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  El Nuevo Diario
  Domingo 18 de Julio de 1999 | Managua, Nicaragua
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Nuestra Cultura
La Plaza de la "Revolución"

Porfirio García Romano
mANAGUA

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  Dos vistas de la Plaza. Un lugar de reunión del pueblo en la plaza principal de la ciudad como en el antiguo ágora ateniense, centro de poder de la democracia. Y otro una plaza vacía fragmentada [foto 2], tal vez con la intencionalidad de querer borrar, los espacios símbolos donde nace el civismo y la democracia.  

Nuestra cultura es una manifestación local única. Es la expresión de la experiencia de nuestro ser. Es estable y al mismo tiempo dinámica y, manifiesta un continuo y constante cambio. Nuestra cultura llena y determina ampliamente nuestras vidas. También se define como la parte del ambiente hecha por el ser humano.

Ahora, si hay un lugar que existe como cultura, que también es, la parte del ambiente hecha o reconocida, en el sentido de símbolo, como lo más propio de los nicaragüenses, un lugar que sirva simbólicamente, ésta es la plaza de la capital de nuestro país. En lugar bautizado el 20 de julio de 1979, como la "Plaza de la Revolución".

Conocida antes como la Plaza de la República, este lugar, al igual que otros, muchos lugares especiales, que conforman el corazón de una ciudad en la mayor parte de las naciones, es el lugar más conocido de un país, y por ello, el que mejor expresa ante el mundo los conocimientos y creencias de su identidad.

UN LUGAR DE HISTORIA

El concepto de planeamiento y construcción de nuestras ciudades, tiene su origen en la ciudad colonial. La denominada para algunos, Plaza de la Revolución tiene sus orígenes principalmente en la famosa Plaza Mayor, un lugar, un terreno de forma oblonga, ideal para los ejercicios de la caballería medieval, que tuvieron las ciudades del continente americano del tiempo de la colonia.

De los bordes de esta proporción de tierra 1:2, se tiraban a cordel y estaca, siguiendo un esquema ortogonal, las calles y manzanas del resto de la ciudad. Este fue el antiguo origen de la Managua de manzana reticular. Un conglomerado que partió en su momento, de un terreno limpio que era la plaza de armas, a la que se aglutinó el centro en forma lineal, de aquel grupo de casas dispersas, de lo que antes fue Managua, el poblado indígena autóctono previo a la conquista española.

En los bordes de esta plaza, con una propuesta morfológica un tanto diferente, se constituyeron entre otros, los edificios principales. Es clásico, por ejemplo, la ubicación del mejor lugar aledaño al predio, para colocar la iglesia, con su fachada poniente viendo a la plaza. Esta iglesia es en Managua, la segunda en su hechura, que hoy se denomina, después de quedar seriamente afectada por el terremoto de 1972: Ruinas de la Catedral de Santiago.

LOS ANTIGUOS SIMBOLOS DE PODER

También es clásica la colocación del Palacio del Gobernador o su equivalente en el borde de la plaza. De las diferentes transformaciones y propuestas a lo largo del tiempo, de la Casa del Principal y/o Cuartel Militar, surge un fuerte símbolo de la arquitectura de gobierno, como es lo que hoy se llama Palacio Nacional, que durante mucho tiempo, estuvo dedicado a Casa Presidencial, posteriormente en su última edificación a sede del Congreso Nacional y contemporáneamente a Palacio de la Cultura.

No podemos omitir, la referencia que la plaza tenía de ser el lugar primordial o principal de la ciudad. También alrededor de la plaza las ordenanzas coloniales orientaban la casa de los principales o con función para los mismos. Es así que también recordamos que en la parte norte de la plaza se edificó el Club Social de Managua, como una ratificación de las élites en el poder.

Asimismo cercano quedó el Palacio del Ayuntamiento. Lilliam, la hija de Anastasio Somoza, cuando se casó, salió con su comitiva del Palacio Nacional, pasó por un túnel conformado por guardias vestidos de kaki armados de fusiles con bayoneta, hasta llegar a la Catedral donde le esperaba para el oficio el Obispo de Managua.

EL CORAZON DE LA DEMOCRACIA

Con el tiempo el lugar de Plaza de Armas o punto central y estratégico de las funciones de gobierno y de poder, siempre constituyó un punto de reunión como en el ágora, la Plaza principal de la ciudad griega donde se reunía la asamblea de ciudadanos.

Este fue eternamente el lugar para las decisiones y tomas de orden de los dirigentes, pero también el lugar símbolo de la democracia, puesto que aquí se reunía y de aquí partían las principales decisiones del pueblo y sus dirigentes en la época postcolonial.

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ALMA DEL CIVISMO

Denominada Plaza de la República en el siglo XIX, la plaza de Managua, constituida como el lugar o bastión de lo militar y principal lugar de reunión de la fuerza cívica, fue posteriormente el sitio para los desfiles cívicos de los estudiantes de la capital.

