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Viernes 7 de Abril de 2000 | Managua, Nicaragua
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Consultorio Médico
Tratamientos para el dolor del pie

H.R. Hiller
Managua

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Estimado Dr. Hiller: Tengo fascitis plantar, y mi mujer tiene juanetes. ¿Podría aconsejarnos sobre qué clase de calzado sería más conveniente para ayudar a prevenir o a reducir los problemas del pie? Además, al sentir tirantez en los músculos del pie he tomado ibuprofeno durante unas semanas pero todavía me duele, ¿hay otros tratamientos para curar la fascitis plantar?

Estimado Lector: Usar un calzado cómodo, que se ajuste bien y que facilite el movimiento es muy importante para prevenir o reducir muchos problemas del pie, incluidos la fascitis plantar y los juanetes. Elegir cuidadosamente el calzado junto con el ejercicio y otros tratamientos no quirúrgicos, casi siempre alivia el dolor de la fascitis plantar, pero la mejoría es lenta, a veces tarda meses en sentirse.

La fascia, o venda plantar es una banda de tejido fuerte y resistente que se extiende sobre la superficie plantar del pie desde el hueso del talón (calcáneo) hasta la base de los dedos. Al funcionar como una cuerda tensada, esa banda de tejido sostiene el arco del pie.

Caminar, correr o incluso permanecer de pie aumenta la tensión de la venda plantar. Si sobre el pie se ejerce una tensión excesiva y repetitiva, la venda comienza a doler y a inflamarse, dando lugar a la enfermedad conocida como fascitis plantar.

La fascitis plantar es la causa más común del dolor que se origina en la raíz del talón. El dolor característico es una molestia constante -como el dolor de una magulladura sin curar- y por lo general se limita a la parte baja del talón, en el punto donde la venda enlaza con el calcáneo. «EL DOLOR DEL PRIMER PASO»

La incidencia o gravedad de la enfermedad puede verse incrementada por diversos factores, tales como: sobrepeso, cambios súbitos de actividad, pies planos, superficies duras para andar, calzado inadecuado, el envejecimiento, permanecer mucho tiempo de pie, andar demasiado o correr excesivamente.

Una señal característica de que se padece esta enfermedad es sentir un dolor en el talón al dar los primeros pasos por la mañana. «El dolor del primer paso», como ha sido llamado, sucede cuando la venda plantar inflamada vuelve a estirarse hasta volver a su longitud normal tras haber estado contraída durante el sueño o un período de inactividad. El dolor disminuye rápidamente, aunque vuelve a aparecer en cuanto se realiza cualquier actividad que comporte soportar algún peso.

El término «talón espuela», aunque técnicamente incorrecto, a veces ha sido utilizado indistintamente para denominar a la fascitis plantar. Las espuelas del talón son huesos que han crecido en exceso y que se hallan presentes en la mitad de los enfermos que sienten dolor en el talón, aunque han sido considerados como una consecuencia de la enfermedad más que como el origen de la misma y es muy extraño que sean el foco de donde surja el dolor. Las espuelas en los talones están también presentes en el 15% de las personas que no padecen dolor de talón.

Los métodos menos arriesgados pueden reducir la inflamación y el dolor de la fascitis plantar así como reducir el mecanismo estresante que perpetúa el problema. Practicar ejercicios para extender la venda plantar y el tendón de Aquiles es el componente básico de la terapia de la fascitis plantar. Si solamente se hacen los ejercicios, cerca del 75% de los pacientes siente alguna mejoría; cuando se hacen en combinación con otros métodos, el porcentaje de éxito alcanza el 90%.

Aparte de los ejercicios a veces puede resultar muy eficaz un tratamiento, con una duración de seis a ocho semanas, de medicamentos anti-inflamatorios que no sean esteroides, como la aspirina, el ibuprofeno o el naprosyn. Las personas con esta enfermedad deben llevar un calzado cómodo, mullido, que sujete bien el pie y que no cubra todo el talón; además, deberán evitar andar descalzas o en zapatillas.

METODOS PARA COMBATIRLA

Un buen calzado debe servir para amortiguar el movimiento del talón, a fin de corregir los problemas del pie y proporcionar soporte al arco. Los masajes, meter el pie en agua, aplicar hielo o calor pueden ser también de gran ayuda.

Si el dolor, particularmente el dolor del primer paso, es fuerte o no responde a otras medidas menos lesivas, debe usarse una tablilla en el pie a fin de estirar la venda de tejido cuidadosamente.

