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El Nuevo Diario
Domingo 9 de Abril de 2000 | Managua, Nicaragua
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«Cheque» desde Australia
Falso premio y estafa segura
*** Le mandan giro por 9 millones de dólares a cambio de que «remita 60»
*** Correspondencia del otro lado del mundo que no pasa o no registra el correo


JOAQUÍN TÓRREZ A.
Managua

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  Con su dirección exacta y su nombre, de la misma lotería australiana le enviaron a doña Reina Trejos Castro este certificado de garantía de dicha lotería para incitarla a que juegue el sorteo de 6 millones de dólares.  

Ella es quizás una de las pocas nicaragüenses a la que se le puede llamar «millonaria». Con la diferencia de que en nuestro patio es una esforzada señora que sobrevive con un modesto negocio ubicado en el Barrio San Judas. La otra parte, sus millones, están al otro lado del mundo, en Australia.

Doña Reina Trejos Castro conoce Australia en mapas y por las clases de Geografía que le dieron en la secundaria. Pero desde diciembre de 1999 está atada a ese país, de donde le enviaron una carta diciéndole que se había ganado en la lotería australiana la agradable suma de «9 millones de dólares».

Jamás había contado tanto. Ni en sueños. Pero, le dijeron en la carta, sus problemas cambiarán cuando «nos envíe 60 dólares» válidos para reclamar sus 9 millones. Listo, millonaria de la noche a la mañana.

La noticia le pareció una broma. Pero a ojos vista una broma bien documentada, en inglés, enviada desde Brisbane, Queensland, Australia, sin fecha, pero firmada por el encargado de la lotería de ese país, Henry Williams, que incluso la manda a felicitar por haber ganado 9 millones de dólares libres de impuestos.

«No es un engaño, usted ha ganado 9 millones de dólares. Pero si usted no nos responde en los siguientes 7 días, le acumularemos el premio. Nosotros estamos autorizados para jugar por usted. El siguiente paso para hacerse millonaria está en sus manos», dice parte del documento que le enviaron desde Australia, junto a una copia del cheque millonario.

Era tanta la necesidad que les respondiera, que en la carta enviada le agregaron un sobre aéreo, y la dirección del destinatario: «International Priority Dept, Brisbane, Qld 4001, Australia», para que ahí mandara los 60 dólares, y otros 60 para el siguiente sorteo.

Eso fue a finales del año pasado. Y más de una vez doña Reina casi envió el dinero. «Para ver qué resultaba». Cuenta ella que al final optó por callar para no ser una incauta más, si es que en verdad la lotería no existía.

El pasado miércoles recibió otra carta, con la misma lotería, enviada del mismo lugar (las cartas le vienen de Singapur), firmada por otro funcionario de la lotería australiana, Lawrence G. Adams, con las mismas felicitaciones, pero con un premio menor, 6 millones de dólares.

¿Cómo se ganó ese dinero?. Doña Reina sigue aferrada a que es una broma, o parte del trabajo de una red de «estafadores», pues no conoce a nadie de Australia, menos de Singapur. Sus únicos lazos en el extranjero son con algunos familiares en Miami, amigos en Guatemala, y más de una vez que se «carteó» con la actriz venezolana Catherine Fullop, gracias a su dirección que la encontró en la revista Vanidades.

TAMBIEN LOTERIA DE ESPAÑA

Las dos cartas de la lotería australiana no son las primeras. A finales de 1998, también recibió otra carta, pero de la Lotería de España, en que la hacían ganadora de 5 mil dólares (pese a ser de un país subdesarrollado, le dijeron), con la misma condición de enviar otros 60 dólares.

Extrañamente, en la carta venía una lotería para raspar (como la raspadita de Nicaragua), dirigida para su hermana Violeta, que igual vive en San Judas. Doña Reina hizo lo propio con la raspadita española y sorpresivamente le salió premiada con 500 dólares y no en pesetas como debía ser.

