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  El Nuevo Diario
  21 de Noviembre de 1998 | Managua, Nicaragua
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El andar de la Plástica Nicaragüense
Urbanismo en la Nicaragua de la década de los años 80

Porfirio García Romano
Managua

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  Nuevas urbanizaciones en la década de los años ochenta. Sector de Fundeci, perímetro de la ciudad de León, Nicaragua  

A principios de la década de los años 80 la heredada distribución desigual de la infraestructura en el territorio nicaragüense, era de una alta contradicción. Dos mil propietarios latifundistas concentraban la mitad de las tierras bajo cultivo. Nicaragua tenía un alto latifundio monopolista, que contrastaba con una amplísima capa de producción minifundista asentada en suelos marginales. Por un lado estaban los modernos polos técnico-agronómicos y por otro, la miseria de las amplias masas de la población nicaragüense El poco desarrollo y la falta de ofrecimiento de servicios en el campo provocaba un alto grado de urbanización en el país, a pesar de la ausencia de servicios e infraestructura. En los inicios de la década de los años 80, Nicaragua poseía el mayor grado de urbanización de Centroamérica, con un 53,1 de su población viviendo en las ciudades. El 68% de esa población se concentraba especialmente en las mayores ciudades de la franja del Pacífico. Y el 43% de la población urbanizada vivía en la capital. (1) Managua en 1979, contaba con 600.000, número de población muy acentuado, si tomamos en cuenta que León, la segunda ciudad en importancia de Nicaragua no alcanzaba los 100.000 habitantes. (2) Esta alta concentración señalaba la existencia de una alta desproporción de la tenencia de la tierra, y una infraestructura sumamente débil. Parte de las repuestas a esta situación fue la combinación de dos formas de producción. Lo que se denominó área privada de la economía AP y área propiedad del pueblo APP. A dos años de iniciado el proceso, se proclamó una verdadera ley de reforma agraria, ya que la primera, a inicios de los ochenta, tan sólo se había planteado la recuperación de las tierras de Somoza. El programa básico del período revolucionario se orientó a la transformación de la agricultura, la tenencia de la tierra y la redistribución del sector agropecuario. La atención especial que se le prestó a los aspectos de influencia esencial en la disminución de los desequilibrios territoriales y sociales. Una de las principales fue la de regionalización del país, que consideró un nuevo enfoque de la administración con estructuras administrativas en el ámbito municipal regional, dispuestas de este modo para descentralizar importantes funciones del estado. Sin embargo a partir de 1993, se intensificó la inmigración campo-ciudad, y con ello el crecimiento de Managua debido a la afectación de las regiones rurales por el hostigamiento de bandas somocistas financiadas en el exterior. Las ciudades siguieron creciendo sin una base económica de respaldo, en especial Managua quién aumentó su sector informal urbano al máximo, en conjunto con su entorno subregional. Las instituciones creadas para la planificación del país a principios de la década demostraron el interés de efectuar los cambios para variar el desequilibrio heredado. Para la planificación física aplicada al país surgieron el Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos -MINVAH-, el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales –INETER- el Instituto de Recursos Naturales y del Ambiente -IRENA-, el Ministerio de Planificación –MIPLAN- el Consejo Nacional de Planificación –CNP-, entre otros. En los primeros años de la década, se inició la elaboración de las metodologías para los planes de ordenación territorial y de desarrollo urbano de Nicaragua (1980), el Marco Nacional de Referencia para la Planificación Física –MNRF- y el Sistema Urbano Nacional –SUN-. Emprendiendo con esto los planes para el conocimiento y posteriormente la transformación del territorio. Los objetivos principales fueron la descentralización de las actividades de la capital hacia los departamentos y la privatización del desarrollo de la producción agrícola y agroindustrial, así como el mejoramiento de las condiciones de vida en las zonas rurales. A principios de la década de los 80, se institucionalizó la Planificación Urbana, se crearon las Direcciones de Planificación, Desarrollo y Reforma Urbana y Vivienda. Realizándose principalmente además de planes de urgencia, el Sistema Urbano Nacional –SUN- y el Sistema Regional de Asentamientos y la Distribución de la Población en el territorio. Apreciando planes para el Desarrollo Urbano de Matagalpa, Estelí, Matiguás, Sébaco, Ocotal, Juigalpa, Bluefields, entre otros. Importante fue la creación de los planes reguladores de Managua y Granada, así como la formulación para la