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| Viernes 10 de Septiembre de 1999 | Managua, Nicaragua |
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El gobierno de Nicaragua liberó ayer oficialmente los precios
de los derivados del petróleo, lo que significa que el diesel
y el kerossene, pasarán a ser controlados directamente por las
compañías petroleras.
Los dueños de las gasolineras, agrupados en el organismo conocido como "ANDIPET", se reunirán hoy a puertas cerradas para evaluar la situación, reveló el presidente de ese gremio, Omar González. Para el economista Sergio Santamaría, del INPRHU, la medida obedece a que el gobierno no está dispuesto a seguir asumiendo el costo político que significa anunciar a cada rato que subieron los precios de los combustibles. En La Gaceta No. 170, con fecha del 9 de septiembre (ayer) se publica el Decreto 106-99, rubricado por el presidente Arnoldo Alemán Lacayo, mismo que deroga el Decreto 56-94, relativo a la Importación y Comercialización de Hidrocarburos. ¿GAS CONTROLADO? Según la publicación de La Gaceta, solamente el gas licuado -cuyo precio anda por las nubes- seguirá bajo el control del gobierno. El Ejecutivo deja claro en el nuevo decreto, que los consumidores deberán seguir pagando el Impuesto Específico de Consumo (IEC), "que tiene naturaleza de impuesto conglobado en el precio". González, el de ANDIPET, reaccionó con cautela al ser consultado por este rotativo. Dijo no ver mala la medida, no obstante se preocupó por la tasa de ganancia que tendrán los distribuidores. "Esto es sólo para el diesel y el kerossene, porque la gasolina super y la regular están liberalizadas desde hace cuatro años", señaló. "Yo hubiera preferido que el gobierno siguiera controlando los precios del diesel, asegurando sí un buen margen de ganancia para las gasolineras, porque en Nicaragua compramos el diesel más caro de Centroamérica y tenemos el menor margen de ganancia", precisó. DIFICILMENTE BAJARA En tanto, el economista Santamaría insistió en que el gobierno no quiere asumir más el costo político que le está significando ajustarse a la subida de los precios del crudo a nivel internacional. "Los precios del diesel y el kerossene ahora los manejarán las petroleras, no obstante el gobierno tiene garantizados sus impuestos fiscales, de eso nadie se salvará", señaló. El precio del barril de petróleo se cotiza actualmente en 21 dólares, por lo que el gobierno prefirió que sean las petroleras las que decidan si acompañan los precios internacionales o mantienen los actuales obligados por una baja en el consumo. Si por razones de mercado el petróleo vuelve a bajar, difícilmente las petroleras cambiarán los precios en favor del público consumidor, porque alegarán que necesitan reponer las ganancias perdidas actualmente, manifestó. Santamaría cree que esa fue precisamente la carta que manejó el gobierno con las transnacionales del petróleo: Aprovechen cuando los precios del crudo bajen. Compartir:
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