Con el temor de ser estafada, doña Reina consultó con el entonces embajador de España en Nicaragua, y este le confirmó que esa era la lotería de su país. El embajador le recomendó, sí, que tuviera cuidado y que mejor le escribiera a la Lotería de España antes de enviar los 60 dólares.

Como por no dejar, doña Reina escribió, diciéndoles que de los 5 mil dólares que supuestamente se había ganado, agarraran los 60 dólares, los otros 60 de la siguiente semana, y le mandaran el resto. Para su sorpresa, desde España le respondieron para decirle que no podían hacer eso, que la pensara bien, y que en todo caso le acumularían el premio. Ella perdió todo contacto con los españoles y el premio se esfumó.

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  Copia del simulacro de cheque que a finales del año pasado le enviaron a doña Reina Trejos Castro desde Australia, como ganadora de 9 millones de dólares de la Lotería Australiana.  

CARTAS SIN SELLOS DE CORREOS DE NICARAGUA

La idea de los 9 millones de dólares cada vez asusta más a doña Reina. «Pues cómo puedo ganarme ese dinero si no he comprado esa lotería», afirma escéptica.

Pero más le asusta el hecho que sean los mismos carteros de Correos de Nicaragua los que les llevan la carta, que para mayor complicación no están selladas por la compañía de correos que la recibió, en este caso la Oficina de Correos, ubicada en el barrio Monseñor Lezcano, que recibe las cartas que van para el barrio San Judas.

Debido a esa carencia de sellos de Correos de Nicaragua, doña Reina cree que alguien de Nicaragua se las envía con el ánimo de sacarle dinero. Esa idea la refuerza el hecho de que las cartas llevan sus dos nombres, y su dirección exacta.

Para funcionarios de Correos de Nicaragua, doña Reina no debe ilusionarse con ese dinero, pues ella no es la primera persona a quien le envían cartas extranjeras y con sorpresas millonarias.

Lo que no cabe duda, dice un funcionario de esa institución, es que las cartas pasaron por Estados Unidos, pues llevan un código de barras que es ilegible para la limitada tecnología que tienen en Correos de Nicaragua.

Sin embargo, el hecho de que las cartas enviadas a doña Reina no lleven sellos de entrada, es porque desde hace unos meses en Correos de Nicaragua no sellan las cartas que vienen en correos convencionales, porque sellarlas demora el proceso de entrega de cartas, que es superior a las 24 mil por día.

«Si la carta viene bien sellada, se entrega directamente, sin sellar. Las únicas que sellamos son las cartas que vienen en Correo Certificado o Correo Courrier», dijo un señor de Correos de Nicaragua que sólo se identificó como Otilio.

Eso sí, las cartas que se intercambian a nivel nacional sí llevan sellos. Como las que recibió doña Reina no tienen sellos, entonces, dice don Otilio, no fueron enviadas por alguien de Nicaragua.

Con esto, Correos de Nicaragua deslinda cualquier responsabilidad. Pero, ¿cómo en España y Australia saben de la existencia de doña Reina para enviarle semejantes premios? Eso está complicado. «A lo mejor revisaron alguna guía telefónica de Nicaragua y decidieron meterla en la rifa», creen en Correos de Nicaragua.

En Nicaragua más de una vez ha comprado la lotería, y ha tenido suerte con premios menores. Incluso una vez, en la raspadita, se ganó una motocicleta, mientras en otros sorteos de casas comerciales ha sido favorecida con radiograbadoras, y televisores. Pero algo como 9 millones, jamás. Para ser broma es demasiado con tres cartas y tres premios, cree doña Reina. Desgraciadamente en Nicaragua no hay embajada de Australia para confirmar dicho premio. Por lo pronto ella sigue con su pulpería y sus estudios de Derecho, pues jamás ha creído que la suerte llegue de golpe.

¿La millonaria de San Judas?. Prefiere no pensar en eso. «Mejor sigo trabajando», cuenta.



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