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  Viernes 31 de Diciembre de 1999 | Managua, Nicaragua
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El patrimonio común de la humanidad

Gustavo-Adolfo Vargas*
Managua

Proclamado por la Declaración de Principios de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 17 de diciembre de 1970 (Resolución 2749-XXV), el concepto de patrimonio común de la humanidad, aplicado a los fondos marinos y oceánicos, parece haber renovado una parte importante del Derecho del Mar.

Si la referencia a la humanidad aparece expresamente en el Tratado sobre el Espacio y si la Unión Internacional de Telecomunicaciones utiliza igualmente la noción de herencia común de la humanidad para caracterizar el espectro de las frecuencias, es sin embargo desde la movilización de Naciones Unidas sobre el régimen del fondo de los mares que el concepto de patrimonio común de la humanidad se impone tanto en el sentido de la afirmación del principio de la utilización exclusivamente pacífica del suelo y del subsuelo de mar, como en el sentido de la afectación de los recursos al bien común de los pueblos.

El concepto en sí de los fondos marinos como patrimonio común de la humanidad implica la substitución de las ideas tradicionales de soberanía territorial, interés nacional y libre explotación, por las ideas de comunidad, de no-apropiación, administración internacional, y equitativa distribución de los beneficios, principios todos ellos, base principal de la constitución de un nuevo orden económico internacional.

La Asamblea General de Naciones Unidas examinó el tema en su vigésimo segundo período de sesiones, creándose a este efecto un "Comité especial encargado de estudiar la utilización con fines pacíficos de los fondos marinos y oceánicos fuera de los límites de la jurisdicción nacional" a través de la Resolución 2340 (XXII) adoptada el 28 de diciembre de 1967 por 99 votos a favor, ninguno en contra y cero abstenciones (Doc.Of. A/PV.1639), pasando un año más tarde (1968) a convertirse en una comisión integrada por representantes de 42 Estados Miembros.

Más adelante la Asamblea General enunciaría una moratoria declarando que hasta en tanto no se estableciera un régimen internacional que incluyera un mecanismo internacional apropiado, los Estados y las personas físicas o jurídicas, estaban obligados a abstenerse de cualquier actividad de explotación de los recursos de la zona; toda reivindicación sobre dicho ámbito o sus recursos no sería admitida (Resolución 2574-D-XXIV).

La idea central de la proposición, quedó consagrada el 17 de diciembre de 1970 en el vigésimo quinto período de sesiones de la Asamblea General a través de la célebre Resolución 2749 (XXV) que contiene la Declaración de principios que regulan los Fondos Marinos y Oceánicos y su subsuelo fuera de los límites de la jurisdicción nacional, aprobada por 108 votos, ninguno en contra y 14 abstenciones.

Los intereses divergentes entre Estados Industrializados y Estados en vías de desarrollo trataron de ser resueltos por la Tercera Conferencia de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar mediante la creación, única en la historia, de una organización internacional con vocación universal: la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos con sede en Jamaica (sección 4, parte XI de la Convención de 1982). Sin embargo, países importantes como los Estados Unidos, Reino Unido, República Federal Alemana y Japón no firmaron la Convención el 10 de diciembre de 1982, igualmente que Israel y la Santa Sede. Aunque Japón lo hizo después.

El compromiso que se alcanzó entre países desarrollados y subdesarrollados, consiste en el sistema llamado "paralelo" cuya idea básica es la explotación de los fondos marinos por la Autoridad Internacional (todos los Estados son ipso facto miembros de la Autoridad: artículos 156, párrafo segundo) paralelamente y en asociación con Estados partes o empresas estatales o por personas naturales o jurídicas que posean la nacionalidad de los Estados Partes o que sean efectivamente controlados por ellos o por sus nacionales, cuando las patrocinen dichos Estados (artículo 153, párrafo segundo, inciso b).

Al centro del sistema paralelo se encuentra un mecanismo (banking system) de conformidad con el cual las solicitudes de contrato dirigidas a la Autoridad Internacional por los Estados o sus empresas, deberán forzosamente abarcar en total un área, que sea lo bastante extensa y con suficiente valor comercial estimado, que permita llevar a cabo dos explotaciones mineras (paralelas). Para finalizar podemos decir que este sistema, es considerado un triunfo por los países subdesarrollados.

Gustavo-Adolfo Vargas.- Jurista, Politólogo y Diplomático.- Vice- Presidente de la Tercera Conferencia del examen del Tratado que prohíbe colocar armas nucleares y otras armas de destrucción masiva en el fondo del mar y de océanos así en su subsuelo. septiembre 1989.


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