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  Sábado 17 de Abril de 1999 | Managua, Nicaragua
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Salomón de la Selva, ¿sandinista?

Iván Molina Jiménez

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La Editorial Nueva Nicaragua publicó en 1985 La guerra de Sandino o pueblo desnudo, una novela corta, escrita por el poeta Salomón de la Selva en 1935 e inédita desde ese año. La obra fue presentada como «... un testimonio de la intervención yanqui en Nicaragua, una denuncia del entreguismo de la burguesía de la época, una exaltación de la lucha de Sandino (1928-1929) al frente de su ‘pequeño ejército loco’»1 La descripción precedente, que acentúa la identificación de Salomón de la Selva con la lucha de Sandino, es confirmada en una breve biografía del poeta, escrita por Mariano Fiallos Gil y publicada en León en 1963. El bardo, según esta última fuente, se encontraba «en 1932... en San José, Costa Rica, trabajando en periodismo. Publica trabajos diversos en el ‘Repertorio Americano’ del Sr. García Monge, ya con su propio nombre o con seudónimo, usando el de ‘Juan del Camino’ y otros. Hay en las colecciones del reputado semanario... informaciones y comentarios sobre la gloriosa guerra del Gral. Sandino en las montañas de Nicaragua contra la marinería yanqui.»2 El examen de varios documentos consulares estadounidenses procedentes de Costa Rica y Nicaragua obliga, sin embargo, a valorar de nuevo cuán identificado pudo estar de la Selva con la lucha de Sandino. El mayor A. R. Harris, de la legación de San José, describió al poeta en enero de 1932 como «...un refugiado nicaragüense. Es violentamente antimoncadista y bastante antiestadounidense. Aunque a menudo está ebrio, es el mejor reportero que hay en Costa Rica. Es reportero en el Diario de Costa Rica. Constantemente está haciendo todo lo puede para desprestigiar a Moncada y a los marinos.»3 La afirmación anterior fue ejemplificada por Harris con una entrevista que de la Selva efectuó al Secretario de Relaciones Exteriores de Costa Rica, en la cual lo interrogó acerca de lo expresado por el Presidente de Nicaragua en el mensaje que presentó al Congreso en diciembre de 1931. El general José María Moncada admitió en esa ocasión que consideraba declarar la guerra al país que le ofrecía un fuerte apoyo al movimiento de Sandino. El diplomático costarricense cautamente advirtió que él no conocía el documento citado por el poeta, pero según Harris el daño ya estaba consumado: «tanto Salomón de la Selva como [el canciller de Costa Rica] sabían que el Presidente Moncada se refería a Honduras, pero debe notarse que en esta entrevista, Selva hace aparecer a Moncada como si estuviera amenazando a Costa Rica. Él intenta provocar problemas por todos los medios a su alcance»4 Lo interesante del documento anterior es que, en términos políticos, el poeta destaca más por ser un antimoncadista que por simpatizar con Sandino. La actitud ambigua que tenía al respecto se visibiliza de nuevo en una entrevista que de la Selva y Gabry Rivas (otro antimoncadista nicaragüense exiliado en Costa Rica) sostuvieron en San José, el 14 de abril de 1932, con el diplomático estadounidense Charles C. Eberhardt. El principal interés de Rivas, según la minuta de la conversación, era volver a Nicaragua para participar en la próxima campaña electoral y, al ser interrogado sobre su situación legal en dicho país, afirmó que «...Moncada no le permitiría regresar a pesar de que la amnistía decretada perdonaba a todos excepto a los sandinistas. Él ofreció mostrar al señor Eberhardt una copia de La Gaceta en la cual el decreto en cuestión excluía específicamente a los sandinistas y a nadie más. Entonces, se refirió extensamente al