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  El Nuevo Diario
  Lunes 12 de Abril de 1999 | Managua, Nicaragua
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¿Cuándo los padres pierden el respeto de sus hijos

LIC. EUDILIA MOLINA C.
Managua

Queridos Lectores:

«Respeto» es, miramiento, consideración, acatamiento, atención, cortesía etc., etc, etc., sin embargo esta palabra tan fácil de escribir y de llevarla a la práctica diaria en la FAMILIA, entre parejas, padres e hijos se confunden totalmente y se le usa de acuerdo a lo que le conviene a cada persona; y en un buen porcentaje no se le conoce, mucho menos, que se le practique, por ejemplo: La mujer, por no respetarse a sí misma deteriora su Auto-estima y otras cargan sobre sus hombros un calvario de sufrimientos, el hombre no ha sido capaz de respetarse a sí mismo, a través de los tiempos y busca por medio de fuerza y dominio que le respeten y algunos caen, por lo más bajo de su propia dignidad y tanto el Hombre como la Mujer a través de la historia han confundido la palabra respeto, perdiendo, así; el control de la orientación y el equilibrio social, siendo generalmente e históricamente la FAMILIA la afectada, ya que cuando el Hombre y la Mujer se dan cuenta de lo deteriorada que está la relación; el medio ambiente, por sí solo explota.

Algunos hasta ese momento se dan cuenta que necesitan ayuda y logran salvarse agarrándose de lo poquísimo que ha quedado del amor y de las ilusiones del pasado; otros, rompen inmediablemente cualquier esperanza que pudo haber existido, dejando aún lado dolor, llanto, desesperación, odio e impotencia sin haber sido capaces de ver, ni reflexionar, dónde estaba el error, sin preguntarse ¿Qué falló en la relación?.

El respeto entre los hijos y padres, no solamente es un equilibrio necesario, sino también una necesidad SINE QUAN NON, sin embargo ni el Hombre ni la Mujer se detienen a pensar, la importancia del respeto entre la pareja y los hijos y poco a poco sin darse cuenta se va cayendo en intransigencia y conflictos que a través de conductas conscientes e inconscientes se convierten en irrespeto y en faltas de consideración, por ejemplo: tanto el hombre como la mujer cuando están en la fase de enamoramiento, se cuida, se atienden se dice con movimientos, palabras y ojitos cuánto se gustan, se aman y/o se necesitan, a la vez se cuidan de decir y de hacer algo que pueda molestar a la pareja y/o familiar más cercano, de ahí el refrán que dice; que cuando se ama de verdad, hasta el TUFO se vuelve agradable, pero con el tiempo ese razonamiento se va acondicionando y tanto el padre como la madre van perdiendo y/o remodelando sus hábitos y comportamientos personales y éstos son observados por los hijos, sobre todo cuando el padre y la madre toman licor y llegan a media noche a su casa, cuando se golpean y gritan para llamar la atención entre ellos como pareja, se enfrentan por todo y se contradicen por los niños, cuando no cumplen con la atención mínima de afecto con sus seres queridos; cuando quieren corregir exigiendo atención y cumplimiento de sus orientaciones, cuando llaman al orden a los hijos a través de gritos y humillaciones, sin darse cuenta que ellos mismos, están construyendo sentimientos de desesperanzas y frustración en los hijos, independiemente que materialmente proporcionen las condiciones en el hogar y/o vice-versa que no las proporcionen, el resultado es el mismo, recuerden un mensaje, histórico QUE NO SOLO DE PAN VIVE EL HOMBRE, muchísimas familias se encuentran con el temor de perder un día en el hogar, porque no saben cuándo comenzaron a perderse el «RESPETO», lloran y sufren por la importancia de no poder hacer nada por sus seres queridos, que pronto estarán viviendo un hogar esparcido y sumido en la soledad y el descontrol, por ejemplo: Hace poco vino una señora a mi consulta y me manifestaba que se casó hace unos 13 años, tiene 3 hijas, las cuales todavía son pequeñas, ella es una mujer joven pero el esposo es un hombre mayor machista, grosero e irrespetuoso, anteriormente había sido casado y con otros hijos, pero que los primeros 10 años ella todo lo disimuló, dado que él tenía momentos buenos y bonitos de recordar, que a las niñas no les hacía falta nada y que procuraba compensar en lo económico, toda la necesidad de afecto que no podía dar; sin embargo, desde hace tres años anda con otra mujer, hizo maletas en varias ocasiones, intentó pegarle delante de las niñas muchas veces, además que la insultaba y decía las palabras más feas que se le ocurría en cualquier lugar, sin importarle que las niñas, le pidieran que se callara, que no les hiciera pasar vergüenza, etc., etc., etc.

Actualmente se fue de casa, con la otra mujer, pero llega cuando quiere y las saca a pasear en algunas ocasiones, las salidas al iniciar el día son agradables, pero cuando vienen de regreso son un VIA CRUCIS, la señora manifiesta que no sabe qué hacer, que las niñas y ella lo necesitan y que desean que regrese a casa, POR FAVOR, ¿esta señora se respeta? ¿Este señor se respeta? ¿Y las niñas, están manejando la palabra respeto? Definitivamente «NO», no existe el respeto en ninguno de ellos, necesitan mucha ayuda y atención especializada uno por uno y en conjunto para poder recuperar el equilibrio emocional, social y espiritual, recuerden que no es rogando, ni llorando que traerán de regreso a casa a su padre y/o marido, sino más bien; recuperando el autoestima y el respeto en sí mismas, que lo lograrán.

Muchos hombres y mujeres consideran que merecen ser respetados, por quienes son pero... ¿Sabe a ciencia cierta, qué es el respeto a sí mismo? Es lamentable encontrar parejas que se ofenden y dicen las cosas más desagradables para desahogarse, cambian de pareja y hacen comparaciones de lo que les gusta y lo que no les gusta, de su pareja anterior, algunos hasta se atreven a decir, que estaban ciegos y brutos cuando se atrevieron a unirse en matrimonio y/o pareja, pasa el tiempo y se siguen enlodando; alrededor de ellos, y en medio de todo, están los hijos anteriores y los posteriores y un día como los cuentos de hadas se volvieron a encontrar, el corazón les hizo TI-QUI-TI-QUI-TA y vuelven a empezar, haciendo a un lado y sin reflexionar todo lo que habían hecho y dicho que por cierto son recuerdos que nunca se olvidan, siempre viven en la memoria y cuando menos se piensa afloran a la superficie y vuelven a salir en forma de palabra, nuevamente les pregunto queridos lectores, ¿Esta pareja se respeta? ¿Conocen el respeto a sí mismo? Definitivamente «NO», pero así hemos aprendido.

Esos son los modelos de conducta que la sociedad ha venido manejando a través de la historia, familias disgregadas, hijos sin hogar, sin padres, mujeres frágiles o muy «tayacanas» que hacen los valores a un lado y se convierten en las defensoras del género y hombres muy hombres que le pegan a las mujeres y le hacen llorar y sufrir, porque él tiene amantes, u otros hogares etc., etc., etc., donde la falta de respeto se ha convertido en un MODUS VIVIENDY, es decir; se ha politizado, «Quiero y exijo que se me respete» aunque en el fondo de la conciencia humana no se conoce el respeto de sí mismo y el que se le debe a los demás, y en conclusión el respeto de los hijos hacia los padres, se pierde irremediablemente.

PROXIMO ARTICULO: LOS NIÑOS, LOS PADRES Y LA PROPAGANDA DE LA TELEVISION.


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