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  El Nuevo Diario
  Sábado 10 de Abril de 1999 | Managua, Nicaragua
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Un libro de ensayos sobre la literatura nicargüense
Juez y Parte
De Erick Aguirre

Francisco Valle
Managua

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Juez y Parte, de Erick Aguirre. Managua, Instituto Nicaragüense de Cultura, 1998, 210 pags.

Auspiciado por el Departamento Editorial del Instituto Nicaragüense de Cultura, el joven poeta y novelista Erick Aguirre ha visto recientemente publicada su obra de crítica literaria «Juez y Parte», la cual obtuvo por sus méritos Mención Honorífica en el Certamen Nacional Rubén Darío 1996, en la rama de Ensayo.

Rubro muy poco abastecido por los escritores nicaragüenses, el ensayo es uno de los géneros menos visitado en nuestra literatura por los intelectuales del país, seguramente debido a la sólida preparación académica y humanística que para la redacción y elaboración de sus páginas se requiere; género más bien fundamentado en las tesituras de la razón que en las iluminaciones intuitivas, más en el logos que en la pasión, más en la historia del pensamiento que en la biografía personal de sus protagonistas, en su discurrir encontramos los hechos culturales o sociológicos más importantes que van marcando el curso de una sociedad, género de la interpretación de los hechos o de análisis literarios, el ensayo anuda todas las facetas del conocimiento humano para darnos una visión y síntesis de una época histórica o de una etapa de la cultura de un país.

De ahí el valor de un libro de ensayos sobre temas de literatura como el que ha escrito y recopilado el poeta Erick Aguirre, obra que abarca una década del acontecer cultural de Nicaragua, tanto en la creación poética y novelística así como en los variados enfoques políticos del autor emanados desde su propia subjetividad de escritor y de artista comprometido con su obra creativa, y al mismo tiempo, atento al acontecer social y colectivo de su entorno en la realidad nacional.

Estudios de apreciación o análisis, páginas de aproximaciones o juicios, artículos de crítica literaria, propuestas de planteamientos estéticos, de opinión o de exégesis consagratorias, todos los trabajos de «Juez y Parte» fueron sucesivamente publicados por el autor en los diferentes periódicos del país, aparecidos durante los años más polémicos y convulsivos que tuvo que vivir Nicaragua (1980-1990), sometiéndose a una dura prueba la nación en su capacidad de subsistencia y en su capacidad para sobrevivir cuando todos los estamentos y componentes humanos estaban abocados a la formación de un nuevo orden social.

Los ensayos reunidos

El libro se compone de cuatro secciones para un mejor desarrollo de su temario: I. Nuevos escritores de Nicaragua, II, Literatura y Revolución Sandinista (Traumas y Dilemas); III; Predilecciones mundanas; IV. Otros temas.

En la primera parte el autor reúne veinte ensayos centrados principalmente en los avatares que las diversas obras de creación poética han seguido; ensayos que se inician con una incursión en la poesía de Ana Ilce Gómez y termina con un trabajo sobre el itinerario creativo de Juan Carlos Vilchez, en el espacio intermedio el autor practica varias calas analíticas en las obras de Alvaro Urtecho, Raúl Orozco, Manuel Martínez y Gustavo Adolfo Páez... así como en las publicaciones del mejor cuerpo cantante de nuestra poesía femenina y que es detalladamente estudiada en las obras de Blanca Castellón, Daysi Zamora y Gioconda Belli, prometiéndonos a los lectores en un acto de contrición y mea culpa un futuro ensayo sobre la poetisa de la ciudad de León, la impalpable Yolanda Blanco.

En la segunda parte del libro el autor recopila sus ensayos referentes a la situación política y social de Nicaragua durante la Revolución Sandinista, señala sus aciertos y errores, sus áreas permisibles y sus limitaciones en el ejercicio libre del pensamiento crítico y creador, las relaciones entre política y cultura, enfatizando argumentalmente sus convicciones sobre la inutilidad de los dogmas ideológicos frente al natural desarrollo de una sociedad en marcha; en este segundo capítulo el autor incluye también su ensayo sobre «El Comando Beltraniano de Saneamiento Literario», agrupación con fines demoledores en el área de la cultura que tuvo en sus comienzos un nacimiento febril y entusiasta, pero (llamarada de petate) -se apagó rápidamente en su accionar después de dos o tres escaramuzas en los diversos medios de comunicación en managua, promotores de esta labor aséptica y necesaria fueron el pintor y narrador Donaldo Altamirano, cabeza y teorizador del grupo, rodeado en su programa por los escritores Juan Chow, Félix Navarrete y Carlos Rigby, contando también con la asistencia y asesoría del inefable declamador y eximio guitarrista Xavier de Jesús Quiñones y Reyes, poeta con nombre de obispo...

