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| Miércoles 3 de de 1999 | Managua, Nicaragua |
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Los radioaficionados de Centroamérica, de Panamá, México y de
otras partes del mundo, ya no escucharán más a uno de los más
queridos saludos escuchados en esa banda en la voz de César Ocón
hijo: YN1COH "Yanqy Nancy. Un caballero otorgando honores".
Su deceso al mediodía de este martes causó hondo dolor entre los
radioaficionados centroamericanos, de México y Panamá, y en los
miembros de la misma sociedad en Miami.
Falleció a la edad de 72 años y dedicó más de 40 al servicio de la radioafición que, más que una recreación, le sirvió para ayudar a socorrer a damnificados, encontrar náufragos en alta mar, y enlazar zonas incomunicadas por huracanes y hasta terremotos. Era un verdadero Quijote, siempre buscando cómo ayudar, atender un S.O.S. lanzado desde los océanos, planificando cómo desarrollar en los momentos supremos, de vida o muerte, el mandamiento cristiano: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. "Mi saludo fraterno de parte de YN1COH, un saludo muy cordial que sola la C.O.H. puede dar", le gustaba decir al final de sus trasmisiones. Era amigo, humanista, cargado de cariño y de piedad a los desventurados desconocidos. El ingeniero Ocón ocupaba el cargo de vicepresidente del Club de Radio Experimentadores de Nicaragua, CREN, cuyos miembros harán guardia de honor en sus honras fúnebres. También fue secretario general de la Federación de Clubes de Radioaficionados de Centroamérica y Panamá (FRACAP) y durante su vida activa se le conoció como uno de los primeros en respaldar la idea de crear el Club de Radio Experimentadores. Fue seis o siete veces presidente de su junta directiva. Durante los días de emergencia provocada por el huracán Mitch, el ingeniero Ocón fue el coordinador de la Red de Emergencia de Radioaficionados, distinguiéndose por su extenuante labor. El Ejército Nacional reconoció sus méritos. Miembro de la Sociedad Internacional de Radioaficionados, SIRA, cada vez que la región era afectada por catástrofes naturales, entraba en acción, buscando y trasmitiendo información. Era miembro voluntario del Cuerpo de Bomberos y últimamente trabajaba con la Asociación de Scouts de Nicaragua. El ingeniero Ocón Avilés era una persona con mucha sensibilidad social, dijo el joven periodista Juan Rodríguez, quien es directivo del CREN. "Le preocupaban mucho las personas enfermas y los desaparecidos", indicó. Ciertamente, con su aparato de banda corta vivía pendiente, no tanto por saludar a alguien en el confín del mundo, como por hallar una señal de auxilio proveniente de algún barco varado en el mar, y pasar la voz de aviso a las autoridades navales. "Su afición fue la radio y siempre la ocupó con un fin social. Era un ejemplo para nosotros, nos enorgullece que hasta el último momento de su existencia fuera miembro de la junta directiva", dijo. Sus amistades, conseguidas durante tantos años de rastrear comunicaciones lejanas, se entristecieron al conocer de su fallecimiento, víctima de una enfermedad pulmonar. Hacía 15 días, luego de haber estado en el hospital, conversó con sus colegas centroamericanos y de otras regiones del mundo. Era como su despedida. El mal le venía aquejando desde hacía dos meses. HOMENAJE RADIADO Vecino de la Colonia 14 de septiembre, ayer mismo recibió su primer homenaje radial a nivel centroamericano, brindándosele un minuto de silencio en la Red de Cadena Centroamericana, de México y Panamá. También se le tributó un pequeño homenaje, se dio a conocer su perfil, porque era bien reconocido a nivel de Centroamérica. Las voces de sus amistades se escuchaban muy afectadas. Es posible que la mejor herencia del ingeniero Ocón es su viva dedicación a dar pronto auxilio a los demás, porque su afición a la radio se convirtió tempranamente en una especie de sacerdocio. El mismo nos refirió, en un trabajo sobre el terremoto del 72, que levantó al día siguiente la primera estación de radioaficionados en Managua, enlazando a Managua con otros colegas de las ondas hertzianas, en aquel momento de confusión y aislamiento. La radioafición nicaragüense pierde a uno de sus mejores hijos, dijo el licenciado Rodríguez. La tarde de este martes, a las cuatro, se ofició una misa de cuerpo presente en la Iglesia Inmaculada Concepción de la 14 de septiembre. Le sobreviven su esposa Francis Zeledón, con quien procreó a María Soledad y Yasser Omar; y de su anterior matrimonio Alexander, Francisco César y Erlinda, sus hijos Ocón Rodríguez. En la noche, fue trasladado a la Iglesia San Francisco de Asís, de Bolonia, donde en un local cercano, fue velado. Hoy a las 11 de la mañana habrá misa de cuerpo presente y luego saldrá el cortejo fúnebre al Cementerio General. YN1COH será siempre el Caballero que irá otorgando honores a quienes también comprendan la valiosa labor de los radioaficionados. Compartir:
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