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  Lunes 23 de Agosto de 1999 | Managua, Nicaragua
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El fin de Walker

Dr. Rolando Solís Orozco
Managua

Walker, hombre que había derramado tanta sangre, incendiado pueblos, escarnecido nuestra religión profanando los templos y robando los vasos sagrados... salió de San Juan del Sur y llegó feliz a su patria... Parecía sustraído a la Justicia Divina y humana... era que no había llegado la hora de la expiación.

Aprovechando la ruptura de Nicaragua con Costa Rica, improvisó una expedición con la cual venía a cometer nuevos escándalos; pero el Comodoro Paulding lo arrestó en Punta de Castilla, y lo condujo a los Estados Unidos. El gobierno nicaragüense obsequió una espada al honrado Comodoro.

Siguió preparando otra expedición, con cuya vanguardia desembarcó en Trujillo, el 6 de agosto de 1860. El Comandante del puerto, Norberto Martínez, se retiró con la guarnición a un punto inmediato. Aquél se apoderó de los intereses de la Aduana, hipotecados al gobierno británico por ciertos créditos.

El buque de guerra «Icarus» amaneció en el puerto el 20 del mismo mes, su Comandante, Norwell Salmon, intimó a Walker la desocupación, y éste contestó humillado y huyó sobre la costa oriental, sufriendo con su falange todas las calamidades de aquella región desierta y pantanosa. Una partida de patriotas le persiguió, teniendo varias escaramuzas, en una de las cuales fue herido en la cara y en una pierna.

Entre tanto el General Mariano Alvarez había llegado a Trujillo, con fuerzas hondureñas que embarcó en la goleta «Correo», y en combinación con Salmon se dirigieron a la boca del Río Tinto, a donde llegaron el 3 de septiembre. Walker se rindió, (1) y vuelto a Trujillo en el «Icarus» fue juzgado y sentenciado a muerte por Alvarez. Poco antes había abrazado el catolicismo, cuando vio la Constitución actual que exige esta creencia para ser Presidente de Nicaragua, en cuya virtud recibió auxilios divinos. Pareció resignado con su triste final; el cadalso terminó su funesta y tempestuosa vida... Allí descansan sus restos, y ojalá que el arrepentimiento le haya merecido el perdón de la infinita misericordia.

Entre sus muebles estaba el sello del Gobierno de esta República, que el de Honduras remitió junto con la espada del aventurero, la cual el Presidente Martínez mandó a la Municipalidad de Granada, para que se conserve en el teatro mismo de sus mayores crímenes.

(1) Walker se rindió al Capitán del Icarus, cuando supo el fin que lo esperaba, escribió la siguiente protesta:

(Transcrito por William O. Scroggs, del New York Herald, Sep. 28, 1860). TRADUCCION.

«Abordo del vapor Icarus»

Septiembre 5, de 1860

Por la presente protesto ante el mundo civilizado que cuando me rendí al Capitán del vapor Icarus de su Majestad, dicho oficial recibió mi espada y pistola, lo mismo que las armas del Coronel Rudle, y al rendirme expresé categóricamente que me entregaba al representante de Su Majestad Británica. William Wakler.

De las obras históricas

de Jerónimo Pérez.

Serie Histórica No. 5

Colección Cultural

Banco de América


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