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  Sábado 30 de Octubre de 1999 | Managua, Nicaragua
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Madre acusa a médicos, Comité de Etica los exculpa
Bebita murió tras dramático parto

AUGUSTO CERMEÑO
GRANADA

Externando sus más profundos sentimientos de dolor, una madre nos envió la copia de una carta en la que narra el horror que le tocó vivir en la clínica previsional del hospital de la Amistad Japón-Nicaragua, donde ocurrió el fallecimiento del fruto que brotó de su vientre: una linda bebita.

La carta es dirigida a la doctora Nora Herrera de Gutiérrez, gerente del Departamento de Atención Médica del INSS central. En la denuncia, la asegurada número 660224, expone que la muerte de su niña fue «producto de las negligencias de las técnicas aplicadas en el parto» y la fría actitud del médico que la atendió durante el embarazo.

«Al inicio de mi embarazo solicité los servicios médicos de la empresa médica previsional que ustedes han autorizado a operar en el hospital Amistad Japón Nicaragua, donde fui atendida por el ginecólogo Francisco José Bonilla, en manos de quien estuve en tratamiento durante el desarrollo de mi embarazo...», expresa María Nella Santana Alemán, la afectada.

Según María Nella, durante diferentes etapas del embarazo se realizó tres ultrasonidos prescritos por el doctor Bonilla «en vista que presentaba placenta previa y un niño bastante grande con respecto a mis meses de embarazo. En consultas realizadas con el doctor Bonilla siempre se me dijo que para dar a luz tenía que ser cesareada».

El 16 de octubre Santana es atacada por fuertes dolores, a primeras horas de la mañana y llamó a Bonilla. El especialista la calmó y recomendó ir al hospital, «donde sería atendida por la doctora de turno».

María Nella es asistida por la doctora Marbelly Rodríguez, médico de turno. El doctor Bonilla llegó y posteriormente se retiró «dejando mi situación en manos de la doctora antes referida, la cual hasta en ese momento conoce mi caso». La afectada insistió ante Rodríguez que su parto no era normal.

En el manejo del caso, la doctora Rodríguez y el doctor Bonilla coincidieron en el momento de la emergencia «en que el parto sería normal». Mercedes, hermana de María Nella, le solicita al doctor Bonilla «que me practique la cesárea, tal y como él me había comunicado en mi última cita». El galeno le respondió que no había problema.

Revela Santana que una vez que la sacaron de «la sala de martirio y terror» fue trasladada a Pensionado y la tierna criatura a sala de cuidados intensivos. La niña había sufrido las consecuencias «de las negligencias de las técnicas aplicadas en el parto». Dice no querer recordar los momentos en que «se me encajó en la barriga el pediatra y la enfermera, según ellos con esa técnica expulsaría más rápido a mi hija. Solicitaron el apoyo de otro médico para que les ayudara a halar la cabeza a mi hija».

La madre fue atacada por fiebres de 42 grados, y su familia compró los medicamentos.

A la niña la sacaron inconsciente a Sala de Cuidados Intensivos, según la madre. Estaba tan grave, que «el pediatra que se encontraba de turno le informó a mi hermana que la niña tenía serias lesiones cerebrales, así como su hombre izquierdo dislocado y sus posibilidades de vida eran mínimas. En todo caso, si por un milagro de Dios lograra sobrevivir, la niña quedaría en un estado vegetal o epiléptica».

Cuarenta horas después falleció la preciosa criatura. María Nella señala como el gran responsable de su calvario al doctor Bonilla, quien «durante el período de crisis presentada por ambas, no se presentó y luego aceptó que fue su culpa y su responsabilidad».

Al consultar con la doctora Rodríguez, ésta valora que «los ultrasonidos no son confiables», debido a que los mismos reflejaban una placenta previa que indicaba se debía proceder a la cesárea y la misma no existía al realizarle el parto a la paciente. En cuanto al peso, el último ultrasonido, del 30 de septiembre, indica que el bebé pesa 3 mil 56 gramos.

Al nacer la criatura pesó 4 mil 500 gramos. La doctora Rodríguez valora que el ultrasonido también incurrió en error, ya que no es posible que el bebé aumentara mil 500 gramos en 16 días.

Explicó que al darse la emergencia, ella como médico de turno, asiste el parto y observa «una altura de 36 centímetros, 8 centímetros de dilatación, membrana íntegra abombada, no hay presencia de sangrado y se descarta placenta previa. La señora había tenido un parto normal, vía vaginal, naciendo un niño de 8 libras y media libras de peso».

¿POR QUÉ SE ASFIXIA LA CRIATURA?

Le preguntamos a Rodríguez por qué se asfixia la criatura, a lo que respondió que «se presentaron los siguientes inconvenientes: la paciente presenta hipodermia uterina, niña venía con circular de cordón ajustado al cuello, cordón corto. Lo que asfixia al bebé es el cordón en el cuello. Todo fue un error de ultrasonido».

Valora la falla de ultrasonido porque los datos presentados por el último dictámen de ultrasonido presenta errores como no indicó que el bebé era macrosómico (grande, mayor de 4 mil gramos).

La circular de cordón no fue reflejada por ultrasonido. O sea que el cordón umbilical que rodeaba el cuello de la niña, ni el cordón corto, no lo reflejó el ultrasonido. Los ultrasonidos se efectuaron fuera del hospital, con radiólogos privados.

La doctora Rodríguez también explicó que se montaron en la barriga de la paciente, como una técnica normal en casos como el de María Nella «para ayudar a que el niño salga más rápido». La bebé estuvo tres días en cuidados intensivos con ventilador pulmonar, oxígeno y antibióticos, según nos informó el doctor Fernando Reyes, director del hospital Amistad Japón Nicaragua.

Con el doctor Bonilla intentamos conversar, lo buscamos durante tres días, pero al encontrarlo dijo que no podía dar declaraciones por el momento. El Comité de Etica del hospital, se reunió el 25 de los corrientes y dio un dictamen favorable a los médicos Rodríguez y Bonilla.

En su conclusivo, el Comité de Etica, dice: «se considera que la asfixia severa que produjo el desencadenamiento de eventos patológicos que culminaron en la muerte de la niña, se debió a una doble circular del cordón umbilical ajustado al cuello de la niña y, que no fue detectado por ultrasonido, que no es posible detectar clínicamente y que produjo la asfixia en la fase final del período expulsivo».


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