Portada
Archivo
Busqueda
Escríbenos
  El Nuevo Diario
  Sábado 18 de Diciembre de 1999 | Managua, Nicaragua
_
     
Menu
Nacional Sucesos Variedades Deportes Opinion Cultural Cultural

 
El mar territorial

Gustavo Adolfo Vargas*

El mar territorial es la franja de mar adyacente a las costas continentales e insulares de un Estado, situado más allá de su territorio y de sus aguas marinas interiores, sobre cuyas aguas, suelo, subsuelo y espacio aéreo suprayacente ejerce soberanía (artículo 2 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar). El término se refiere a la porción marina que pertenece en su integridad a un Estado por razón de constituir una prolongación de su territorio en el mar, lo que obviamente resulta de una mera ficción jurídica, ya semánticamente no es del todo correcto hablar de un mar de la tierra o territorial.

El concepto surgió como pieza central del Derecho del Mar tradicional, disciplina que dividía el ámbito marino en dos zonas jurídicas principales: el Alta Mar, en el que todos los Estados de la comunidad internacional ejercían libertades tradicionales como las de navegación, pesca, sobrevuelo, y, eventualmente, de tendido de cables y tuberías submarinas; y el Mar Territorial, porción de mar que se reservaba cada Estado a lo largo de sus costas para protegerlas de cualquier embarcación o flota extranjera. Era este último, el criterio de seguridad nacional, el que justificaba la reclamación de una franja marina de ese tipo.

La regla de las tres millas de mar territorial, calculada por el alcance máximo del cañón más sofisticado de su época (1782), prevaleció entre la comunidad internacional. El nacimiento a la vida independiente de las Repúblicas Americanas, en el siglo XIX, vino a desestabilizar la vigencia hasta entonces «universal» de la regla de las tres millas, que se había convertido en una tradición consuetudinaria del Derecho Internacional.

Dado que desde la segunda mitad del siglo XIX y en la primera cuarta parte del siglo XX comenzaron a proliferar reclamaciones, por diversos países, sobre mares territoriales de una anchura mayor, la Sociedad de Naciones, preocupada por los conflictos que podrían surgir con las grandes potencias marítimas, que se aferraban a la regla tradicional, inscribió el tema en la Conferencia para la Codificación del Derecho Internacional, que se celebró en la Haya (Holanda) en 1930. En ese foro se registró el primer fracaso de la comunidad internacional por llegar a un acuerdo.

En las siguientes dos décadas y media, el asunto quedó en manos de la práctica unilateral de los Estados, lo que presentó tantas y tan distintas variantes que para 1950 se podía aseverar que la norma tradicional había caído en desuso.

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas confió entonces el tema a su órgano subsidiario, la Comisión de Derecho Internacional, quien después de varios años de deliberación produjo un proyecto de articulado, sobre cuya base se convocó a la Primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, que se celebró en Ginebra (Suiza) en 1958. En el nuevo Derecho del Mar los criterios para la delimitación de zonas marinas de jurisdicción nacional comenzaron a variar, prevaleciendo especialmente el económico.

Las delegaciones participantes formularon diferentes propuestas con diversas anchuras para el Mar Territorial. Las grandes potencias marítimas eventualmente estuvieron dispuestas a aceptar una anchura de seis millas, con una zona adicional de otras seis millas, en las que los Estados ejercerían algunas jurisdicciones limitadas. Otro grupo de Estados, proponía una anchura de doce millas. El intento fracasó nuevamente, ya que en la votación no se pudo llegar a un acuerdo sobre ese tema. Sin embargo, la Conferencia sí pudo producir una Convención sobre el Mar Territorial, en la que se regulan todos los aspectos jurídicos de dicha zona, exceptuando su anchura máxima permitida.

Un nuevo esfuerzo fue realizado, aunque igualmente de resultados negativos, en la Segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, celebrada en la misma ciudad de Ginebra (Suiza) en 1960. Pero una vez más quedó el asunto en manos de la práctica estatal.

Sin embargo, para mediados del decenio de los sesenta ya era posible aseverar que se había configurado una nueva norma consuetudinaria del Derecho Internacional del Mar, por la cual el Estado tenía derecho a establecer un mar territorial de una anchura máxima de doce millas, en que la soberanía está solamente limitada por el derecho de paso inocente de que gozan las embarcaciones extranjeras.

Cuando se convocó en 1970 a la celebración de una Tercera Conferencia de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1974-1982), el tema de la anchura del mar territorial había sido ya superado, codificándose la nueva regla sin mayor problema en la Convención citada, que fue abierta a la firma el 10 de diciembre de 1982. Para entonces, eran otros los nuevos conceptos los que pretextaban la Celebración de la Conferencia, con base en recientes criterios de tipo económicos, como son los de la zona económica exclusiva y del patrimonio común de la humanidad aplicadao a los fondos marinos internacionales.

Gustavo-Adolfo Vargas. Ex embajador representante permanente de Nicaragua ante la Organización de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales en Ginebra (Suiza) y Viena (Austria) 1980-1990.


Compartir:   delicious   digg   meneame


[ Portada | Archivo | Busqueda ]
[ Nacional | Sucesos | Variedades | Deportes | Opinion | Departamentos ]
El Nuevo Diario (c) 1998-2003
Guegue.Com - Desarrollo y Hospedaje Web