hecho de que él siempre se había opuesto a Sandino, y que en sus publicaciones y conferencias, tanto en Estados Unidos como en Sur América, lo había atacado constantemente.»5 El poeta, presente durante esta confesión política e ideológica de Gabry Rivas, había expresado, unos minutos antes, la razón básica por la cual se encontraba allí; según Eberhardt, «Selva resaltó que él había roto su conexión con el Diario de Costa Rica (se entiende que el motivo fueron ciertas economías hechas por el periódico) y que él y Rivas planeaban realizar un programa de radio de una hora de duración en una emisora local, en el cual incluirían contenidos de naturaleza cultural, despachos noticiosos y lecciones de inglés, con publicidad para poder financiar la actividad. Él preguntó al señor Eberhardt si la Legación podría apoyar la empresa financieramente y también suministrar noticias, etc. El señor Eberhardt contestó que no había fondos para tales propósitos, y que las asignaciones existentes estaban siendo estrictamente restringidas, y que en cuanto a las noticias, la Legación tenía poco material de índole general, pero en la medida en que el mismo pudiera ser hecho público, él amablemente se los suministraría, al igual que lo hacía con la prensa local».6 Los visitantes, de acuerdo con Eberhardt, elogiaron particularmente al ex-Presidente conservador Adolfo Díaz, «...a quien consideraron desinteresado y leal».7 El proceder del poeta, en tales circunstancias, distaba mucho del punto de vista de Sandino, quien consideraba a Díaz el arquetipo del político sumiso, al extremo de calificarlo en su momento de traidor.8 La ambivalencia de Salomón de la Selva se evidenciaría de nuevo posteriormente, tras la firma del acuerdo de paz de febrero de 1933. El 25 de este último mes, el Repertorio Americano publicó un extenso artículo, firmado por Juan del Camino y titulado «La capitulación de Sandino», en el que se acotaba: «...el rebelde nicaragüense que acaba de capitular es un producto del medio primitivo de estos pueblos. No hay que culparlo porque se le conoció término a su capacidad... Se apagó una esperanza y asomó con perfiles claros el cacique metido en la politiquería. Nada hubiera adelantado la liberación de aquel pueblo con el triunfo del rebelde que capituló. Sólo habría cambiado de amo.»9 El 9 de marzo de 1933, el periódico josefino La Prensa Libre publicó una respuesta al artículo del Repertorio, firmada por Norberto Salinas de Aguilar, en el cual se decía: «Sandino ha marcado un derrotero durante seis años... Seis años en los que, lo que se necesitaba, era sangre que verter, manos que empuñaran rifles, pechos que detuvieran balas yanquis. Los Juan del Camino todo ese tiempo «se acercaban» a esa «empresa de liberación» sin menearse de sus sillones de biblioteca propia... en el sacrificio de Sandino, los Juan del Camino no participaron, ni ofrendaron su sangre, ni pasaron hambres, fatigas y desvelos, ni siquiera dieron su dinero para suministrarles rifles y parque a los sandinistas.»10 La identidad de los contendientes en este debate parece estar clara: Juan del Camino, como lo advierte Fiallos Gil, fue uno de los pseudónimos usados por de la Selva, en tanto que Salinas de Aguilar, quien también estuvo exiliado en Costa Rica, fue editor de la revista Sandino.11 Eberhardt, sin embargo, tenía otra opinión sobre quiénes eran los polemistas: en un informe fechado el 23 de marzo de 1933 en San José, afirmaba que «...Juan del Camino [es] el pseudónimo de Octavio Jiménez Alpízar, con cuyos sentimientos antiestadounidenses el Departamento [de Estado] es familiar... Aunque el artículo [publicado en La Prensa Libre] fue firmado por Norberto Salinas de Aguilar, emigrado nicaragüense quien ha residido por algún tiempo en Costa