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El Nuevo Diario
Jueves 10 de Agosto de 2000 | Managua, Nicaragua
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Sones de toros con chicheros


La fiesta brava, a como se llaman las corridas o lidias de toros, nos vino con la cultura española. Aunque no tomó el auge o formalidad rítmica que se mantiene en otros países amerlatinos, se celebra a nuestra usanza del campo, con una alegría espontánea apartada de los cánones exigidos en España y durante las celebraciones de fiestas patronales de cada población importante en la geografía nacional. En nuestro caso, el sitio donde se efectúa es conocido como Barrera de Toros. Puede ser redonda, igual rectangular o cuadrada, dependiendo de espacio disponible y caprichos de los involucrados en el evento.

La barrera es hecha con fuertes pilares y cuartones de maderas rústicas que entre ellos dan espacio a la vista del público. En la posición o posiciones de sombra se construye un piso alto a manera de palco donde asisten los que pagan, el resto de la sólida cerca es de acceso libre. Contiguo a la barrera se fabrica el chiquero para guardar los toros. Se unen por una Puerta de Golpe. El bramadero es un robusto gancho de árbol enterrado, que sobresale unos tres metros, y donde se amarra el toro por los cuernos con un nudo falso. En la barriga del animal a manera de cincho y con mecate se afianza el pretal con gazas determinadas que funcionan como estribos para el montador. El bramadero se sitúa junto a la barrera.

DIFERENCIAS

A diferencia de otros países, aquí se montan los toros primero. El montador de toros, diestro campista por supuesto, luego de subirse, agarrarse del pretal y enganchar los estribos, pide le suelten el animal. Un disparo de mortero más la jalada de un Son de Toros, inician el espectáculo. Brincos y apuestas se conjugan a la pericia del montado, que haciendo proezas apuesta a sí mismo a no ser “botado”. La música, tocada por chicheros, continúa hasta el final de la montada. Luego, los sorteadores con chamarras coloradas y maestrías se tiran al ruedo para “sacarle suerte al toro”, que no tira recto como en España sino en zig-zag, haciendo más peligrosa la “jugada”. De nuevo los sones se suman a la excitación general.

LAS TARDES DE TOROS

Las tardes de toros nicaragüenses en la que se hacen de seis a ocho jugadas sin chicheros no existen. Estos músicos, en número de seis a siete, ejecutan: clarinete, trombón, trompeta, tuba, redoblante, bombo y platillos, con un arte en que la improvisación toma carta, a manera similar a la efectuada en el Jazz. Cabe el honor a estos señores de pertenecer al primer género de música organizada con instrumentos de “viento” que históricamente existe en Nicaragua, y que por supuesto, recoge las inquietudes del pueblo sabio para hacer de ella un folclore neto, propio, de la tierra del béisbol en Centroamérica.

Relató mi hermano, Alcides Gutiérrez Barreto, de quien me inspiré para esta exposición, que cuando hizo erupción el volcán Masaya, el responsable de la piedra quemada que vemos en la carretera a Masaya, un sacerdote de apellido Del Castillo organizó la primera banda callejera para acompañar las procesiones cristianas y fiestas indígenas de los santos patronos en las que comidas y chicha fermentada se suministraban sin límites. El exceso de los ejecutantes, y por caer borrachos, tomaron el mote de músicos chicheros. Irónicamente, el vulgo, luego llamó con este apelativo a aquellos músicos que interpretan mal sin totalmente entender el arte de la improvisación.

LES GUSTA LES LLAMEN FILARMONICOS

Los integrantes de estas bandas folclóricas prefieren llamarse filarmónicos, de hecho así también se clasifican. El término confunde, pues se les relacionan con sinfónicos. Pero ambos grupos, filarmónicos y sinfónicos, en grandes formatos conforman las orquestas dedicadas a interpretar música clásica. La diferencia estriba en que mientras los sinfónicos perciben sueldos de gobiernos u entes, los filarmónicos lo hacen de forma más flexible, por placer, y hasta gratuito según el caso. De allí el orgullo que sienten el ser filarmónicos y aborrecer lo de chicheros.

Los Sones de Toros son los mismos que se tocan cuando hay toros encohetados o torovenados en la ciudad de Masaya. Son entonces de toros sea cual es el caso. Temas como el “Toro furioso”, “Tata Chico tocaba la viola”, “La P... que te parió” (Se vistió de colorado, dice el estribillo), y “Saquen esos picados” (con tonadilla silbada que molesta a los ebrios), conforman orgullo del ser nacional.

¡Vivan las fiestas patronales! ¡Celébrense con toros y chicheros!

FRANCISCO GUTIÉRREZ BARRETO



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