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  Lunes 2 de Agosto de 1999 | Managua, Nicaragua
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Cultivos en Nicaragua, beneficios y riesgos

Freddy Alemán
Universidad Nacional Agraria

No es para sorprenderse la prisa con que se emitió el dictamen favorable al proyecto de ley para la obtención de vegetales de parte de la Comisión del Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Asamblea Nacional. Los grupos corporativos necesitan urgentemente de dicha ley para poder introducir y comercializar en Nicaragua variedades de cultivos manipulados genéticamente. Las compañías biotecnológicas patentizan todos los aspectos de sus investigaciones, desde las plantas resultantes hasta los genes mismos, ahora bien, estudios disponibles indican que únicamente el tres por ciento de la investigación a nivel mundial se origina en los países en desarrollo y aún más, sólo el uno por ciento de las patentes mundiales pertenecen a estos países. Muchos de los genes que poseen propiedades benéficas se originan en nuestros países, pero debido a que el desarrollo, registro de los genes y productos finales ocurren en países industrializados, existe poca oportunidad de que los beneficios económicos derivados de dichos genes lleguen a nosotros.

Existe gran cantidad de productos de origen vegetal propios del tercer mundo que están siendo sintetizados para beneficio únicamente de las compañías transnacionales y de sus allegados en nuestros países, es más la mayoría de los cultivos transgénicos que se siembran extensivamente en los Estados Unidos y Canadá son propios de países en desarrollo (maíz, papa, tabaco, algodón), sin embargo el gran beneficio que se deriva de dichas plantas y de sus genes es exclusivo para dichos países. Por otro lado muchas compañías multinacionales están prácticamente minando los bosques tropicales en busca de plantas y microorganismos con propiedades insecticidas (y patentables). En la mayoría de los casos, el país en el cual la planta se origina nunca recibe compensación por el descubrimiento.

Lógicamente la falta de derechos de propiedad intelectual restringe la liberación de variedades transgénicas en países en desarrollo. Las compañías transnacionales no se aventurarían a hacer su tecnología disponible en ciertos países, si éstos no poseen las bases legales para proteger los derechos de propiedad intelectual. En países como los Estados Unidos y Canadá es ilegal el almacenamiento, siembra y comercialización de semilla que contenga tecnología patentada. Los productores se exponen a multas severas y a vigilancia constante luego de caer el delito mencionado.

En los últimos años ha existido un rechazo público a productos derivados de manipulación genética, esto ha conllevado a una estricta regulación con el propósito de proteger a la gente de posibles problemas ambientales y de salud que puedan ser derivados de dichos materiales. Esto último puede llevar a las compañías transnacionales a manufacturar y comercializar sus productos en países como el nuestro. Estos grupos pudieran tomar ventaja de la lentitud de los procesos de regulación, la ineficiencia en dichas regulaciones y al mismo tiempo valerse de la burocracia corrupta propia de nuestras condiciones, aquella que debería estar presta reforzar la seguridad de nuestra gente.

Por tanto, ahora más que nunca ante la casi inminente llegada a nuestro país de cultivos transgénicos es de imperiosa necesidad la creación e implementación de políticas que regulen la introducción y liberación de plantas transgénicas en Nicaragua. La pregunta que debemos formularnos es si estamos preparados para una eventual llegada de dichos cultivos? dicha pregunta nos obliga a reflexionar sobre posibles ventajas y desventajas de su establecimiento. Analicemos primeramente las ventajas de los cultivos transgénicos. La ventaja que se menciona con más insistencia es la productividad, ésta se basa principalmente en la reducción de plagas y/o malezas que afectan y compiten con el cultivo, también se menciona la reducción en el uso de plaguicidas, lo cual disminuye los costos de producción y reduce los problemas ambientales ocasionados por los mismos. La facilidad para su difusión dentro de los productores, la mejoría en el ingreso del productor y la posibilidad de poder contar con productos más nutritivos son entre otras las ventajas que se atribuyen a este tipo de cultivos.