elaboración de los Esquemas Urbanos de Ordenamiento Físico y Programático –EUDOFP-, apliándose a Tisma, El Sauce, Corinto, El Realejo, Boaco, San Carlos, Jalapa y Puerto Cabezas. Hacia mediados de los años 80, se constituyen equipos técnicos de planificación en distintas regiones o zonas geográficas, la elaboración de un Plan de Contención de Managua. Las antiguas normas de Equipamiento Social y la segunda versión del Esquema de Ordenamiento Físico y Programático –EUDOFOP-, de Condega, la Trinidad, Santo Tomás, Mulukukú, Jinotega, San Miguelito, Bluefields y el Bluff. Pero en 1988, por efectos de la economía de guerra, el país entró en un proceso de compactación de sus instituciones, INETER se agregó a la Alcaldía de Managua y puso atención al Plan Director de Bluefields, con proyectos de construcción después del huracán. En el esfuerzo coyuntural se atendió un plan de reconstrucción de las ciudades de El Rama y Bluefields, en las regiones V y RAAN. En septiembre de 1988 se publicó el Esquema de Desarrollo Urbano de Managua –UDUM- (1987-2020). Prácticamente se había generado todo un fenómeno en esta década donde la planificación urbana llegó a todo el territorio, principalmente a la de las localidades cercanas o intermedias a las acciones armadas. En cuanto a la distancia, hubo acceso de la tierra urbana a familias de escasos recursos y se aceptaron los asentamientos espontáneos. Al final de la década también habían surgido más de 300 nuevos asentamientos rurales con 10.017 viviendas. Los proyectos habitacionales más importantes de la década se construyeron entre 1979-1982 en centros agrícolas o agroindustriales con unas 12.094 viviendas en todo el decenio. (4). Los cambios en lo urbano en la década de los años 80, se pueden palpar por la existencia de una nueva estructura de propiedad. La Reforma Agraria distribuyó de una mejor manera la tierra en el campo. La Reforma Urbana en cambio marcó un acceso diferente de las grandes masas de la población en la ciudad capital. De 1979 a 1900, la población de Nicaragua aumentó un 46.39 % y pasó de 53.1 a un 60.4 % en la población urbana. (5). La población urbana no sólo aumentó en la zona del Pacífico, sino también en la zona Central y Atlántica. En 1986, Managua la capital de Nicaragua tenía unos 899.277 habitantes (1), el 27 % de la población del país y el 22 % de la población económicamente activa. En Managua también se producía el 26 % del producto interno bruto (PIB), aunque la composición del mismo, por rectores económicos, presentaba una notable terciarización. La atención hacia la búsqueda de nuevos centros que amortiguaran la polarización de las diferentes regiones no prestó suficientes fuerzas para las mejoras en la ciudad capital. Los desequilibrios y distorsiones se patentizaron en la estructura de uso de suelos de la ciudad, su tipología y estado constructivo. Viviendas diseñadas por autoconstrucción y en algunos casos con alguna fuerza organizada como San Antonio y otros sectores urbanos en León (sector de FUNDECI), contiguo a la carretera de circunvalación, Chinandega y Matagalpa. Probándose para el caso, construcciones de varias plantas. En cuanto a gestión urbana uno de los más importantes logros fue la adquisición de lotes gratuitos por la población. El Estado a través de leyes de expropiación cuadruplicó su propiedad y luego lo entregó a los pobladores para la construcción de urbanizaciones progresivas con servicios mínimos. En el centro histórico de la capital aparecieron características nuevas, debido a que la mayor parte de estas tierras eran de propiedad estatal. En ellas se realizó un complejo urbano arquitectónico (San Antonio), para empezar a restituir el nuevo centro de Managua y el parque infantil “Luis Alfonso Velázquez”. Se crearon en la ciudad para su mejor gestión zonas o distritos nuevos y se pensó en un plan integral. A pesar de haber existido una política totalmente diferente en lo urbano, alrededor del suelo de Managua, la densidad poblacional aumentó, muy a pesar de una tipología de edificios importantes a unos no correspondientes como en el caso de la ubicación de sectores de la población que establecidos por tomas de tierra, quedaron en lugares no indicados.

Citas bibliográficas: Fernández Enrique. La historia como condicionante del territorio. El caso de Nicaragua. Consejería de medio ambiente. Asturias. España. 1993.p. 108. Wheelock Román, Jaime. Entre la agresión y la crisis. (La Reforma Agraria Sandinista). Edit. Nicaragua, 1985.p.126. Vilas, Carlos M. Perfiles de la revolución sandinista. Edit. La Habana, 1984. p. 284. Herrera, J.F. El Desarrollo Territorial Urbano y Arquitectónico en Nicaragua. 1980-1990. Tesis para obtener el título de Arquitecto. Managua, febrero de 1993. Pág. 183.

Ibídem, Pág. 190. PROXIMA ENTREGA: La arquitectura en Nicaragua en la década de los años ochenta.


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