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  El Nuevo Diario
  Viernes 3 de Diciembre de 1999 | Managua, Nicaragua
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Retomar el "utti-posidetis juris de 1821"
El oneroso tratado Ramírez-López de 1986

Alfonso Dávila Barboza *
Managua

Con serenidad, buen juicio y alejado de conveniencias e intereses políticos, escribo esta nota por la pasión que despierta un tema de Derecho Internacional, lamentablemente dañino y ofensivo a nuestra amada Nicaragua.

En verdad escribo, para expresar algunos comentarios con amor de Patria, pues estimo y considero que en estos momentos este tema debe enfocarse con objetividad y muy lejos de intereses banderizos, pues cuando falta el amor a la Patria se ofende a DIOS.

Este llamado TRATADO DE LIMITACIÓN MARÍTIMA, suscrito entre Colombia y Honduras en 1986, o Tratado RAMIREZ-LOPEZ, tiene una hondura muy dañina y atentatoria para la geografía de Nicaragua, pues el tal tratado encubre el más descarado despojo a nuestro territorio y ello a la vez es una bofetada al Derecho Internacional y su ratificación sin frío ni calor por el Congreso de Honduras es un latigazo a la Integración Centroamericana y ultraje galopante a la memoria del General Francisco Morazán y a nuestro ilustre don Salvador Mendieta abanderado sobresaliente de la UNIÓN CENTROAMERICANA. Está en crisis el Derecho Internacional, eso no debe eludirse.

Me place resaltar una frase de un artículo de doña Violeta de Chamorro cuando afirma con dolor y pena "El Tratado Ramírez-López es absolutamente lesivo a la soberanía nacional de Nicaragua y contrario al espíritu integracionista de Centroamérica".

Y aquí yo agrego, que este citado tratado también es lesivo y muy ofensivo a la memoria del soldado de la dignidad, defensor sin tregua de la sentida y amada Soberanía Nacional, el admirado soldado General Augusto César Sandino.

El Derecho Internacional prescribe normas de valor y valer muy estimadas y tales normas respaldan convenios, tratados, y acuerdos en que debe estar de por medio la buena fe, la transparencia y la honestidad y decoro de quienes los suscriben. Pero que en un tratado se pretenda fijar fronteras y cercenar territorios, es algo denigrante y flagrante violación a las leyes y dominio territorial tutelado por esas leyes y el mismo Derecho Internacional, que obliga y con razón al estado violentado recurrir al TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA HAYA.

Pero ratificar un tratado que le permita a Colombia el meridiano 82 como su frontera con Nicaragua y reconocer a Honduras el paralelo 15 como frontera marítima con Nicaragua, es y debe tenerse como una actitud hostil y torpe en contra de Nicaragua. Bien, SÓLO MANIFIESTO COMO FINAL QUE DEBEMOS RETOMAR EL VIGOROSO Y ROBUSTO PRINCIPIO QUE SE TUVO COMO DETERMINANTE EN 1821, EN OCASIÓN DE LA INOLVIDABLE FECHA DE LA INDEPENDENCIA DE CENTROAMÉRICA (15-Sept.- 1821) que SEÑALABA QUE CADA REPÚBLICA EN BASE AL "UTTI-POSIDETIS JURIS" DEBÍA POSEER Y SEGUIR POSEYENDO LO QUE CONFORMABA SU TERRITORIO, ISLAS, PLATAFORMA CONTINENTAL Y MARES ADYACENTES Y EVITEMOS OFENDER A DIOS, ACTUANDO COMO ENFERMIZOS MALQUERIENTES DE NICARAGUA.

* Asesor Legal Penal.


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