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  El Nuevo Diario
  Lunes 7 de Junio de 1999 | Managua, Nicaragua
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Factores que proporcionan la corrupción

Oscar-René Vargas
Managua

Un punto de partida para cualquier trabajo serio dirigido a controlar la corrupción, debe de tener en cuenta las perspectivas personales de la gente cuya conducta se pretende regular. Los empleados públicos y la ciudadanía deben de compartir y aceptar una serie de normas mínimas respecto a los actos corruptos y a su impacto sobre el desenvolvimiento del orden social. Los principales factores que propician el desarrollo de la corrupción en nuestro país son:

1. Coerción estatal: La coerción es causa de corrupción cuando el Estado no logra someter a los ciudadanos a reglas establecidas a través de la fuerza o incentivos materiales. Es decir, cuando no se goza de un proceso político capaz de movilizar a las personas hacia una concepción no corrupta del bien público.

2. Poder autoritario: Los funcionarios públicos ocupan una posición de poder frente a los grupos privados y dependiendo de su jerarquía, poseen mayor discreción que otros. En los Estados controlados bajo el poder autoritario, las prácticas patrimoniales son comunes desde antes del surgimiento de la moderna burocracia estatal, los puestos se dan de acuerdo a las necesidades del Estado autoritario y los deseos de los intereses particulares. El que ocupa un puesto, en un Estado autoritario, tiene amplios poderes discrecionales y administra la cuestión pública de acuerdo a los intereses del poder autoritario y/o los intereses personales de los funcionarios, lo cual facilita la corrupción.

3. Burocracia clientelar: La sistemática sustitución de empleados públicos con méritos profesionales por otros escogidos de manera clientelar es un elemento que degenera los principios de la burocracia de carrera y permite el florecimiento de la corrupción gubernamental.

4. Centralización del poder: La excesiva centralización de funciones y toma de decisiones impide el desarrollo de una gestión pública eficiente y ágil. Además, permite que la corrupción se presente en las altas esferas del poder.

5. Ley y justicia: El sistema judicial puede contribuir a la corrupción de diversas maneras. En Nicaragua, donde la rigidez y el formalismo de la ley son las características principales, la corrupción es con frecuencia la única vía posible para acceder al sistema de justicia. Muchos son los procedimientos necesarios y demasiado el tiempo que demandan. Las soluciones en este punto son dos: cambiar el sistema o entrar a negociar con él. La última no es mala a priori, pero sin duda lleva a la corrupción.

6. Regulaciones generales y vagas: En Nicaragua, las decisiones de los funcionarios se encuentran limitadas por una vaga noción de interés público, que presta para muchas interpretaciones y que deja amplios espacios para que se cometan actos corruptos.

7. Ineficiencia estatal: Dada la necesidad del capital de ser eficiente y dada la ineficiencia estatal, el soborno es utilizado por las empresas y/o individuos para agilizar las gestiones burocráticas. De esa manera, el funcionario asigna los recursos financieros limitados al licitante que ha pagado el soborno más alto, y no el más competitivo ni al mejor para el país. La ineficiencia gubernamental induce a generar condiciones de lentitud y trámites innecesarios para presionar por un pago. Los costos reales de una operación comercial, entre el Estado y particulares, de una prestación de servicios, de la adjudicación y de la ejecución de una obra de infraestructura se pueden ver completamente alterados por los efectos de la corrupción. La corrupción, lejos de "lubricar" al sistema ineficiente, termina por generar costos excesivos que benefician a pocos y afectan negativamente al conjunto de la sociedad.

8. Escasez de salarios: La corrupción generada por la escasez salarial de los funcionarios puede ocurrir por dos motivos: con el objetivo de alterar las asignación de recursos financieros limitados, desde la perspectiva de un empresario particular y, para completar los ingresos obtenidos, desde la perspectiva de un funcionario público de baja jerarquía.

9. Debilidad de la sociedad civil: Los diferentes grupos de la sociedad civil que no tienen ningún interés en común en convertirse en grupos de presión, o que no tienen acceso a algún partido político existente, prefieren sobornar individualmente al funcionario público antes que tratar de cambiar la ley para evitarse formulismos y costos.

10. Tolerancia social frente a la corrupción: La relevancia que la sociedad civil, los medios de comunicación, los centros académicos, los organismos no gubernamentales, las autoridades de gobierno y las élites concedan a la corrupción determina en cierto grado el desarrollo de ésta.

* Oscar-René Vargas. Sociólogo, economista y analista político. Su último libro publicado es Nicaragua: después del Mitch...¿qué? (abril de 1999).


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