cercanos a su hotel. El padre y la madre pidieron 400 dólares por usar a la chica, David dijo que los pagó ansiosamente.

Las leyes costarricenses permiten sólo mujeres mayores de 18 años para trabajar como prostitutas. Penalidades más duras, decretadas recientemente, dictan prisión hasta de diez años a cualquiera que sea sentenciado de comprar sexo con menores. Esa regulación parece no alarmar a David.

«Estoy viviendo una fantasía... y nadie parece que tiene un problema con eso», afirma. Mientras hablaba, las prostitutas adultas hablan y se confunden con los extranjeros en el lobby del hotel, mientras las más jovenes trabajan en las calles.

COSTA RICA, COMO SIEMPRE

Costa Rica, que en 1999 recibió más de un millón de turistas por primera vez, es el líder en destinos turísticos centroamericanos. Es creíble también que tenga los problemas de prostitución de niños más pronunciados de la región.

Los activistas de los derechos de los niños han acusado a los gobiernos de Centroamérica, donde alrededor del 54 por ciento de la población es menor de 18 años, de ser lentos en confrontar la boyante industria de la prostitución y pornografía de menores. «Esto envuelve un cierto nivel de madurez política de parte del gobierno de reconocer la seriedad del problema, opuesto al síndrome del avestruz, que mantiene su cabeza dentro de la arena», dice Bruce Harris, director regional de la «Casa Alianza de Latinoamérica», una organización que ayuda a los niños de la calle.

A pesar de que no hay estadísticas para cuantificar la magnitud de la explotación sexual en los niños de Centroamérica, las anécdotas evidenciales, encuestas independientes y recientes arrestos de norteamericanos, así como de otros extranjeros y centroamericanos, apoyan la tesis de que el problema está creciendo.

El incremento de la demanda de niños prostitutos en esta región parte de la impresión errónea de que las prostitutas viejas son más propensas que las jóvenes a tener SIDA o portadoras del VIH, dicen los expertos.

TAXISTAS «MEDIADORES»

Carlos Roversi, ex presidente ejecutivo del «Fondo Nacional de la Niñez de Costa Rica», la agencia gubernamental para el beneficio de la niñez, reconoció que el año pasado hubo «un acelerado incremento en la prostitución de niños» en el país, situación que él culpa, en gran parte, a una promoción no oficial del turismo sexual en Costa Rica, por medio de la Internet.

En Nicaragua, un reciente reporte de la UNICEF dice que hay un significativo incremento en la prostitución de niños entre los 12 y los 16 años en pueblos donde los taxistas sirven de mediadores.

Varios meses atrás, agentes de la Policía Internacional, INTERPOL, en un operativo fuera de El Salvador, descubrieron una red de prostitución que estaba traficando mujeres jóvenes de varios países de Centroamérica, para que trabajaran en bares ubicados en la frontera entre El Salvador y Guatemala. La INTERPOL también dijo que rescató 20 muchachas salvadoreñas que ejercían la prostitución de esa forma en los últimos tres años.

MAYORMENTE NIÑOS DE LA CALLE

Mientras algunos menores son empujados a la prostitución por sus familias, debido a su incapacidad de mantenerlos, la mayoría de los menores de edad que se prostituyen en Centroamérica son niños de la calle, muchos de los cuales, según los estudios, han sido víctimas de abusos sexuales en sus casas. En Honduras, el número de menores sin hogar creció aceleradamente después de los daños que provocó el huracán Mitch.

El abuso de drogas, también, ha sido un prevaleciente factor para el crecimiento del comercio sexual de niños. En un reciente estudio con 300 niños de la calle en Nicaragua, el Ministerio de la Familia, más del 80 por ciento dijeron que ellos iniciaron a trabajar como prostitutos menos de un año atrás, y la mayoría dijeron que lo hacían para comprar drogas. Alrededor de una tercera parte dijo que necesitaban el dinero para comprar crack.

En una esquina cercana al Hotel «Del Rey» en San José, Juana Rojas, de 14 años, dijo que ella inició a prostituirse nueve meses atrás, cuando le ofrecían 15 dólares por tener sexo. «Unos cuantos trucos y puedo comprar unas cuantas piedras de crack en las calles», dice ella.

ADICCION A CRACK: FACTOR IMPORTANTE

«Inicié a salir con hombres cuando me adicté a la piedra de crack, y desde entonces he estado con más de cien extranjeros».

Algunos niños que se prostituyen ofrecen otras explicaciones. «Puedo vivir bien, comprarme buena ropa e ir a bailar en las noches que no trabajo», dice María, de 15 años, quien comparte una casa aquí con una prostituta de 14 años y trabaja para una mujer que le manda clientes. Ellos le pagan entre 50 y 200 dólares la noche.

María dice que se volvió prostituta dos años atrás, después que su papá se suicidó y se deterioró la relación con su mamá. «Mucha parte del tiempo paso triste», dice ella. «Es duro para mi amor propio cuando escucho algunas personas que se refieren a las prostitutas como pequeñas putas asquerosas».


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