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  27 de Septiembre de 1998 | Managua, Nicaragua
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El nica que pasó 17 años preso injustamente
Murió esperando indemnizacion tica
*** Lo acusaron por crimen de Colima
*** Durante 14 años peleó indemnización
*** Víctima de xenofobia de vieja data


KARLA CASTILLO

Foto
  El ataúd que contiene los restos de un nicaragüense que estuvo preso durante 17 años en Costa Rica, por un crimen que no cometió. (Foto: Xavier Castro)  

Lorenzo Rodríguez Palacios fue víctima de la xenofobia hace 44 años. Estuvo preso 17 años, sufrió la desintegración de su familia y la muerte de dos de sus hijos por hambre, después que le achacaron un crimen espantoso que no cometió.

La historia de este hombre septuagenario no termina con su muerte, acaecida el viernes 25 de septiembre. Apenas empieza otro capítulo en que sus familiares lucharán por obtener la indemnización que merecía, la cual deberá entregar el gobierno de Costa Rica, autor de la gran injusticia que sufrió don Lorenzo.

XENOFOBIA ES ANTIGUA

El abogado Adrián Meza Castellanos, director del Bufete Jurídico Popular de la UPONIC, durante los funerales del señor Rodríguez Palacios dijo que no le cabía la menor duda que en su drama tuvo mucho que ver la aversión de algunos ticos hacia los nicaragüenses, la cual no data de hoy.

En 1954, el entonces joven Lorenzo Rodríguez Palacios trabajaba como montador de zapatos en Costa Rica y hacía su vida al lado de su esposa costarricense, con la que procreó seis hijos.

Ocurrió un crimen en Colima, un lugar ubicado cerca de San José, en donde un joven y su novia fueron violados y asesinados. Las autoridades ticas inculparon a dos compatriotas y a Lorenzo.

Dos años después, como resultado de un procesado judicial viciado en todos los aspectos, el nicaragüense fue condenado a cerca de treinta años de prisión.

VICTIMAS DE LA MISERIA

Pasaron 17 años en los que Lorenzo purgó su pena, alegando inocencia. Mientras tanto, su esposa e hijos soportaron hambre y dos de ellos murieron, víctimas de la miseria, pues su padre era el único sustento del hogar.

A principios de los años setenta, un pasante de la carrera de Derecho se interesó en el caso de don Lorenzo, a lo mejor como una prueba para su incipiente profesión. Resulta que tras la investigación del joven aprendiz de leyes, salió a luz la inocencia de don Lorenzo.

Se descubrió que los guardias ticos que señalaron como sospechoso a Lorenzo, habían logrado ascender de rango, merced del escarnio que el nicaragüense sufría. Para ellos fue como recibir un premio por el "heroísmo" de haber atrapado a un delincuente nica.

La Corte Suprema de Justicia de Costa Rica reconoció el "pequeño error" cometido y lo enmendó excarcelando al nica. La cosa no acabó allí, porque una vez fuera, don Lorenzo quedó estigmatizado como asesino atroz y no encontró hogar al que regresar.

El sufrido hombre regresó prácticamente derrotado a su patria y rehizo su vida sentimental, pero siempre con menos posibilidades de superación que una persona sin una mancha de este tipo en su pasado. De esa relación nacieron otros dos hijos, que son los últimos que engendró don Lorenzo.

Hace catorce años, don Lorenzo reaccionó ante todo el daño que recibió en Costa Rica y decidió reclamar una indemnización. De más está decir que los ticos demostraron tan poco interés en la petición del nica que llegó el día de su muerte y no han dado respuesta alguna.

Sintiéndose en sus últimos días, el afectado decidió nombrar su representante al doctor Adrián Meza Castellanos, quien ha viajado a Costa Rica para gestionar la indemnización.

"Si en un mes el gobierno tico no da respuesta, recurriremos a las instancias internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos -CIDH-", anuncia el jurista Meza Castellanos.

La indemnización reclamada por el hoy difunto don Lorenzo era de tres millones y medio de dólares. Sin embargo, al fallecer, esa indemnización ha crecido, porque por derecho se presume que el deceso del afectado fue consecuencia de sus años de encierro y de la pobreza en que quedó sumido por pasar buena parte de su vida tras las rejas, siendo inocente.

El doctor Meza Castellanos está seguro que el gobierno costarricense pagará lo que debe a la familia de don Lorenzo, ya que el tema de los derechos humanos es una bandera constantemente esgrimida por este país y sus autoridades han demostrado que en ningún momento quieren manchar su expediente con una condena por una evidente injusticia.


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