Normalmente la tablilla debe llevarse sólo por la noche, para prevenir que la venda de tejido fibroso se contraiga durante el sueño, aunque en algunos casos una tablilla o algún tipo de vendaje extensor puede ser llevado durante todo el día. Inyectar esteroides en el talón es un método que también se utiliza para combatir la fascitis plantar.

Si bien, su utilización es controvertida porque el alivio que proporcionan es temporal -a veces tan breve como una semana- y pueden surgir ciertas complicaciones en la zona del talón tras varias inyecciones. Preocupa especialmente la posibilidad de que los esteroides estrechen los gruesos protectores que almohadillan la parte baja del talón. Por todas estas razones, las inyecciones de esteroides deben ser administradas siguiendo criterios juiciosos para tratar la fascitis plantar.

Cuando persiste un dolor intenso a pesar de haber tratado la fascitis con una terapia no quirúrgica, debe considerarse la opción de operar. Esta opción es la que se recomienda para cerca de un 5% de los pacientes que padecen la enfermedad. En la operación, llamada fasciotomía plantar, el nexo entre la venda de tejido y el calcáneo es parcialmente separado.

OPERARSE NO ES ACONSEJABLE

Las espuelas en los talones, cuando existen, normalmente no son eliminadas durante la intervención porque quitarlas no parece que contribuya al éxito de la operación e incluso puede perjudicar algunas funciones al cambiar la mecánica de alineamiento en parte del pie.

La operación dura una hora aproximadamente y puede hacerse utilizando sólo anestesia local con un paciente sin preoperatorio. Es eficaz en la mayoría de las ocasiones, entre un 80 y un 90%. El proceso de rehabilitación tras la operación es bastante largo, y entre las posibles complicaciones ulteriores pueden presentarse problemas relacionados con la herida; cicatrices, y tejidos y nervios dañados.

Tradicionalmente, la venda de tejido se extendía a través de la incisión practicada en la superficie del talón, pero las nuevas técnicas quirúrgicas han desarrollado un nuevo procedimiento que reduce el tiempo de recuperación y las complicaciones posteriores.

En esta nueva técnica menos traumática, se practica una diminuta incisión y se introduce un pequeño aparato provisto de una cámara llamado endoscopio. Varias investigaciones han demostrado que los enfermos que fueron sometidos a la técnica de endoscopía sufren menos dolores y pudieron volver a su ritmo normal de vida en menos tiempo que los pacientes que han sido sometidos a la cirugía abierta tradicional.

Un calzado inadecuado puede contribuir a que surjan varias molestias propias del pie tales como la fascitis plantar, los juanetes, los callos, durezas en los dedos e infecciones. Muchos de estas molestias son más frecuentes en mujeres que prefieren estar a la moda que calzar cómodamente. Los tacones altos en especial causan o empeoran las molestias del pie en muchas mujeres. Afortunadamente, la popularidad de los «tacones» ha disminuido entre las mujeres adultas y las quinceañeras.

CONSEJOS PARA COMPRAR ZAPATOS

Si va a comprarse unos zapatos, sería inteligente por su parte seguir estos consejos:

- Pruébese los zapatos al final de la jornada o cuando salga de trabajar, es cuando el pie tiende a aumentar de tamaño. - Cuando vaya a probarse los zapatos, póngase los mismos calcetines que tiene previsto ponerse una vez que los haya comprado. - Elija un zapato que se adapte a su forma de pie. - Es recomendable un calzado de tacón bajo. - Si tiene juanetes o durezas en los dedos, cómprese unos zapatos que le estén anchos. - Elija unos zapatos flexibles a fin de que el pie se arquee lo mejor posible. - Elija unos zapatos de piel o de lona y no de vinilo u otra clase de plástico. La piel y la lona permiten al pie «respirar» más que el plástico. - Mídase los pies con regularidad y cómprese otros zapatos si ve que ha cambiado su tamaño. - Es normal que el pie crezca, así que no le importe adquirir un número superior. - Pruébese cuantos zapatos sean necesarios antes de comprar unos. No se fije demasiado en el número y sí en que le estén cómodos. - Cuando tenga que estar de pie, entre el final del zapato y el dedo gordo del pie debe haber el suficiente espacio para que éste pueda extenderse. - Asegúrese de que el zapato sea ancho y se encuentre bien con él. A la mujeres con los pies anchos quizá les siente mejor calzar los zapatos de los hombres o de los chicos. - Camine con el zapato en cuestión para confirmar su confort y para asegurarse de que el tacón no resbale. - Hay que comprarse siempre unos zapatos que nos resulten cómodos. No espere que sean los zapatos los que se adapten a su pie.



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