Rica, he sido informado por una fuente de entera confianza que fue escrito por otro emigrado, Salomón de la Selva.»12 Lo expuesto por el diplomático estadounidense, sin embargo, deja varias dudas: si efectivamente «La capitulación de Sandino» fue un artículo escrito por Jiménez Alpízar, ¿por qué el poeta no reivindicó ese pseudónimo como uno de los que él también había usado? La aclaración de lo anterior parece fundamental, ya que el comentario publicado por La Prensa Libre descalifica sin distinción a todos los Juan del Camino. ¿Sería de la Selva el autor de una contestación en la que extendía una grave duda sobre sí mismo? ¿Por qué, además, firmó la respuesta como Norberto Salinas de Aguilar en vez de con su propio nombre? La impresión de que Eberhardt erraba al identificar a los protagonistas del debate parece ser confirmada por lo que dicho diplomático agregaba al final de su informe: el 11 de marzo de 1933, Juan del Camino publicó otro artículo en el Repertorio Americano, en el cual, al examinar el caso de Cuba, citaba copiosamente al periodista estadounidense Carleton Beals,13 autor del célebre Banana Gold.14 Este último personaje, según lo indicado por Fiallos Gil, fue socio de Salomón de la Selva en la edición de El Digesto Latinoamericano, un semanario bilingüe que se imprimía en Panamá en 1934.15 La dudosa simpatía de Salomón de la Selva por la lucha de Sandino y su claro acercamiento a la legación estadounidense en San José coinciden con su experiencia previa en el mundo sindical. El poeta, durante los años 1924 y 1925, impulsó la afiliación de la Federación Obrera Nicaragüense a la Confederación Obrera Panamericana, adscrita a su vez a la American Federation of Labor. Esta iniciativa lo enfrentó con Sofonías Salvatierra, quien consideraba que el propósito del bardo era utilizar al movimiento obrero para alcanzar una posición que le permitiera cotizarse políticamente.16 El papel jugado por el poeta en el San José de 1932 y 1933 corrobora a la vez las complejidades de su protagonismo en los universos de la política y la cultura: aparte de sus actividades en contra del gobierno de Moncada, tuvo un duelo a muerte con León Cortés (entonces Secretario de Estado y futuro Presidente de Costa Rica),17 y fue un agudo crítico de la plástica costarricense de esa época. La pintura en particular, con su énfasis en los paisajes rurales y las casas de adobe, desagradó a de la Selva, quien en octubre de 1932 no vaciló en atribuir un carácter «turístico» y «glorificador» a obras que hoy figuran entre los clásicos del arte tico.18 El caso de Salomón de la Selva, más allá de su discutible identificación con Sandino, patentiza la urgencia de avanzar en la construcción de una historia de los intelectuales que incorpore las diversas facetas de la vida cultural de Centroamérica. Lo básico, en tal sentido, es no limitarse a los textos y círculos puramente literarios o artísticos, y esforzarse por ubicar a los sujetos de estudio en los diversos contextos en que dejaron su impronta: entre otros, el sindical, con sus movilizaciones y organizaciones; el político, con sus alianzas, traiciones y promesas; el de la cultura de masas, con el atractivo de influenciar la opinión pública vía el periódico y la radio y, simultáneamente, alcanzar el éxito económico; y el imperial, con todas sus posibilidades de beneficio, apoyo y financiamiento para los partidarios de los designios de Washington. La contextualización de los intelectuales en las coordenadas políticas y culturales en que les tocó vivir no supone necesariamente un juicio sobre sus textos, ya se trate de escritos literarios o académicos. Las vidas y las obras no tienen por qué ir de la mano; pero, sin duda, la investigación competente de unas permite comprender mejor a las otras, y viceversa. El poeta Salomón de la Selva quizá no fue tan sandinista como usualmente se creyó, e incluso estuvo en tratos con la diplomacia imperial en San José; pero sus poemas contribuyeron a abrir nuevos caminos para la poesía política en la Nicaragua del siglo XX.19