El lugar idóneo, para hacer el juramento de amor a la patria y sus símbolos. Estudiantes con bandas de guerra, a propósito en marcha marcial, marchaban en años anteriores por este espacio, como se debe. Por ser la plaza, el más codiciado bastión para el enemigo político o adverso en las guerras externas o interiores de nuestra historia.

Estas marchas por sus símbolos y significados no deberían hoy, realizarse en otro lugar que no sea éste, mucho menos en estadios o campos deportivos. Somoza García ordenaba realizar estas marchas en un afán más hacia lo militar en la Explanada de Tiscapa, desde donde presidía estos actos en una tribuna que se mandó a hacer con este fin.

Subrayamos que, la llamada Plaza de la República como sitio resume toda una tradición, un espacio para determinadas funciones aquí nombradas, que además de ser parte de nuestra historia y tradición, están, y son totalmente vigentes y necesarias como espacio en la actualidad. El Juramento a la Bandera, las tomas de posesión por ley deben de realizarse en este lugar. Respetar las funciones originales de la plaza contribuiría a luchar contra la fragmentación de Managua.

LA CAPITAL DE LA CAPITAL

Igual funcionan en diversas ciudades capitales sus diferentes sitios de plaza: El Zócalo en México, la Plaza de Armas de Guatemala, la Plaza de San Salvador, la Plaza de Armas de Santa Fe de Bogotá, la de Caracas, entre otras, todas igual que su plaza original de referencia, la Plaza de la Ciudad de Valladolid en España.

En otros lugares donde los parques neoclásicos de finales de siglo pasado, llenaron las plazas totalmente con fines de esparcimiento civilista, incluso, nunca llegaron a perderse las funciones.

Los parques de las plazas de nuestras diferentes ciudades nicaragüenses al igual que muchas en el mundo, con su conformación geométrica y constitución arbolada no son simples paseos, son lugares de culto cívico.

En el propio parque de la misma Plaza del centro de nuestra capital se puede sentir el respeto y la veneración, el culto cívico a determinados próceres y personajes que entre otros, no obvian la figura de Rubén Darío, Doña Josefa Toledo de Aguerri. El propio Kiosko o Palacete de la Música del Parque Central, tiene en sus frisos la escultura en bajo relieve de las principales escenas de nuestra historia.

LA PLAZA DE LA REVOLUCION

Fue por este poder simbólico, propio de la Plaza, que la caída de cuarenta años de la dictadura somocista, y la subida al poder de las figuras civiles y militares de la oposición, sólo se llevaron a cabo y se dieron por entendidos, cuando entraron desde todas partes de Nicaragua las columnas de los combatientes y el pueblo en aquel glorioso 20 de julio, un día después del 19, en que la plaza de gobierno, fuera abandonada por el Presidente suplente, impuesto a última hora.

En esta plaza comenzó la Revolución del pueblo, aquí los combatientes en alma y espíritu, blandieron las armas recuperadas para instaurar la democracia, el poder del pueblo. De ahí su nombre con decreto y todo: Plaza de la Revolución. Aquí entró y de aquí salió el pueblo hace 20 años, una mañana de julio, para escribir el capítulo pendiente de su redención.

HACIA LA PERDIDA DE UN IMPORTANTE SIMBOLO

Varios sucesos han atentado contra este espacio tradicional, propio y parte de nuestra cultura. Uno de ellos fue el traslado de las funciones de celebración central a la hoy desaparecida Plaza 19 de Julio. Todo por los fines de ostentar el poder militar en los días en que el gobierno de los Estados Unidos se empecinó por diversos medios, incluyendo el financiamiento y la preparación de mercenarios, en agredir con una guerra de baja intensidad la patria liberada.

En una calle principal de la Plaza 19, por el motivo que no se podían realizar desfiles militares en la Plaza de la Revolución, se hacían estas demostraciones. Otro problema de la plaza era que su capacidad de alojo había sido sobrepasado por las reuniones multitudinarias, que luego fueron trasladadas a la Plaza Parque Carlos Fonseca, hoy Juan Pablo II.

Otros hechos y nominaciones, atentan contra la presencia de la histórica Plaza, como los Juramentos a los dos últimos mandatarios en otros sitios, el prohibir el nombre de Plaza de la Revolución, aunque no nombrarla con el nombre anterior, y los atentados físicos, uno porque en la última reconstrucción del Palacio Nacional, se tomó y se encerró con verja de hierro un área del terreno de la plaza y otro porque en las obras aledañas de la construcción de la Casa Presidencial, se plantea una fuente monumental en el centro de lo que queda de plaza.

De llevarse a cabo estas construcciones, uno la permanencia de un inútil predio delante del Palacio, innecesario, porque la monumentalidad del Palacio Nacional, transfiere suficiente poder de presencia y jerarquía. Y dos, la construcción de esta fuente monumental aledaña a la Casa Presidencial, se estaría borrando uno de los lugares más conocidos en el mundo, de la Nicaragua de todos los tiempos. Precisamente el que simboliza los valores cívicos y la lucha por el poder del pueblo, la democracia de los nicaragüenses ante el mundo y su historia.

Para opiniones, aportes o sugerencias escribir al e- mail:rpapalotl@hotmail.com


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