SALA DE CONSAGRADOS Y EL ULTIMO TREN DEL SIGLO XX QUE PASA DICIENDONOS ADIOS

En los dos últimos capítulos el autor incluye sus ensayos «Predilecciones Mundanas» en los que incursiona en las obras de Milán Kundera, Cesare Pavese, Octavio Paz y Jorge Luis Borges, trabajos en los que Erick Aguirre obtiene sus mejores logros de madurez y estilo en la valoración, análisis y apología de estos escritores fundamentales del siglo XX, en la sección «Otros temas» pasa revista a la obra del poeta Martínez Rivas, cae en las redes traicioneras de la apetitosa cronista brasileña Berenice Maranhao, se tutea despreocupadamente con Chávez Alvaro, huye asustado ante los castigos divinos y fantasmas y castañedos que desenterró el vate masatepino Sergio Ramírez en una hora de no muy felices nostalgias, reprende a Pablo Antonio Cuadra por su cariñosa amistad en España con los antiguos de La Falange (¡oh sombra sagrada de José Antonio, voy a invocarte¡-! Oh banderas de Primo de Rivera, llevádme hasta la victoria/), se arriesga con valentía por los caminos poéticos de Zepeda-Henríquez, observa con respeto a Joaquín Pasos, para finalmente alejarse conduciendo la máquina del tren de la literatura nicaragüense en cuyo último vagón (los últimos serán los primeros), Marta Leonor González nos pasa diciendo adiós con la mano levantada y sus 400 elefantes que le sirven de cortejo.

ACTUALIDAD Y TRAYECTORIA

Pluma de gran soltura y ágil fraseo, Erick Aguirre, escritor en búsqueda de la verdad y en busca de su verdad, escritor que desde hace varios años es una de las más valiosas promesas del periodismo en el país, y que pese a su juventud, con el correr del tiempo ha ido incrementando su dominio en la presentación de los temas de actualidad ya sean del campo social, político o cultural, es lo que en los medios de información pública latinoamericana se ha convenido en llamar «un periodista de raza», denominación que caracteriza a un periodista creativo, que asuma sus cargos de responsabilidad social, cuestionador de cualquier acción, status o suceso que afecte a las grandes mayorías, un observador y crítico de actitud contestaria, defensor de la institucionalidad con que debe gobernarse un país y heraldo de las luchas por la libertad de prensa y expresión en cualquiera de las formas en que la información tengan que comunicarse, aún a costa de su comodidad o de su propia vida. Para un «periodista de raza» ese es el camino a seguir; pero claro, tienen que pasar lustros o décadas para que un escritor artístico o un intelectual de acción puedan acabar su obra o cumplir con su destino.

Para finalizar y regresando al libro «Juez y Parte» de Erick Aguirre, tendríamos que decir que su obra llena un gran vacío de información en el terreno de la literatura nacional, actualizando la apreciación del corpus poético de nuestros más antiguos escritores bajo nuevos enfoques de criterios y análisis, y que con sus opiniones orienta al lector para entregarle un panorama actual de nuestra literatura valioso de datos, juicios, anécdotas, reflexiones y observaciones, una obra que muy bien podría servir de texto-guía o de lectura complementaria en los cursos de literatura nicaragüense o centroamericana que se imparten en las aulas universitarias de la UCA y la UNAN, con miras a fortalecer y a incrementar la formación humanística de nuestros futuros representantes de la educación superior en el país.

¿Periodismo cultural?, obviamente que sí, pero escrito con alta y decorosa propiedad expresiva, y en este caso particular, el mismo autor nos habla en su condición de integrante actual de una de las más recientes generaciones literarias de Nicaragua. Es decir: Juez y Parte.


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