Portada
Archivo
Busqueda
Escríbenos
  El Nuevo Diario
  Viernes 4 de Junio de 1999 | Managua, Nicaragua
_
     
Menu
Nacional Sucesos Variedades Deportes Opinion Cultural
 
El pensamiento político de Alejandro Serrano Caldera

Pablo Kraudy
Managua

El pensamiento político de Alejandro Serrano Caldera tiene como categoría fundamental la «unidad en la diversidad». Esta constituye para el autor una categoría de filosofía de la cultura, de filosofía de la historia y de filosofía y ética política. Es considerada por él mismo, como base de su pensamiento filosófico y político, y «plataforma moral e intelectual; desde la cual interpreta la realidad y asumir los compromisos que de ella derivan», además del lema sobre el que debiera estar montado el accionar del nicaragüense de hoy, así como asiento efectivo del cual partan «todos los procesos de integración regional y supraregional».

El objetivo y contenido de esta categoría es «rescatar la pluralidad de expresiones culturales y políticas» que conforman las realidades, por lo que, para su autor, es sólo a partir de ella que la idea de universalidad tiene sentido, y por lo que adquiere carácter de alternativa frente a la postmodernidad. Se comprende, por tanto, que la unidad, histórica, política y cultural, es sólo realizable «sobre la base de la integración e interacción de las diversidades».

A partir de una filosofía de la cultura, se aplica para interpretar la identidad y universalidad de la cultura, términos que se consideran indisociables. Lo universal no se entiende como lo homogéneo: todo lo contrario. Serrano Caldera critica a quienes equiparan transnacionalización, globalización y uniformidad con universalidad, pues para él es premisa y condición de la universalidad la afirmación de la propia singularidad histó- rica.

«Lo verdaderamente universal —afirma es lo que se unifica en su propia heterogeneidad dentro de una articulación determinada que permite no sólo que las culturas diferentes coexistan, sino que también, sean capaces de retroalimentarse».

Este postulado, en la perspectiva del autor, se emplea en el análisis tanto a nivel nacional, y tiene su equivalente económico y social por lo que acarrea consecuencias políticas, en lo que refiere, por ejemplo, al planteamiento de la democracia en las relaciones internacionales. En cambio, Alejandro Serrano es categórico en que, cuando se asume la universalidad como disolución en un modelo unilateral, se hace obligación «resistir y luchar por una verdadera universalidad».

En términos ético políticos, la «unidad en la universalidad» significa para Serrano Caldera que toda persona debe tolerar las ideas de los demás, sin renunciar a sus propias ideas y posiciones ideológicas. Exige, por tanto, asumir por principio el reconocimiento del otro y el respeto a la diferencia. El diálogo, cuando sus interlocutores adoptan este principio, se convierte en un instrumento mediante el cual, a sabiendas de las diferencias, pueden encontrarse puntos de consenso».

De esta manera, el diálogo pasa a ser un ejercicio que permite la creación de una cultura política democrática, al «enriquecer nuestro patrimonio moral y fortalecer algunas actividades ausentes como son, la firmeza, que no es la intolerancia, la flexibilidad, la racionalidad, la libertad, la paz y la democracia».

Por lo que concierne a la realidad nicaragüense, comprende la «unidad en la diversidad» como el «proceso político y teórico que consiste en asumir a Nicaragua como proyecto de Nación». Esta concepción es lo que ha denominado «La Nicaragua Posible», nombre con que designó los cuatro foros de política nacional realizados en la UNAN-Managua entre agosto de 1990 y marzo de 1992, siendo Rector de aquella institución.

Dichos eventos convocaron a representantes del gobierno, líderes de los partidos políticos, dirigentes sindicales, miembros de la empresa privada y a pequeños y medianos empresarios, movimiento femenino, jóvenes, intelectuales y universitarios. Durante ellos, Alejandro Serrano definió «La Nicaragua Posible» como «la Nicaragua que todos y cada uno de nosotros podemos construir cediendo un poco de lo que constituye nuestro desideratum político o el paradigma de nuestro modelo integral de sociedad».

Los mecanismos que hacen realizable «La Nicaragua Posible» son, argumenta Serrano, la concertación, el consenso y el acuerdo social. Dicho proceso político lo caracteriza de la siguiente forma: «la concertación es proceso sistemático y global de negociación entre el gobierno y la sociedad civil, cuyo propósito esencial es llegar a configurar un acuerdo social, mediante el cual se identifique puntos específicos del consenso nacional y en el cual converjan y se articulen las diversidades y diferencias políticas, económicas, sociales y culturales del Gobierno y los diferentes grupos, asociaciones y organizaciones que componen la sociedad».


Compartir:   delicious   digg   meneame


[ Portada | Archivo | Busqueda ]
[ Nacional | Sucesos | Variedades | Deportes | Opinion | Departamentos ]
El Nuevo Diario (c) 1998-2003
Guegue.Com - Desarrollo y Hospedaje Web