1Selva, Salomón de la, La guerra de Sandino o pueblo desnudo (Managua, Nueva Nicaragua, 1985), contraportada. 2Fiallos Gil, Mariano, Salomón de la Selva poeta de la humildad y la grandeza (León, s. e., 1963), p. 24. Véase también: Gutiérrez, Gustavo, «Historia del movimiento obrero en Nicaragua». Cuadernos Centroamericanos de Historia. Managua, No. 2 (mayo-agosto de 1988), p. 68. En relación con el Repertorio Americano, véase: Pakkasvirta, Jussi, ¿Un continente, una nación? Intelectuales latinoamericanos, comunidad política y las revistas culturales en Costa Rica y en el Perú (1919-1930) (Helsinki, Academia Scientiarum Fennica, 1997), pp. 139-166. 3United States National Archives. Department of State Decimal File. Records Relating to Internal Affairs of Nicaragua (en adelante USNA-DS). «Activities of Salomon de la Selva», San José, January 6, 1931. 817.00/7315. El año correcto es 1932. 4USNA-DS. «Activities of Salomon de la Selva» 817.00/7315. 5USNA-DS. «Memorandum of interview with Gabry Rivas and Salomon de la Selva», San José, April 14, 1932. 817.00/7391, p. 2. 6USNA-DS. «Memorandum of interview with Gabry Rivas and Salomon de la Selva». 817.00/7391, p. 1. 7USNA-DS. «Memorandum of interview with Gabry Rivas and Salomon de la Selva». 817.00/7391, pp. 1 y 2. Para una descripción de la trayectoria política de Díaz desde el punto de vista estadounidense, véase: The Department of State, The United States and Nicaragua. A survey of the relations from 1909-1932 (Washington, Latin American Series, No. 6, 1932). Véase también: Vargas, Oscar-René, Sandino: floreció al filo de la espada (Managua, Centro de Estudios de la Realidad Nacional, 1995), pp. 187-207. 8Wünderich, Volker, Sandino. Una biografía política (Managua, Nueva Nicaragua, 1995), p. 57. 9USNA-DS. «Repertorio Americano. Articles Nicaragua and Cuba». 817.00/7786, San José, March 23, 1933. Juan del Camino, «La capitulación de Sandino». Repertorio Americano. San José, 25 de febrero de 1933. 10USNA-DS. «Repertorio Americano. Articles Nicaragua and Cuba». 817.00/7786. Salinas de Aguilar, Norberto, «Meditación sobre ‘la capitulación de Sandino’ vista por Juan del Camino». La Prensa Libre, San José, 9 de marzo de 1933. 11USNA-DS. «Conflict between the Press and Presidente Moncada as result of recent manifesto published by the ‘Renovating Autonimist Party’ headed by Sandino», Managua, December 3, 1932. 817.00/7654, p. 4. 12USNA-DS. «Repertorio Americano. Articles Nicaragua and Cuba». 817.00/7786, pp. 1-2. Sobre el uso del pseudónimo de Juan del Camino por Octavio Jiménez Alpízar, véase: Ortiz, María Salvadora, La utopía en el Repertorio Americano (San José, Ediciones Guayacán, 1995). 13USNA-DS. «Repertorio Americano. Articles Nicaragua and Cuba». 817.00/7786, pp. 2-3. 14Beals, Carleton, Banana Gold (Managua, Editorial Nueva Nicaragua, 1983). La primera edición data de 1932. 15Fiallos Gil, Salomón de la Selva, p. 25. 16Gutiérrez, «Historia del movimiento obrero», pp. 65-70. Salvatierra, Sofonías, Obrerismo y nacionalidad (Managua, Tipografía Progreso, 1928), pp. 100-101. 17Fiallos Gil, Salomón de la Selva, p. 24. 18Zavaleta, Eugenia, «Las ‘Exposiciones de Artes Plásticas’ (1928-1937) en Costa Rica» (Tesis de Maestría en Arte, Universidad de Costa Rica, 1998), pp. 261-262. 19Beverly, John y Zimmerman, Marc, Literature and Politics in the Central American Revolutions (Austin, University of Texas Press, 1990), pp. 59-60.


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