Pero como no todo es miel sobre hojuelas, es necesario analizar los posibles riesgos que implica la utilización de cultivos transgénicos. La más importante es la seguridad alimentaria, hay que analizar los factores negativos que pueden traer al ser humano el consumir productos a los cuales se le ha adicionado en su constitución sustancias tóxicas, o han sido alterados para introducirles una característica deseable. Este aspecto es uno de los más documentados, existe un rechazo total de los mercados europeos y el mercado japonés al consumo de productos manipulados genéticamente. En estos países existe exigencia de parte de los consumidores a que se especifique claramente en la etiqueta de los productos que se trata de alimentos que han sido manipulados genéticamente.

Otro aspecto negativo es la fuga de genes, los cultivos transgénicos pueden hibridarse con sus parientes cercanos propios de nuestras latitudes y de esa forma poder formar super plantas que eliminen la fauna insectil y que toleren la aplicación de herbicidas. En la actualidad no existen evidencias claras sobre este aspecto pero cabe dentro de la posibilidad ya que en el pasado han existido hibridaciones naturales entre plantas cultivadas y malezas nativas parientes de dichos cultivos. Existen otros problemas ecológicos potenciales como es el efecto negativo sobre la fauna benéfica que puebla los agro- ecosistemas nacionales, y el desarrollo de resistencia de parte de las plagas a las plantas plaguicidas. El insecticida Bt es el único insecticida biológico con que han contado los productores orgánicos en los últimos tiempos, si se desarrolla resistencia de parte de las plagas, se estaría perdiendo el único producto orgánico con que se cuenta en la actualidad.

Por otro lado este tipo de tecnología que promueve el uso de insumos específicos como es el caso de los herbicidas, convierte al productor en dependiente de los agro-químicos para la producción de sus cultivos. Cuando el productor pierde la autonomía sobre la producción, vienen a ser gobernados por distintas instituciones y mercados sobre los cuales él y las comunidades rurales tienen poco o ningún control. La pérdida del control de la producción y el incremento de la dependencia en insumos externos son las raíces de una agricultura insostenible.

Otro problema que se vislumbra es el análisis de costo benéfico para nuestras condiciones. Mucha de nuestra agricultura es basada en mercados pequeños, los cuales no justifican la importación de semilla trasngénica, cuyo costo sobrepasa sustancialmente el costo de la semilla convencional. Por otro lado el desarrollo de estos cultivos ha sido hasta la fecha exclusivo para los Estados Unidos, cualquier intento de liberar semilla transgénica debe ser propuesta y analizada basándose en los problemas que son prioridad en nuestro país. Los cultivares tienen que pasar por un proceso de investigación para lograr que tengan las toxinas que afectan a las plagas propias de nuestras condiciones.

Para finalizar me gustaría expresar que los cultivos transgénicos se están adueñando del mercado en los países en desarrollo y que realmente no es remota la posibilidad de que pronto se encuentren en nuestro país, por ello es necesario la definición clara de los mecanismos que permitirán su ingreso y liberación en nuestros campos. Se deben definir leyes regulaciones y políticas sobre plantas transgénicas tomando en cuenta las necesidades de nuestro país.

Se necesita de una entidad del Ministerio de Agricultura que se encargue de supervisar cada una de las actividades que implica la importación y liberación de organismos transgénicos, y un comité nacional que analice los pro y los contras de la introducción de dicho material, este grupo interdisciplinario e interinstitucional deberá representar fielmente el interés de la sociedad nicaragüense y tendría como tarea fundamental el realizar y promover investigaciones sobre impacto ambiental, efectividad, análisis de costo-beneficio y otros estudios colaterales que aseguren el uso seguro de los transgénicos.

Tareas claves en este proceso serán la generación de información, educación general y la capacitación específica que sobre transgénicos debe darse a diferentes niveles: decisores, productores, técnicos extensionistas, población civil, etc. cubriendo aspectos relacionados a ventajas, desventajas y amenazas con especial atención en la seguridad alimentaria y ambiental. Indudablemente que el reto de asegurar el proceso clave de generar y brindar información sobre transgénicos debe ser ampliamente respaldado por el Estado y ejecutado firmemente por las instituciones de educación agropecuaria --técnica y superior-- existentes en nuestro país, entre las que sobresale la UNA (Universidad Nacional Agraria) dada su plena dedicación al sector agropecuario-forestal y las capacidades profesionales de que dispone.


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